viernes, 7 de septiembre de 2018

¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS? BLADE RUNNER Y SU SECUELA


Cartel de "Blade Runner"



Hay algo en nosotros de humanoides, morfológicamente idéntico al ser humano, pero que no es humano. No es humano quejarse, como un miembro de las SS hace en su diario, de que los gritos de los niños hambrientos de los campos de concentración no le dejan dormir. De ahí mi idea de que en nuestra especie hay una bifurcación, una dicotomía entre lo que es humano realmente y lo que sólo imita lo que es humano realmente.


- Las patas de los sapos son débiles - dijo Rick -. Es la principal diferencia con las ranas. Eso y el agua. Las ranas se quedan cerca del agua, pero un sapo puede vivir en el desierto. Lo encontré allí, cerca de la frontera de Oregón. Donde todo está muerto. - Estiró las manos para recuperarlo. Pero ella había descubierto algo; mientras lo sostenía boca arriba, acarició su abdomen y entonces, con la uña, encontró el pequeño panel de control. Lo abrió.
- Oh. - Su gesto se derrumbó -. Sí, ya lo veo; llevas razón. - Miró en silencio al animal falso, cabizbajo. Se lo volvió a quedar y empezó a juguetear con sus patas, desconcertado, como si no entendiera nada de lo ocurrido. Luego lo volvió a poner cuidadosamente en la caja -. Me pregunto cómo llegó a un rincón desolado de California como ése. Alguien debió de ponerlo allí. Cualquiera sabe por qué.
- Quizá no te lo tendría que haber dicho... Lo de que es eléctrico. - Extendió la mano para tocarle el brazo; se sentía culpable al ver el efecto que le había causado, cómo había cambiado.
- No. Me alegra saberlo. O más bien... - Se calló -. Prefiero saberlo.
- ¿Quieres usar el climatizador de ánimo para sentirte mejor? Siempre le has sacado mucho más partido, más que yo.
- Estaré bien. - Movió la cabeza como intentando despejarla, todavía aturdido -. La araña que Mercer le dio al cabezahueca, a Isidore, posiblemente fuera también artificial. Pero no importa. Las cosas eléctricas también tienen su propia vida. Por miserable que sea.


He elegido éste pequeño texto de la novela de Dick porque contiene una gran parte de las diferencias con la película de la que tanto se ha escrito. La primera diferencia que me gustaría destacar es que, en la novela los seres artificiales son eléctricos, son androides tal cual, mientras que en la película "Blade Runner" no son simples androides... son "replicantes" y por lo tanto son algo mucho más complejo... Además hay una referencia a la religión imperante en la novela, al "mercerismo", religión que la película ha omitido completamente. Más adelante haré referencia a ésta religión ficticia que existe exclusivamente para el mundo de la novela. Con todo esto no quiero decir que la novela sea mejor que la película, no, ni mucho menos, lo que quiero decir es que, simplemente, son diferentes y no por ello son peores ninguna de las dos. Voy a escribir sobre uno de los grandes mitos del cine y si es una película ya mítica y de culto lo es por su gran calidad como obra de arte pero, también, por todas las claves que la novela contiene y de las que la obra cinematográfica se ha servido para plasmarlas de una manera propia, pero sumamente acertada, para crear otra obra de arte diferente, pues el cine no puede usar todas las herramientas de la literatura y viceversa.


Fotograma de "Blade Runner"


Quería leer la novela antes de escribir una crítica sobre "Blade Runner" y su secuela, cuyo estreno ha sido relativamente reciente, y no puedo negar que sentí cierta decepción cuando leí en la introducción que una y otra eran diferentes. Muy pronto la decepción se convirtió en agradable sorpresa a medida que iba leyendo y, al mismo tiempo, descubriendo una gran obra de arte en su ámbito... Puede que la fama y el éxito de ésta "franquicia" (como me referiré a partir de ahora a ambas obras, a pesar de que sé muy bien que de franquicia no tienen nada) les haya llegado gracias al éxito que la película cosechó, por cierto, éxito que cosechó mucho tiempo después de su estreno, puesto que "Blade Runner" fue, en realidad, un gran fracaso de taquilla en su momento, pero la novela no tiene absolutamente nada que envidiar a su versión para el cine.

Ambas obras tienen aciertos en sus narraciones que no pueden plasmarse o no quedarían igual de bien plasmadas fuera de sus ámbitos, así que, por decirlo de alguna manera, las dos obras han elegido la mejor forma para contar una historia que es casi idéntica en su inicio pero que, según se van desarrollando los acontecimientos, acaban siendo historias muy diferentes.

