martes, 12 de enero de 2016

STAR WARS Y LA ESTUPIDEZ DE GEORGE LUCAS



Darth Vader


"La Fuerza está contigo, joven Skywalker... pero todavía no eres un Jedi..."

Darth Vader en "El Imperio Contraataca"

"No se ofusque con éste terror tecnológico que ha construido... La posibilidad de destruir un planeta es insignificante comparada con el poder de la Fuerza"

Darth Vader en "Una Nueva Esperanza"




Éste último Sábado 26 de Diciembre emitieron en televisión la tercera parte de las precuelas de la conocida saga cinematográfica Star Wars, "La Venganza de los Sith", y cual ha sido mi sorpresa cuando he visto la crítica que el diario "La Nueva España" de ese mismo día ha hecho sobre la misma.

Me he sorprendido muchísimo cuando he visto que, según la calificación de "La Nueva España" ésta película merece ¡cuatro estrellas! lo que la convierte en "Muy buena" según ésta misma calificación.

No puedo estar en mayor desacuerdo y voy a explicar los "porqués".


Página de "La Nueva España"

Sinopsis y crítica de "La Venganza de los Sith"

Baremo de calificación de películas de "La Nueva España"


Antes de analizar ésta parte de la numerosa y famosísima saga galáctica cinematográfica por excelencia debo explicar que yo mismo fui (antes de la existencia de las precuelas) un gran aficionado y entusiasta de la misma, hasta el punto de poder asegurar que, cuando era un adolescente e iba al Instituto, veía todas las tardes, en VHS y junto a mi hermano, una o dos películas de las partes clásicas de la saga. De hecho mi hermano y yo perdimos la cuenta de las veces que las vimos... Puedo asegurar que, aunque fue hace mucho mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, vimos las películas más de 50 veces... tal vez más de 70...

Me encantaban las tres películas, "Una Nueva Esperanza" (George Lucas, 1977), "El Imperio Contraataca" (Irvin Kershner, 1980) y "El Retorno del Jedi" (Richard Marquand, 1983), las clásicas, no las que ahora pueden verse "recientemente" modificadas por George Lucas con nuevas escenas y nuevos efectos especiales que no solo no les aportan nada sino que, además, las estropean.

Ésa afición y entusiasmo empezó a resquebrajarse cuando el mismo George Lucas añadió esas escenas y efectos especiales innecesarios a la saga clásica y terminó de romperse cuando Lucas produjo, guionizó y dirigió la primera de las precuelas: "La Amenaza Fantasma". Una de las peores películas que he visto en mi vida, y no lo digo sólo porque la película tiene poquísima artisticidad y sí demasiados efectos especiales digitales insulsos e innecesarios, sino porque, además, estropea a mis ojos lo que fue para mí un gran mundo fantástico lleno de aventura, emoción, genialidad, plausividad y "realismo".



Cartel de "Star Wars. Una Nueva Esperanza"


En "La Amenaza Fantasma" podemos ver una triste parodia del mundo de Star Wars, tal vez entretenida para niños pero poco interesante para aquellas personas que tengan más de 12 años. El primer error de la película consiste en no establecer desde un inicio cual es el protagonista de la narración. Se nos presenta un nuevo personaje con el que los aficionados a la saga no tenemos ningún vínculo ni referencia y que hace las veces de protagonista durante gran parte del filme, llamado Qui Gon Jinn, el supuesto maestro de Obi Wan Kenobi.


Primer error no sólo porque éste personaje muere hacia el final de la película, con lo cual la nueva trilogía se queda sin protagonista, sino porque además Obi Wan Kenobi deja bien claro en "El Imperio Contraataca" que su maestro de Jedi fue Yoda.


El segundo error es presentar a la Fuerza, el campo místico de energía que une a todos los seres vivos en la galaxia de Star Wars, como el producto de unos organismos llamados "midiclorianos" (no se sabe bien si son bacterias, virus o células de algún otro tipo) que pueden medirse y contabilizarse. ¡Estupendo! ¡Adiós a la Fuerza como el "campo místico" de la saga clásica! Ahora la Fuerza ya no es algo propio de fe o de religión, algo extraño, excepcional, maravilloso y milagroso... No, no, ahora la Fuerza es algo tangible y medible con lo que ha dejado de ser algo místico, extraño, excepcional, propio de fe o religión y tampoco maravilloso ni milagroso...


