lunes, 9 de mayo de 2016

DAIDOJI OJIMA


Ésta es la historia del personaje que actualmente interpreto en la campaña del juego de rol la Leyenda de los Cinco Anillos, dirigida por mi amigo Javi, aunque mi clan preferido sigue siendo el del Cangrejo.



DAIDOJI OJIMA




Tan solo tengo dieciocho años, tan solo hace unos meses de la Batalla de La Colina Escondida pero tengo la sensación de haber envejecido una década desde entonces. Me llamo Daidoji Ojima y ésta es mi historia.

Tan solo hace año y medio desde mi gempukku, pero siento un peso enorme en mi conciencia, un peso como el de los años que soporta un anciano sobre su cuerpo a pesar de encontrarme en la plenitud de la vida. Es el peso de mi fallo, es el peso de la responsabilidad para con mi Señor. Él, Doji Masaku, Alto Magistrado Esmeralda del Imperio nos ordenó recuperar La Colina Escondida, un pequeño trozo de tierra en la frontera de nuestras tierras que el Clan del León osó ocupar con gran despliegue militar.


Samurai-ko del Clan Grulla


No era posible, cualquier estratega militar se habría dado cuenta de que no era posible expulsar al invasor. Al Clan León le costó caro tomar la colina y supongo que por eso no va a permitir que la recuperemos nunca. Desplegaron empalizadas, cavaron un gran foso, establecieron torres defensivas llenas de certeros arqueros bien pertrechados... Mis hermanos cayeron, todos a mi alrededor morían... Menos yo... No se si fueron los Altos Cielos los que me ampararon aquel día o si fue el mismísimo Innombrable en el corazón del Jigoku quien me señaló, pero no caí... y tampoco pude cumplir con mi deber.

Hicimos puentes, torres de asedio y llegamos a la empalizada donde luchamos codo con codo, sus arqueros murieron, muchos ashigaru y unos cuantos samurái, hasta que llegó su infantería. Mis hermanos siguieron muriendo pero a mi no me alcanzaron sus espadas... aunque si lo hizo un die tsuchi que ni siquiera llegué a ver. Fue entonces cuando perdí la consciencia. Más tarde, en retaguardia, me dijeron que nos habíamos retirado, que las bajas eran incontables y que estábamos manchados por la vergüenza de la derrota, pues ya no se podía esperar más que una muerte honorable.


Samurai del Clan Grulla


Pensé que las órdenes de realizar seppuku llegarían de inmediato, pero no. Esperamos, estuvimos esperando una semana en nuestro campamento de guerra pero no recibimos noticias. Muchos de mis hermanos hicieron lo que creyeron en conciencia que debían hacer y hundieron las espadas en sus vientres. Los demás esperamos... Era mi deber, si, tal vez debía haber hecho lo mismo pero antes de poder decidir finalmente reunirme con mis ancestros llegaron nuevas órdenes. Ninguno de nosotros las comprendimos en un principio, las órdenes eran claras: regresar a casa.

Pensé en mi padre, Daidoji Ojima y en mi madre, Daidoji Naoko, quienes en esos instantes estaban buscándome una consorte digna y honorable, y en volver a ver sus rostros. Grande sería su pesar al saber la noticia de nuestra derrota.

Hice lo que se me mandó, viajé por los caminos que me conducían a mi hogar y al tercer día llegó un jinete y me dio un rollo con nuevas órdenes que habían sido expresamente escritas para mí. "Solo puede quedar uno", decían las órdenes, nuestro Señor, Doji Masaku, nos ha ordenado a todos los supervivientes de la Batalla de la Colina Escondida enfrentarnos entre nosotros en combates singulares a muerte. Cuando de entre todos los duelos solo sobreviva uno de nosotros éste samurái deberá presentarse ante Masaku-sama y cometer seppuku ante su presencia.


Samurai del Clan de la Grulla


Este es mi destino: la muerte. Ante tales noticias la idea de volver a casa me parecía una estupidez. ¿Me sentaré delante del hogar a esperar que uno por uno mis hermanos vengan a matarme? No. Viajaré, veré mundo y si al menos mi vida ha de ser corta mi leyenda será eterna. Mi honor está comprometido y por eso mi gloria será inmaculada. Todos recordarán el nombre de Daidoji Ojima y dirán "fue el legendario bushi que realizó innumerables hazañas y proezas" "fue un hombre de honor" "es uno de los grandes ancestros de la familia Daidoji"...

Desde ahora, hasta el momento en el que deje de respirar, viviré y moriré con honor. Se lo debo a mi Señor, se lo debo a mis hermanos de batalla, se lo debo a mis padres, me lo debo a mí mismo y al Imperio.

Alcanzaré la Gloria...


Doji Hoturi



Descripción:

Ojima es un joven de unos dieciocho años de edad, que mide alrededor de un metro y setenta centímetros y que pesa alrededor de unos 60 kilogramos. Lleva el pelo sin teñir (que tiene bastante largo) recogido en un moño y tiene una perilla muy corta en el mentón y que se esmera en tener bastante cuidada (es casi el único pelo que le sale en la cara y se siente orgulloso de él).

Su kimono es de color gris y blanco. Lleva siempre un sombrero de paja en la cabeza (tanto en verano como en invierno) y se ha acostumbrado a observar las cosas sin mirarlas fijamente, esto se debe a que su sensei le ha enseñado que uno de los secretos del combate es no dejar que tu rival vea nunca tus ojos, pues podría predecir tus pensamientos o tus movimientos por ellos. Por eso se ha acostumbrado a mirar las cosas por debajo del sombrero, de esa manera oculta siempre sus ojos a los demás mientras puede observar discretamente todo a su alrededor.

Si tuviera que llevar un yelmo siempre escogería un jingasa, un yelmo de metal con forma de sombrero, así podría continuar ocultando sus ojos a sus enemigos.

Su daisho y tanto hacen juego, están hechos por el mismo artesano. El daisho son katana y wakizashi de iaijutsu, es decir tienen forma de palo, sin guarda (tsuba) y la madera que forma la saya (vaina) y el mango están lacadas en un elegante y sencillo negro brillante. De ésta manera también está hecho su tanto (estilo shirasaya).

Familia:

Además de sus padres Ojima tiene un hermano pequeño (tiene unos 10 años) llamado Daidoji Kojima y una hermana llamada Daidoji Naoko (como su madre) que tiene un año y medio más que él.



Samurai del Clan de la Grulla



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