En la novela "¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?", publicada en 1968, la narración ocurre en San Francisco en enero de 1992 (en lugar de Los Ángeles en noviembre de 2019, como ocurre en la película), tras la finalización de la Guerra Mundial Definitiva cuyas bombas atómicas han dejado al planeta Tierra en condiciones muy difíciles para ser habitado. El polvo radioactivo ha destruido prácticamente todos los ecosistemas naturales del planeta y son pocas las especies animales que han logrado sobrevivir. La población humana superviviente que puede emigra a otros planetas fuera y muy lejos de la Tierra para vivir en "las colonias". Los que no emigran se enfrentan a la mutación, a la degeneración genética (aquellos que en la novela reciben el cruel apelativo de "cabezahuecas"), o a algo mucho peor, a contraer una enfermedad mortal como el cáncer. El gobierno de todos los países alienta a sus ciudadanos a emigrar a las colonias, pero para una gran parte de la población no es posible, para unos por el gran coste económico que ello supone, para otros porque ya han "degenerado"... A aquellos a los que el polvo radioactivo ha afectado (a los "cabezahuecas") no se les permite emigrar pero tampoco se les permite tener descendencia (en el caso de que puedan).


Fotograma de "Blade Runner"


Los que emigran a las colonias reciben por parte del gobierno un esclavo para que trabaje por ellos y/o con ellos en su nueva vida lejos de la Tierra, un androide. Muchos de estos androides asesinan a sus dueños y huyen para evitar a la justicia y también para intentar vivir como humanos reales lejos de las colonias, para intentar suplantarlos allí donde creen que pueden pasar desapercibidos, en el planeta Tierra donde esperan no ser encontrados. Para enfrentarse a estos androides los gobiernos han creado a los cazarrecompensas, su trabajo es encontrar, identificar y destruir a esos androides. A éste último paso se le conoce con el eufemismo de "retirar" en lugar del de destruir, o, el que sería más complejo de definir como "asesinar", a secas... ¿porque los androides no están vivos, verdad? ¿o es posible que me equivoque?...

En éste mundo que describe la novela hay una nueva religión mayoritaria: el mercerismo. Recibe el nombre de su fundador y mesías: Wilbur Mercer. Nadie sabe exactamente quién fue ni dónde vivió, pero se supone que fue un hombre que vivía en las colonias y que había desarrollado extraordinarios poderes, como el de resucitar a los animales (a los que le gustaba cuidar) o el de la telepatía. Gracias a éste último poder telepático consiguió grabar los últimos recuerdos de su vida en una invención de su creación: la "caja de empatía". Éste artilugio es una de las posesiones más preciadas de sus fieles puesto que, a través de la caja de empatía que cada fiel posee en su hogar, no sólo es posible fusionarse con el propio Mercer en los últimos instantes de su vida, sino que además uno se fusiona con el resto de los que se conectan en ése momento con Mercer para establecer una conexión "empática" global.


Fotograma de "Blade Runner"


Hay una afición entre los humanos en ése mundo descrito por Dick, una afición que es, al mismo tiempo, un indicador de estatus social y ésta es la posesión y cuidado de un animal vivo real. Los animales son un artículo de lujo muy caro del que poder presumir socialmente en la novela. En la introducción de la novela que he leído, Julián Díez se muestra muy escéptico con que ésta costumbre resulte algo convincente para el lector, dice:

En el caso de esta novela, el deseo obsesivo se orienta hacia los animales, que a priori son un objeto positivo de interés en su condición de seres vivos y, además, en peligro de extinción. Sin embargo, no hay razón explícita alguna en el texto que demuestre que los animales producen una satisfacción real a los consumidores, salvo algunas vagas referencias al mercerismo (...) o a la exhibición de estatus.

Yo no soy tan escéptico ni crítico con éste tema. Para mí es más que claro que el deseo obsesivo de posesión y cuidado de animales vivos hunde su razón de ser en el mercerismo. Como religión imperante una de las pocas cosas que Mercer ha "legado" a sus fieles es el cuidado de los animales, es una afición que Mercer no solo tenía sino que alienta entre los demás. Si a eso le añadimos que los animales son un bien escaso por su condición de criaturas en extinción es más que normal, a mi parecer, que los humanos estén obsesionados con éste tema y que, además, esto les reporte una conciencia de estatus social elevado, ya que se han convertido en un artículo de lujo.


Fotograma de "Blade Runner"


En éste mundo que Dick va describiendo página a página vive Rick Deckard, un cazarrecompensas, pero aquí no es el antihéroe detectivesco y atractivo que Harrison Ford interpreta en "Blade Runner", no, es un burócrata amargado nada glamuroso, un "chupatintas" hastiado de su trabajo y casado con Iran Deckard, una mujer deprimida y castrante que parece empeñada en contagiar el nulo interés que tiene por seguir viviendo a su marido.