Cartel de "La Amenaza Fantasma"


Tercer error: presentar a Anakin Skywalker, quien se supone que debería ser el auténtico protagonista de la película, como un niño que fue engendrado en el vientre de su madre directamente por los "midiclorianos" antes citados, es decir, sin contacto masculino. Es un error importante que merece la pena analizarse con cuidado.

George Lucas presenta la historia de Anakin Skywalker desde que éste es un niño y por muy intensa que sea la Fuerza en él sigue siendo un niño y, por lo tanto, no puede saber mucho acerca de nada y no puede ser modelo de nada, puesto que no es una persona adulta. Si Anakin Skywalker debía ser el protagonista de la película la mayor parte del metraje rodado contando las peripecias de Qui Gon Jinn y su aprendiz Obi Wan Kenobi sobraba. La narración, el guión y la dirección debían haberse centrado en el niño y no en los adultos.

En la trilogía clásica el protagonista es claramente Luke Skywalker (que por cierto se llama así por su creador, el propio Lucas) y, a pesar de que la Fuerza es intensa en él, no es perfecto, es joven e impaciente y comete errores, como debería ser lo normal en alguien de su edad... Algo que es difícil de ver en Anakin Skywalker en todas las precuelas y lo que no hace de él un personaje creíble ni realista...

Éste tercer error nos indica también las pocas ganas que George Lucas tenía de contarnos el pasado de uno de los mejores antagonistas del cine jamás creado (hablo de Darth Vader, claro) y lo poco que trabajó en la idea del proyecto puesto que ¿qué mejor que no idear una familia para los Skywalker? No, Anakin Skywalker no podía tener una familia, fuera ésta normal o excepcional, porque Lucas no se tomó ni la molestia de darle una familia a Anakin, es el hijo de una esclava anodina y sin importancia y de los citados "midiclorianos"...


Fotograma de "La Amenaza Fantasma"


Ya está... Un pasado para Darth Vader que nadie puede creerse...


Si tantos problemas tenía Lucas para darle una familia a Anakin no hacían falta "midiclorianos" ni estúpidas alusiones cristológicas, podía haber sido tan sencillo como iniciar la narración de la película con un Anakin Skywalker un poco más mayor y recibiendo sus lecciones de Jedi de Obi Wan Kenobi, quien sabemos, otra vez por la trilogía clásica, que fue su maestro. Al igual que no sabemos nada de las familias de Obi Wan Kenobi ni de Qui Gon Jinn hubiera bastado con desplazar ambos papeles por los de Anakin aprendiz y Obi Wan maestro... Además, si se trataba de generar una tensión narrativa entre ambos personajes al final de la nueva trilogía todo lo demás sobraba...


Cuarto error: los antagonistas no funcionan. Primero porque es demasiado obvio que la identidad secreta del senador Sheev Palpatine es la del maligno Sith llamado Darth Sidious, y no sólo para los aficionados de la saga clásica, que ya sabíamos que el emperador del Imperio galáctico en Star Wars se llama Palpatine, sino también para cualquiera que tenga cabeza y dos ojos y dos orejas en ella. Ésta obviedad resulta tan previsible que llega a ofender la inteligencia del espectador.

Y segundo por la inclusión de su supuesto aprendiz Darth Maul. Aunque es innegable que estéticamente las imágenes y las escenas en las que aparece o participa éste malvado Sith son muy espectaculares, agradables, e incluso, interesantes, carecen de auténtico peso e importancia narrativa. Voy a ilustrarlo con un ejemplo de la saga clásica.


Fotograma de "La Amenaza Fantasma"


En "Una Nueva Esperanza" Darth Vader y Obi Wan Kenobi tienen un duelo de sables láser en el que hay tensión narrativa. Hemos visto durante toda la película cómo Darth Vader era un personaje importante no sólo para el Imperio sino también para los protagonistas puesto que es patente que se trata de un enemigo muy muy duro y difícil de abatir. Sabemos que Vader y Kenobi se conocen, el primero fue alumno del segundo, uno mató a su amigo común (en ése entonces narrativo Vader mató a Anakin Skywalker) y Vader dice aquello de "...no has debido volver... ahora el círculo se ha cerrado..."