Rick necesita dinero, desea cambiar la oveja eléctrica que tiene (que hace pasar por una oveja real para confundir a sus vecinos) por un animal de verdad... y estos no son baratos... Ésta necesidad, éste pensamiento es la única excusa que tiene para no cambiar de trabajo. Necesita "retirar" androides, de ésa manera conseguirá dinero para invertirlo en un animal real... Pero está cansado de su trabajo, está más que harto de tener que buscar y "retirar" a los androides fugitivos... He aquí una crítica brutal a la sociedad de consumo que la versión para el cine no ha podido plasmar o que ha quedado omitida en la película ya fuera por defecto o por efecto, es decir, ya fuera porque no quedaba tiempo en la película para plasmar ésta crítica, o porque sus creadores prefirieron centrarse en otros aspectos que reflejar y desarrollar de la historia que contaba la novela.


Fotograma de "Blade Runner"


El caso es que la crítica a la sociedad de consumo no acaba ahí. Rick Deckard posee un "climatizador de ánimo Penfield", el cual tampoco existe en la película, y que permite a Iran y a Rick cambiar su estado de ánimo por el más óptimo que les parezca en el momento que ellos quieran. ¿He dicho que Iran sufre una fuerte depresión, no es así? ¿Cual es la utilidad del climatizador de ánimo cuando Iran ni siquiera tiene ganas de usarlo? ¿Cuan profunda es la crítica que Philip K. Dick está reflejando sobre nuestra sociedad cuando habla sobre un aparato que puede modificar artificialmente nuestro parecer sobre la realidad que nos rodea? ¿Qué es lo real, lo que ocurre de forma objetiva o lo que yo creo que está sucediendo según mi estado de ánimo? ¿Hay una manera "objetiva" de percibir la realidad? Parece que Dick nos habla de una sociedad que se ha rendido ante los abrumadores problemas que se le presentan, no es posible modificar el clima, no es posible luchar contra el polvo radioactivo ni hacer más habitable, saludable y respirable nuestro entorno así que... ¿por qué no modificar nuestro parecer sobre todos nuestros problemas? ¿por qué no olvidarnos de nuestros problemas y quedarnos con una agradable sensación, aunque ésta sea un producto artificial, una burda mentira que podemos crear para "pasar el rato"? Hasta ahí llega la profunda valía de ésta novela como obra de arte, lo "artificial" ha invadido a la humanidad hasta tal punto que (depende de para quién) puede llegar a ser más válido que la propia verdad, podríamos ver aquí a lo "artificial" como algo más real que lo que de verdad es real, pero Dick es mucho más ácido de lo que puede parecer en un primer momento. Dick siempre deja claro que lo "artificial" no es real, solo sirve para "sustituir" la verdad, aunque solo sea por un simple momento.

En la novela lo "artificial" ha llegado ha suplantar tanto a lo real que podemos entender que la sociedad necesita a gente como Rick para separar lo "real" de lo "artificial" en algo fundamental: las personas. En el mundo en el que vive Deckard hay gente por ahí que "no es gente", simplemente se "hace pasar por gente", no son personas reales. Y en eso Dick es categórico. Aunque "usemos" lo "artificial" siempre necesitamos (siempre necesitaremos) a alguien y/o algo que nos permita determinar lo que es artificial y lo que no lo es. He ahí la necesidad y utilidad del "test de empatía Voigt-Kampff", la herramienta que Rick Deckard usa para detectar e identificar a los droides.


Fotograma de "Blade Runner"


En la introducción a la novela que he leído, Julián Díez deja claro (según él) que en la misma se pone en duda la validez de éste test, cosa que yo no he leído por ninguna parte; Julián Díez dice:

(...) el Voigt-Kampff queda de manifiesto como una herramienta ineficiente. (...) En una de las escenas más cómicas del libro, la androide Luba Luft se burla del test hasta demostrar, más allá de cualquier duda, su absoluta inutilidad.

Julián Díez asegura que esto se justifica porque Philip K. Dick manifestó en varias entrevistas previas a la película su disgusto por "el dañino mito estadounidense" del polígrafo. Sin embargo en la novela yo he leído algo muy muy diferente a esto... Para empezar, el test Voigt-Kampff es absolutamente fiable, todas las veces que se usa en la novela (que son muchas más que en la película) da un resultado real, fiable, es decir, si el test se usa con un androide siempre da positivo, si el test se usa con un humano da negativo, en todas y cada una de las pruebas... Funciona a la perfección cuando Rachel Rosen se hace pasar por humana (identificándola como el androide que es) y funciona también a la perfección para detectar que Phil Resch (otro cazarrecompensas que Deckard acaba conociendo) es un humano... Para seguir, ninguna de las supuestas respuestas que Luba Luft da (dice cosas pero realmente no responde) durante el test son válidas, ella sabe qué es el test y lo que supone contestar así que no contesta correctamente a ninguna de las preguntas del Voigt-Kampff, se limita a dar evasivas o a hacer otras preguntas, por lo que Rick no puede determinar si es o no un androide, no porque el test no funcione, sino porque Luba Luft lo evita de forma hábil. Como última consideración ¿desde cuando una escena de tensión en la que uno de los personajes se juega la "vida" es "cómica"? A mí ésta escena en cuestión no me parece cómica en absoluto ya que Luba Luft está trampeando el test porque se juega "vivir" o "morir" y a la tensión de un "juego a vida o muerte" se le añade la tensión de que Rick sabe perfectamente que es un androide pero no puede eliminarla hasta no obtener un positivo del test.


Fotograma de "Blade Runner"


La cuestión es que en la película sí se parece dudar de la completa eficacia del test, aunque, como en el libro, prueba su validez detectando a Rachel como el "replicante" que es, cosa que ella no sabe (diferencia de matiz con respecto a la novela donde ella sí sabe que es un androide pero se hace pasar por humana). Ésta es una de las diferencias con la película "Blade Runner", estrenada en EE.UU. en 1982 y dirigida por Ridley Scott, que los androides de la novela se convierten, inteligentemente, en "replicantes", es decir, mientras que en la novela los seres artificiales que se fabrican para asemejarse a los humanos son electrónicos, "tecnológicos", los seres artificiales de la película son orgánicos, son "biológicos", con órganos y cuerpos orgánicos fabricados expresamente para "construirlos".

Julián Díez dice, en la introducción a la novela que tengo, lo siguiente tras hablar de la primera diferencia con el libro, que, como es evidente, se trata del nombre de la película:

El otro cambio es el que supuso dejar de usar el término androide, una petición expresa de Ridley Scott porque, según comentaría Peoples /el guionista de la película/, "nos parecía que restaba dignidad a la película". De hecho, Ridley Scott dijo que "le partiría la crisma" a quien lo usara, porque "esa palabra plantea todo tipo de preconcepciones sobre el tipo de film que podíamos hacer". La propuesta de emplear "replicante" partió de la hija de Peoples, que por entonces estudiaba biología y estaba haciendo un trabajo sobre réplicas celulares.

El cambio, no solo de término sino también de concepto, es brillante. Le da un aspecto de "verosimilitud" a la narración el hecho de que estos "replicantes" reciban "en la calle" un apelativo coloquial y despectivo: "pellejudos". Creo que es también una de las grandes claves de su mitificación posterior, porque, como ya he dicho, pese a todos los esfuerzos "Blade Runner" fue en su día un auténtico fracaso de taquilla. Creo que las claves de éste fracaso se debe a un simple par razones. La primera: la gente esperaba ver una película de acción y/o aventuras, no un thriller o drama distópico de género negro que es lo que es "Blade Runner" realmente. El protagonista de la película, Harrison Ford, estaba asociado para el gran público de entonces, al género de acción y aventuras como la saga de "Indiana Jones" o la de "Star Wars", así que cuando iban a ver ésta película y se enfrentaban a un drama de ciencia ficción con tintes de género negro sus expectativas se veían total y profundamente traicionadas.


Fotograma de "Blade Runner"


La segunda razón del fracaso de la película es, para mí, mucho más interesante. La considero una de las razones por las que hoy en día es un filme de culto: no es una película agradable de visionar en absoluto. Durante todo el metraje de la película el espectador se encuentra en tensión... el ambiente, la luz, la narración, son completamente opresivos. En la novela hay un ambiente opresivo innegable debido a la amenaza constante del polvo radioactivo, de la presencia constante de la "entropía", que también la representan los androides asesinos, y que amenaza a la humanidad con "engullirla", con la completa y definitiva extinción. En la película no hay referencia alguna al polvo radiactivo, a la "entropía" que tiene un protagonismo casi de personaje principal sin diálogo en la novela, y sin embargo hay una sensación opresiva constante, de inmensa soledad en un mundo futuro absolutamente oscuro y peligroso donde a nadie parece importarle los demás ni lo que les ocurra. La soledad opresiva de la película la sufren todos y cada uno de los personajes, que, además de vivir solos, su comunicación con los demás es (salvo excepciones) absolutamente violenta y expeditiva. La sufre el cazarrecompensas de Rick Deckard interpretado por Harrison Ford, incapaz de encontrar una pareja humana "razonable" para él, refugiado en el alcohol y presionado por sus superiores. La sufre Rachel Tyrell (interpretada por Sean Young y a la que le han cambiado el apellido de Rosen, que es el que tiene en la novela), que se siente perdida, abrumada y desconcertada al enterarse por fin de que es una "persona artificial" y de que sus recuerdos nunca han sido reales sino una implantación interesada. La sufren los replicantes, perseguidos no solo por sus crímenes y asesinatos, sino también por su propia condición de "artificiales", y cuya confianza no pueden depositar en (casi) ninguno de los humanos por los que pretenden hacerse pasar. La sufre J.F. Sebastian, que tiene una enfermedad rara terminal y que, como no tiene amigos ni habilidades sociales, decide "construirse" una parodia de personas diminutas, unos autómatas para que le hagan compañía y que son de lo más inquietantes...