El duelo no necesita nada más, el espectador se da cuenta sin más de que son dos grandes oponentes y que hay fuertes razones, personales y no personales, para la confrontación mutua. No hay grandísimos efectos especiales, no hay saltos espectaculares ni movimientos atléticos más propios del mundo circense que de un auténtico duelo de espadas. No son necesarios. Basta la tensión narrativa, una tensión que no existe ni cuando Darth Maul mata a Qui Gon Jinn, ni cuando el primero muere partido en dos por el sable de luz de Kenobi.

El espectador no conoce de nada a Darth Maul, no hay motivos para una confrontación personal... Narrativamente hablando no hay ni siquiera motivos para ver a Maul como antagonista (lleva pinchos en la cabeza, tiene la cara pintada de negro y rojo, se llama Maul y va vestido de negro, así que... ¿tiene que ser malo por todo eso, no?) pero éste mata a Qui Gon Jinn... ¡Oh, nooo! ¿me debe importar como espectador? No. No me importa en lo más mínimo, tal vez al personaje de Obi Wan si, porque se supone que es su maestro, pero a mí, como espectador, me importa un pimiento.


Darth Maul


Y luego Maul muere a manos de Obi Wan... ¿Y? ¿En serio tiene que importarme? Si no sé absolutamente nada de él... Aparece un segundo en la película hablando con su maestro Darth Sidious y otro segundo cuando espía a Qui Gon y éste se da cuenta. Está claro que es una mera excusa para hacer una secuencia de combate superespectacular llena de efectos especiales pero no para crear una buena historia audiovisual, y mucho menos para hacer arte cinematográfico, sino para hacer muchísimo dinero de todos los idiotas que fuimos al cine para ver ésta caca en cuya realización se gastaron millones de dólares... En fin...

Y quinto error (y no por ello menos importante): los secundarios cómicos tampoco funcionan. Primero porque Lucas, para mí, se equivoca incluyendo a R2-D2 y a C-3PO en la nueva trilogía. Hay que recordar que Obi Wan Kenobi dice en "Una Nueva Esperanza": "No recuerdo haber tenido nunca un droide astromecánico..." y se pasa junto a R2-D2 todas las precuelas... ¡¡¡Por no decir que Anakin Skywalker, quien va a ser Darth Vader, crea a C-3PO!!! Patético... Es posible que su aparición no hubiera estado mal pero introducidos de otra manera totalmente diferente en la película. Y segundo porque introduce al peor personaje posible: el estúpido y odioso alienígena Jar Jar Binks, el cual no sólo no puede resultar gracioso a cualquier adulto sino que, además, tiene escenas completamente innecesarias y demasiado largas para el peso narrativo que realmente tiene... Ninguno.

A pesar de éste patético espectáculo la película tiene una gran música y banda sonora creada por el mejor compositor musical del cine de todos los tiempos: John Williams. Por eso y por lo espectacular de los efectos especiales ésta película merece para mí una estrella en el baremo de calificación del diario "La Nueva España", lo que la convierte en un condescendiente "Regular".



Cartel de "El Ataque de los Clones"


Vamos a hablar ya de "El Ataque de los Clones", la segunda precuela. Ésta película es incluso peor que "La Amenaza Fantasma" ¿por qué? Pues porque resulta tediosa, aburrida hasta el extremo. Se nota que, tras las críticas recibidas por la primera precuela, su segunda parte cojea demasiado intentando complacer medianamente a los aficionados descontentos con la primera. Teniendo en cuenta que fue un fracaso de taquilla es patente que no lo consiguió.

Una crítica que me he dejado de la primera precuela a ésta "segunda parte" es que presenta la sede de los Jedi (también conocida como el "Templo Jedi") en el mismo planeta-capital de la galaxia: Coruscant. Teniendo en cuenta que éste planeta es un hervidero de gente, razas alienígenas, androides y agobiante tráfico aéreo, resulta incoherente que los Jedi que se presentan en la trilogía clásica (y su filosofía que plantea la meditación y la serenidad de la mente) sean compatibles con semejante ambiente, muy poco indicado para la introspección, meditación y serenidad.