Considero que es ésta constante sensación opresiva lo que convierte a ésta película en una absoluta e incontestable obra de arte. Todo en la película ha sido cuidado para trabajar en favor de la tensión del espectador, para que éste no se sienta cómodo en ninguno de los instantes narrativos ni visuales de la misma. Asistimos a un mundo futuro profundamente distópico... Ésta sociedad humana del futuro disfruta de una serie de avances científicos y tecnológicos abrumadoramente avanzados y que podrían ser positivos a priori pero que, sin embargo, solo sirven para aumentar la inseguridad y la soledad de la sociedad... Es el paraíso convertido en infierno por voluntad de la propia Humanidad que ha creado esos mismos avances... Hablando de paraísos e infiernos no me gustaría pasar a hablar de la secuela sin citar algunos guiños y referencias que la película hace y tiene, respectivamente, con respecto a la Biblia, especialmente al Antiguo Testamento. Durante el transcurso de la película podemos ver cómo, mientras que la gran mayoría de la sociedad vive bajo la oscuridad de los gigantescos edificios y rascacielos de las grandes corporaciones y megaempresas, el "Dios" de la bioingeniería, el propio presidente de Tyrell Corporation (Eldon Tyrell), vive en la cúspide de su enorme pirámide que preside la ciudad de Los Ángeles en ése 2019 distópico que se presenta en "Blade Runner". Además es el único (o uno de los pocos privilegiados) que puede ver el Sol y que puede iluminarse con su luz.


Fotograma de "Blade Runner"


He aquí dos referencias, una es la evidente similitud que la pirámide de Tyrell Corporation tiene con la Torre de Babel y su mito, la otra es la referencia que se hace del propio presidente de Tyrell como el "Dios" que vive por encima de los demás seres de la sociedad, que se encuentra "iluminado" por su superior intelecto y que tiene la capacidad "superior" de crear "vida humana" a su imagen y semejanza, como el Dios del Antiguo Testamento, que consigue hacer esto con simple y vulgar barro.

A parte de la mención al mito de Eva y la Serpiente del Antiguo Testamento, cuando Zhora (Joanna Cassidy) realiza su show con una serpiente "artificial" en el bar de Taffy Lewis, me interesa destacar el paralelismo que el antagonista de Roy Batty (Rutger Hauer) tiene en la película con Lucifer. Cuando se presenta ante aquel humano que ha "fabricado" sus ojos (con la esperanza de llegar a quien ha construido su cerebro: Tyrell) cita cómo Lucifer y el resto de los ángeles rebeldes cayeron del cielo según el Antiguo Testamento: "...Y los ángeles ígneos cayeron, profundos truenos se oían en las costas ardiendo con los fuegos de oro..." Recordemos que, etimológicamente, Lucifer significa "Portador de Luz". Roy Batty se ha rebelado porque quiere sobrevivir más tiempo, es un "replicante", ha sido fabricado por los humanos siendo ya un adulto (como los ángeles), quienes le han dado solo cuatro años de vida. Roy es consciente de su superioridad en todos los ámbitos a los humanos y siente un profundo coraje y desprecio por los humanos que lo han hecho "perfecto" pero no para durar ni pervivir. Ése es el orden impuesto por el "Dios" de la Biomecánica (como Roy llama a su creador, el presidente de Tyrell Corporation), ésa es la ley de éste "Dios" cruel (como lo es éste personaje en el Antiguo Testamento) ante la que Roy, y el resto de los "replicantes" fugitivos que le acompañan, se rebelan. En un momento dado Roy consigue entrevistarse con su creador, con quien tiene un profundo debate infructuoso para alargar su vida y, al final, haciéndole ver que es imposible revertir el proceso de envejecimiento progresivo de sus células, Tyrell le dice: "La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad del tiempo y tu has brillado con muchísima intensidad, Roy... Disfruta de tu tiempo".