Lucas, una vez más, refleja en éste gran error su falta de previsión, esfuerzo y trabajo por presentarnos una coyuntura previa en el mundo de su trilogía inicial. Si se hubiera molestado un poco en crear un ambiente realista para los Jedi se habría dado cuenta de que ninguna orden monacal del mundo, de ninguna religión del mundo que busque la "paz interior", se ubica en un sitio que podría incitar fácilmente al "pecado" o que disturbe fácilmente esa "paz interior" buscada.



Fotograma de "El Ataque de los Clones"


Tal como Yoda, maestro Jedi de la trilogía clásica, está retirado en un planeta perdido y lejano a la sociedad, el "Templo Jedi" debería estar igualmente apartado del "mundanal ruido". Yoda no sólo ha elegido exiliarse en la ciénaga oscura, sucia y apestosa de Dagobah por miedo a su seguridad, sino que también demuestra así su desprecio por el poder político, por el poder económico, por la popularidad, por el mundo de la imagen y la estética... En definitiva, éste ambiente también refleja la austeridad de su vida y lo espartano de sus aspiraciones vitales, que deberían ser también las aspiraciones de todo Jedi serio que se tenga por tal.

Relacionado con éste aspecto está el asunto de que el mismo personaje de Yoda en "El Ataque de los Clones" no es creíble. Primero porque ya no es el maestro de Jedi tangible de las películas clásicas, creado con un muñeco, es un personaje enteramente hecho por ordenador, con lo cual ya no tiene ni el mismo encanto ni el mismo carisma que el Yoda clásico. Segundo porque, para ser una criatura con ochocientos años de edad, está exageradamente rejuvenecido (por favor, solo debía haber rejuvenecido 30 años de su excesivamente longeva vida). Y tercero porque, mientras que en las películas clásicas se muestra como un antibelicista convencido, aquí ¡no sólo posee un sable láser sino que lo usa! ¡Y encima en un combate innecesario y de lo más ridículo!

No, éste Yoda definitivamente no es el mismo que decía en "El Imperio Contraataca": "... No... La guerra no le hace a uno grandioso..."


Yoda de la trilogía clásica


Yoda de la trilogía clásica



Yoda de las precuelas



Yoda de las precuelas


Para seguir desilusionando a los aficionados a la saga clásica se inventa un padre para Boba Fett, personaje cuyo encanto y carisma en la trilogía clásica se basaba precisamente en que era alguien misterioso del que no se sabía nada (y hay que recordar que no fue creado ni ideado por George Lucas y, además, él mismo se oponía a la idea de introducirlo en las películas clásicas), llamado Jango Fett... Y va más allá porque para rizar el rizo de la parodia patética de la trilogía clásica éste Jango Fett, padre de Boba Fett, es el individuo original e inicial de donde surge toooodo el ejército de los clones... En fin... Patético...

Y no puedo olvidarme del gran error de toda la película, la información más importante y recóndita que debía hallarse en los "archivos Jedi" ha sido borrada así como así: la ubicación del planeta Kamino, donde se lleva acabo la creación, en secreto, de un ejército de clones. No entiendo por qué Obi Wan Kenobi va allí a esperar encontrar un conocimiento de lo más exclusivo cuando al final sabe que su amigo, el cocinero de la hamburguesería que está al lado del "Templo Jedi", conoce los secretos más incógnitos y oscuros de la galaxia... En fin... ¡PATÉTICO!

En éste caso ni la música de John Williams ni los efectos especiales pueden salvar, a ésta película en concreto, de ser merecedora de un círculo como una casa de grande en el baremo de calificación de "La Nueva España", lo que la convierte en "Mala".



Cartel de "La Venganza de los Sith"


Bueeeno, pues llegamos por fin a analizar "La Venganza de los Sith", la tercera parte de las precuelas de Star Wars. Es, sin duda, mejor que las otras dos películas comentadas anteriormente pero, lamentablemente, eso tampoco la convierte en "buena" película. Es también el mejor ejemplo de que a George Lucas le hubiera bastado y sobrado produciendo, guionizando y dirigiendo sólo una película para contarnos la caída al lado oscuro de Anakin Skywalker, pero claro, para terminar de ensuciar su obra de arte, y de paso llevarse al bolsillo algunos millones de dólares de más, tenía que hacer una trilogía para contarnos lo que podría haber sucedido fácilmente en una entrega.