Fotograma de "Blade Runner"


Roy ha cometido muchos crímenes y ha llegado demasiado lejos para conseguir entrevistarse con su creador, así que, al no conseguir lo que ha venido a buscar asesina a Tyrell en un acto de completa frustración... Me parece importante destacar en éste punto la importancia que se le da a cada acto de violencia en la película. Ya he reiterado que el filme refleja un mundo violento y peligroso pero creo que gran parte de su valía como obra de arte se debe a que todos los actos de matar (y también los actos de "retirar") que se muestran en la película son completamente vacíos y gratuitos (con la única excepción de cuando Rachel salva a Deckard de morir a manos del replicante León Kowalski, interpretado por Brion Howard James)... A pesar de que intuimos que en éste mundo el hecho de ser asesinado o de matar puede ser algo cotidiano, corriente, no vale absolutamente para nada, no se obtiene ningún beneficio, éste hecho se ve vacío, sórdido y carente de sentido y creo que es importante señalar éste aspecto puesto que cambiará (de forma decepcionante y triste) en su secuela. En éste aspecto es de destacar que donde éstos postulados son más que evidentes son durante (y tras) el "retirado" de Zhora, quien aparece "muerta" en el suelo tras haber recibido dos cañonazos en la espalda, que parecen las enormes cicatrices que pudiera recibir un ángel tras haberle arrancado las alas...

A éste respecto tiene importancia señalar que Roy, al final de la película, salva a Rick Deckard de una caída mortal... Es algo sorprendente y, hasta cierto punto, incomprensible, puesto que Deckard cae en ésa "trampa" porque huía de él, de Roy el replicante, quien le estaba persiguiendo para asesinarlo, pero recordemos de qué le ha servido matar a los humanos hasta ése momento... no le ha servido para nada... Aunque a los espectadores no se nos da ninguna clave de éste sorprendente cambio de parecer creo que éste hecho puede deberse a dos factores complementarios: el primero, aunque Roy había tenido, hasta éste momento de la película, un paralelismo al personaje de Lucifer en la Biblia, ahora que le quedan instantes de vida comienza a tener un paralelismo con el personaje de Jesucristo en el Nuevo Testamento. El propio Roy, que sabe que se está muriendo al sentir cómo se le entumece una de sus manos, para recuperar el sentido de ésta extremidad se clava una punta en la palma de la mano (como Jesucristo sufrió al ser clavado en la cruz). Salva a Deckard como promesa de que ése es su legado, el legado del "nuevo mesías", el "ser artificial superior" a los humanos, el "hijo del Dios de la Biomecánica". Tras decir su famosa frase Roy Batty muere y suelta la paloma blanca que estaba sujetando, podemos verlo más que fácilmente como la transfiguración del alma de Roy "abandonando éste mundo" y "viajando a los cielos" o como el "Espíritu Santo" que va a reunirse con el "Dios de la Biomecánica". El segundo factor puede ser más prosaico, como ya he apuntado, puede que sea una simple reflexión del replicante, de Roy Batty, tan simple como darse cuenta de que, todos los crímenes y asesinatos que ha cometido no han servido para nada, además le han granjeado, a él y a todos los de su condición, una fama de asesinos desalmados peligrosos y, tal vez, ése último acto pueda cambiar la opinión de, al menos, un único humano con respecto a la condición de los replicantes.


Fotograma de "Blade Runner"


Cambiando de tema, el hecho de que fuera un filme angustioso y difícil de ver no pasó desapercibido para los productores, que impusieron la introducción de algunos cambios que Ridley Scott tuvo que añadir a regañadientes, como lo fue la incorporación de la voz en off del personaje de Harrison Ford, narrando reflexiones y acontecimientos con el objetivo de hacer más "entendible" la película, pero cuyo producto final resultaba mucho más tedioso, ininteligible y aburrido. También le impusieron a Scott una escena final en la que Deckard y Rachel escapaban del ambiente opresivo de ése supuesto Los Ángeles de 2019 conduciendo por una carretera que atraviesa un paraje verde y luminoso, como una especie de respiro final que darle a los espectadores, pero cuyo resultado era producir un efecto extraño y confuso en la experiencia visual del espectador. Por fortuna hoy en día existen varias versiones de la película y la última digitalización que yo he podido comprar se trata de "el montaje final del director", con los comentarios en off de Deckard suprimidos y sin la escena final añadida del escape campestre, por lo que el sentido final de ésta obra artística ha quedado restituida por completo.

No hay escape de la sensación opresiva en ése mundo distópico de "Blade Runner", no hay adónde ir que no sea un lugar lúgubre, solitario, húmedo, sucio y opresivo, como lo es toda la estética de la película. No hay respiro, no hay escape posible, ni para los personajes que viven en ése mundo ni para el espectador que se asome a él. La ruptura de éste ambiente opresivo (al menos desde el punto de vista narrativo) fue lo que hizo que la secuela de éste filme de culto, llamada "Blade Runner: 2049", me decepcionase... y mucho, puesto que yo esperaba ser testigo de más peripecias de los "blade runners" y de sus perseguidos "pellejudos" en un entorno opresivo, sucio, solitario, altamente peligroso, oscuro y lúgubre... Pero en cambio no pude ver más de "Blade Runner", tuve que ver... otra cosa... otra obra de arte diferente... muy interesante y atractiva, desde luego, pero diferente al fin y al cabo...


Cartel de "Blade Runner: 2049"


Antes de realizar cualquier crítica a ésta secuela tengo que agradecer al director Denis Villeneuve el que se haya involucrado en hacer ésta segunda parte de "Blade Runner", lo cual implica altas dosis de valentía artística y una gran resistencia de voluntad para aceptar e ignorar todo tipo de críticas sobre éste trabajo suyo.

"Blade Runner: 2049" transcurre treinta años después de los hechos acaecidos en "Blade Runner". Durante éste período es importante reseñar que los modelos posteriores al "nexus 6" (los replicantes de "Blade Runner") ya no tienen un tiempo limitado de "funcionamiento" y tras una serie de revueltas (provocadas sobretodo por los "nexus 8") Tyrell Corporation quebró y prácticamente desapareció. Además la Humanidad ha agotado por completo los ecosistemas de la Tierra, lo que ha provocado una hambruna global terrible, de la que se ha salvado gracias a la empresa de comida sintética Wallace Corporation, la cual se ha convertido en la principal megacorporación del planeta, dedicándose en exclusiva a la creación de replicantes tras comprar lo poco que quedaba de Tyrell Corporation. También es importante saber que en 2025 el agotamiento de los recursos naturales produjo lo que se conoce como "El Apagón". Durante algo más de un año todos los elementos eléctricos y electrónicos dejaron de funcionar, lo que ha dividido la historia de éste supuesto futuro en dos: el periodo "Pre-apagón" y el "Post-apagón".

Antes de haber leído la novela intuía que en ésta secuela había más de un homenaje a la misma y podemos rastrear estos "homenajes" y guiños en la destrucción de los ecosistemas naturales del planeta Tierra, hecho al que ni siquiera se alude en "Blade Runner" y, también, en el hecho de que los humanos cada vez son menos. Lo que no se explora en la novela es el hecho de que si los humanos cada vez son menos, los replicantes cada vez son más numerosos y parecen estar destinados a suceder a los humanos cuando éstos dejen de existir, a pesar de que los replicantes siguen siendo marginados (y denigrados) por los humanos. Pero éste orden de la sociedad entre humanos y replicantes está a punto de cambiar. La película nos señala que Rachel, una replicante experimental, consiguió dar a luz a una niña cuyo padre fue Rick Deckard. Este hecho lo cambia todo... Si los replicantes pueden dar a luz a sus propios hijos el privilegio de "nacer" y "crecer" de forma natural deja de ser exclusivo de los "humanos" y, por lo tanto, los replicantes (que recordemos que tienen unas características físicas superiores a las de los humanos) no "necesitarían" a los humanos absolutamente para nada. Se intuye el comienzo de una guerra global entre los humanos y los replicantes. Si esto sucediera los humanos tendrían todas las de perder puesto que son mucho más débiles y mucho menos numerosos.


Fotograma de "Blade Runner: 2049"


Todos estos planteamientos están muy bien, son novedosos, interesantes y atractivos para tratar en una secuela de "Blade Runner"... El problema es que, por muchos guiños y "homenajes", visuales, narrativos, y también musicales que se presenten en la película hacia su antecesora, yo no he visto el mundo de "Blade Runner" por ningún sitio... Ya he dicho que el mundo de "Blade Runner" es un mundo solitario... Pues en "Blade Runner: 2049" ha dejado de serlo... El protagonista, un replicante "blade runner" llamado "K" e interpretado por Ryan Gosling, tras realizar su duro trabajo regresa a casa, su baluarte de "comodidad" en un mundo exterior que lo trata como un deshecho, donde tiene una compañera holográfica llamada Joi e interpretada por Ana de Armas, producto de Wallace Corporation. Entiendo que éste es otro posible guiño a la novela, refiriéndose a la esposa de Rick Deckard y a la exploración de los métodos artificiales de cambio de ánimo en el hogar que Dick señala por medio del "aclimatador de ánimo Penfield", ambos aspectos no aparecen en la película antecesora, pero rompen de forma frontal con todo el concepto narrativo y expositivo del "Blade Runner" de Ridley Scott, quien (parece mentira) es uno de los productores de éste filme. La introducción de éste personaje (el de Joi) ya es una escapatoria del mundo opresivo de "Blade Runner", ya no hay soledad, ni oscuridad, ni vacío existencial, al menos desde un punto de vista narrativo... Ya no hay "Blade Runner"...