Vemos por fin lo que deberíamos haber visto desde un principio, a un Anakin Skywalker protagonista siendo aprendiz de Obi Wan Kenobi (todo lo demás y anterior sobra). La película comienza con un espectacular rescate del senador Sheev Palpatine por parte de los dos jedis en el que sólo hay que lamentar que los antagonistas siguen sin funcionar y en el que no hay motivos narrativos de peso para que Palpatine sea secuestrado... Pero bueno, al menos lo trepidante de las escenas de acción hace que éstas no resulten aburridas ni tediosas, como llegaba a ocurrir en "El Ataque de los Clones".

Se nos muestra acertadamente cómo hay una relación de estrecha cercanía entre Palpatine y Anakin, que debería dar como resultado la caída en el lado oscuro del segundo, sin embargo, cuando ésta caída se hace patente resulta de lo más forzada e incomprensible, puesto que vemos a un Anakin Skywalker mostrándose excesivamente piadoso ante el malvado monstruo Sith que durante la mayor parte de su vida los jedi le deberían haber enseñado a combatir, tanto externamente (mediante la disciplina en el combate con sable de luz) como internamente (o mentalmente gracias a sus poderes de la Fuerza).



Fotograma de "La Venganza de los Sith"



Fotograma de "La Venganza de los Sith"


Por lo tanto el primer error de la película, y es un error de lo más importante, es el que la caída al lado oscuro de Anakin Skywalker no resulta en absoluto creíble.

El segundo error es todo lo que rodea a la llamada "orden 66" por la que el ejército de clones debe asesinar y destruir a todos los Jedi. Primero porque no resulta sorprendente para el espectador en absoluto, es de lo más previsible y, por lo tanto, aburrido. Y segundo porque se nos muestra demasiado, demasiadas escenas innecesarias de jedis siendo atacados y muriendo a manos de los clones. Si la película hubiera tenido una buena dirección (y/o un buen guión) la "orden 66" podría haber sido no sólo mucho más sorprendente sino también más "elegante" y "artística".

Éste ejemplo de la "orden 66" sirve para explicar cómo, muchas veces, en el cine es mejor "contar" que "mostrar"; que algunas cosas sucedan "fuera de cámara" o mediante el uso de elipsis. Por ejemplo, cuando Obi Wan Kenobi le habla a Luke Skywalker, en "Una Nueva Esperanza", de su camaradería con Anakin durante las "Guerras Clon" y del período de paz y justicia anteriores al Imperio uno se imagina todo un mundo de aventuras, emoción, de gran idealismo político y de progreso social. Queda muy bien... Pero al intentar mostrarnos ése período histórico de la galaxia con todo lujo de detalles (y de innecesarios efectos especiales de paso) George Lucas peca de demasiado explícito, morboso y efectista.



Fotograma de "La Venganza de los Sith"



Fotograma de "La Venganza de los Sith"


Uno de los ejemplos que explican que la trilogía clásica marcó una época del cine y a varias generaciones de fans de la saga, mientras que las precuelas no, lo es el que todos los aficionados a éstas películas podemos recordar los diferentes tipos de transportes, espaciales o planetarios, que existían en la trilogía fundacional: desde los "ala X" a los "caza TIE", desde el carguero corelliano "Halcón Milenario" a los "Destructores imperiales", desde los "speeders rebeldes" a los "AT-AT" del Imperio. ¿Alguien puede recordar, o simplemente citar, alguno de los transportes o naves espaciales que se muestran en las precuelas? ¿Las llamadas "vainas", tal vez? ¿Alguna más? No... La excepción que confirma ésta regla...