Por si fuera poco, aunque sigue siendo un mundo violento y peligroso, el hecho de matar o de "retirar" ya no es un hecho vacío y sórdido que no sirve para nada como en "Blade Runner", los personajes mueren y esto da significado a sus propias vidas y a las de aquellos que pretenden proteger, puesto que todos los replicantes que mueren para defender la existencia e identidad de la hija de Deckard y Rachel (incluyendo al propio "K") lo hacen como un sacrificio que sirva para que los suyos consigan mejorar sus condiciones de vida (supuestamente tras un levantamiento armado, claro), o, como "K", por una simple pero buena causa. Sacrificio que también hace la superior de "K", la humana teniente Joshi (Robin Wright), cuando intenta proteger el paradero de "K" al ser interrogada por Luv, quien, ante sus continuas negativas de cooperar, se ve obligada a matarla. De hecho hay una especie de moraleja final acerca de éste asunto... La líder del movimiento de liberación de los replicantes, quien está preparando una guerra contra los humanos y que ayudó en el parto a Rachel, llamada Freysa, le dice a "K" para intentar convencerlo de que se una a ellos: "... sacrificar tu vida por una causa noble es lo más humano que podemos hacer..."


Fotograma de "Blade Runner: 2049"


Me parece un gran argumento... Pero no me parece de "Blade Runner", al menos de lo que yo entendía por "Blade Runner" hasta el momento de ver ésta película.

También me parece importante reseñar que la película tiene un tono aceptable durante la mayor parte de la misma, pero durante el último cuarto de película, tras la introducción narrativa del personaje de Rick Deckard (interpretado de nuevo por un Harrison Ford ya bastante mayor) el tono narrativo del filme parece cojear, me parece bastante forzado que tenga que hacer acto de presencia precisamente el personaje protagonista de la primera parte. Creo que la película hubiera ganado bastante como experiencia artística, y también de forma argumental, si: 1) hubieran construido una historia original sin eslabón con la primera parte, o 2) con todos estos mismos postulados, de los que somos testigos en "Blade Runner: 2049", nos hubieran ahorrado el tener que "desenterrar" al desmejorado Deckard para su interrogación exhaustiva. Pero no fue así ni en uno ni en otro caso, así que tenemos que quedarnos con lo mejor de la película: la iluminación, la fotografía, los escenarios y ése momento en el que "K" (un Ryan Gosling que no ha tenido que esforzarse para éste papel) se levanta completamente excitado y suelta un repetitivo y liberador "¡Joder!" al enterarse de que su mejor recuerdo es real y sucedió realmente (lo que le hace pensar erróneamente que él es el hijo de Deckard y Rachel).

Habrá que esperar a ver qué se les ocurre filmar en un futuro, tal vez narrando por fin el conflicto definitivo que habrá de enfrentar a humanos y replicantes por el simple derecho de estipular quién es y quién no es "humano". Tal vez se les ocurra como a Dick en la novela "¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?" que los humanos son todos aquellos capaces de sentir empatía por los demás y por todo lo demás, independientemente de cómo uno haya nacido o haya sido "construido".

Fotograma de "Blade Runner: 2049"


Nuestra necesidad de mano de obra barata ha hecho que, a lo largo de la Historia de la Humanidad, los humanos nos denigremos los unos a los otros y que, incluso, hayamos establecido todo tipo de miserables excusas interesadas para hacer diferencias entre nosotros. Tales como que unas personas eran esclavas por el simple hecho de haber perdido una guerra (la gente en la Antigüedad servía como botín de guerra para transformarse en esclavos), tener un color de piel diferente o, como sucede hoy en día, ser el inmigrante de un "país subdesarrollado" a un "país desarrollado". Es curiosa la contradicción de los racistas y de los xenófobos a los que tenemos que sufrir en occidente hoy en día cuando desean tener buenas pensiones pero no desean que los extranjeros vengan, trabajen y se arraiguen en nuestro país. Puede que ellos hayan nacido en otros países, que tengan otras culturas y religiones e incluso que tengan unos rasgos o un color de piel diferente al nuestro, pero son como nosotros, desean lo mismo que todos los demás, seguridad, dignidad, alimento, calor, ser amados y ser respetados. Los necesitamos, vienen a trabajar en trabajos que yo no me molestaría en aceptar, pero también vienen a generar riqueza, a crecer y a prosperar. Ante los retos económicos del neoliberalismo que hoy en día sufrimos en occidente necesitamos a gente que tenga hijos, que genere consumo y que pague las pensiones del futuro. Sí, no tienen nuestro color de piel, ni profesan la religión a la que estamos habituados, no cocinan ni comen los platos a los que estamos acostumbrados, pero los necesitamos, ellos son nuestro futuro, son humanos, no los confundamos con replicantes.


Fotograma de "Blade Runner: 2049"