Para terminar de criticar "La Venganza de los Sith" debo señalar el tercer y último, pero también importantísimo, error de la película. El duelo final entre Obi Wan Kenobi y Anakin Skywalker (recién renombrado como Darth Vader) resulta poco importante narrativamente hablando para lo que debería ser. Se vuelve a abusar innecesariamente de los efectos especiales y eso destruye en gran parte la narración y el peso de éste duelo en la historia general de la saga. El interés morboso y estúpido de George Lucas por "mostrar" más que "contar" vuelve a estropear una escena clave de sus películas.



Fotograma de "La Venganza de los Sith"


Por todo lo comentado anteriormente acerca de "La Venganza de los Sith" ésta película merece, a mi parecer, dos estrellas, lo que la convierte en "Interesante" según el barómetro de calificación de películas de "La Nueva España".

Voy a criticar sucintamente ahora la trilogía fundacional, tratando de recordar las películas clásicas y no el producto de añadidos varios de George Lucas, o las más recientemente modificadas por Disney, tras haber vendido a ésta compañía los derechos sobre "Star Wars" por una desorbitada cifra de dólares llena de interminables "ceros".

Como ya traté en mi artículo sobre Dune, el mundo de "Star Wars" es en gran medida una copia del mundo que Frank Herbert creó para la literatura de ciencia-ficción en 1965. Pero la dificultad que suponía llevar ésta historia al mundo audiovisual en los años 70 impedían crear una película sobre la misma. Sin embargo, y a pesar de todo, el joven creador de cine experimental George Lucas estrenó en 1977 una película llamada "Star Wars" y que aquí en España recibió el título de "La Guerra de las Galaxias".



Cartel de "El Imperio Contraataca"


La realización de ésta película estuvo llena de problemas y contratiempos. El primero fue que no existía una tecnología, empresa ni industria que fuera capaz de generar los efectos especiales que la película requería, para lo que Lucas creó una empresa propia dedicada a solucionar éstos problemas llamada "Lucasfilm". El segundo fue su ajustado presupuesto: dos millones de dólares. Uno de esos millones se gastó creando unos decorados en el desierto de Túnez, donde se rodó gran parte de la película, y una tormenta de arena los destruyó completamente... Teniendo en cuenta que el resto de la película fue creada solo con un millón de dólares se puede decir que no está nada mal para el resultado obtenido...

Era una película trepidante, entretenida, llena de emoción, aventura, idealismo y al mismo tiempo espectacular, impresionante y con importantes dosis de misterioso misticismo. Fue un éxito en todos los sentidos, un éxito que nadie se esperaba, puesto que Lucas no esperaba que funcionara y ni siquiera asistió al estreno.

Lucas trató de repetir éste éxito produciendo unos años más tarde (1980) la segunda parte: "El Imperio Contraataca". En éste caso tuvo el acierto de dejar la dirección de la película a su maestro Irvin Kershner. Aquí fue donde se decidió darle a Darth Vader mayor importancia, aquí fue donde se creó uno de los mejores antagonistas de la historia del cine y una de las frases que todos hemos oído: "... No... Yo soy tu padre..."



Cartel de "El Retorno del Jedi"


Había comenzado algo más que el éxito de una saga cinematográfica, había comenzado la creación de todo un mundo fantástico y maravilloso con sus propios problemas políticos, con su religión, con sus héroes y sus aventuras...

Al igual que una historia se compone de una presentación, un nudo y un desenlace, "Star Wars" ya tenía su presentación y su nudo, pero necesitaba de un desenlace que finalmente se estrenó en 1983 y se llamó "El Retorno del Jedi". La historia quedó magníficamente cerrada gracias a la dirección de Richard Marquand.

Hasta aquí llega la historia de una obra de arte, todo lo que sigue forma parte del esperpento y del puro producto comercial de masas. George Lucas fue un fenómeno innovando y arriesgando en cine, pero ha demostrado que cuando se mueve en el terreno de lo conocido y del negocio "seguro" se muestra como un creador de basura, basura muy rentable económicamente, pero basura artística al fin y al cabo.

Y éste último diciembre de 2015 he tenido la suerte de poder ver en el cine la continuación de la saga llamada "El Despertar de la Fuerza", producida por Disney y cuyo proyecto afortunadamente ya está fuera de las manos de su creador, George Lucas.



Cartel de "El Despertar de la Fuerza"


"El Despertar de la Fuerza" me ha dejado una sensación agridulce y contradictoria. Me parece "buena" película pero creo que tiene errores de narración y de montaje. Tiene momentos buenísimos y otros de lo más mediocre. No está mal para ser una continuación, pero esperaba más. El personaje de "Finn" disfruta de demasiados minutos para el peso narrativo que realmente tiene mientras que hubiera estado mejor que el personaje de "Poe Dameron" hubiera tenido más minutos y desarrollo narrativo.

Me ha gustado mucho que por fin se le dé protagonismo en la saga a una figura femenina, pues la protagonista es el personaje de "Rey", una chica fuerte, independiente, lista y valiente. Y los antagonistas funcionan, especialmente el personaje de "Kylo Ren"...

Me gustó, pero esperaba más... Aunque realmente es una continuación parece ser que su director, J.J. Abrams, la concibió como el inicio de una saga diferente... Sea como sea espero que en la siguiente entrega se esmeren más y poder decir que por fin se ha vuelto a crear arte con el mundo de "Star Wars".

martes, 17 de noviembre de 2015

EL TERRORISMO "YIHADISTA" Y LA CULTURA OCCIDENTAL



La mayor felicidad del mayor número de personas es lo que da la medida de lo que está bien y lo que está mal.

Jeremy Bertham


Siento decirles a todos los estúpidos e incivilizados terroristas islámicos, y a cualquier otro "fascista religioso", que si pretenden destruir las democracias occidentales y su modo de vida llegan unos 2600 años tarde. A no ser que viajen en el tiempo y ayuden al Imperio persa a conquistar lo que hoy en día conocemos como Europa por aquel entonces, la idea de la democracia como una forma de gobierno y como una forma de vida seguirá existiendo... lo tienen muy pero que muy crudo...

Sería muy difícil convencer de que está equivocado a todo aquel que ya está convencido de sus sandeces y estupideces fanático-religiosas, pero, como una de mis profesoras de la universidad me enseñó un día: "El conocimiento no es para enriquecerse ni para atesorarlo sin más. El conocimiento es para difundirlo, para enseñarlo, para aprender... El conocimiento debería ser gratuito..." (Gracias por tu valiosísima lección, María del Pilar García Cuetos, doctora en Historia del Arte Medieval).

Y siguiendo importantísimas lecciones de mis profesores como ésta, y dando ejemplo de las mismas, debo explicar a quien no sabe, dar conocimiento a quien persevera en atesorar ignorancia e intentar hacer que comprenda todo aquel que se enroque en la intolerancia y la incomprensión.

No hay pacto ni guerra que puedan evitar más muertes innecesarias, éste es un conflicto (el del terrorismo yihadista, claro) que no va a detener ninguna bala ni bomba, ni tampoco ninguna firma en un absurdo papel mojado, tan sólo la educación, el conocimiento, las buenas lecturas, los buenos libros, el respeto hacia los demás, la tolerancia... Todo lo demás está de más...

Me gustaría recordarles a todos aquellos que ahora abogan por más pactos, más controles, más policía, más seguridad, por más conflicto... que todo eso no sirve para evitar que realmente todo aquel que quiera atentar, todo aquel que quiera matar a otra persona, puede hacerlo en nuestro "estado del bienestar" donde quiera y cuando quiera. Poner medidas innecesarias de seguridad sólo servirá para coartar las libertades de toda la población.

Y me gustaría recordar también a todas esas personas que ahora abogan por más seguridad que los principales perjudicados de todo esto, excluyendo claro a las propias víctimas de lo atentados yihadistas y sus familiares, son los propios musulmanes. La comunidad islámica no es el enemigo, es lo que los terroristas pretenden, que creamos que esto se reduce a una guerra entre religiones, a una guerra entre culturas. Si cedemos ante estos chantajes, si permitimos que una comunidad como la islámica sea señalada y expulsada y que nuestras libertades se coarten, ellos, los terroristas, habrán ganado.

Considero que lo que hace falta para atajar el problema del yihadismo en occidente no es lanzar bombas al autodenominado "Estado Islámico", es luchar aquí, en occidente, primero estableciendo un auténtico plan de choque para atajar la principal guerra que nuestros políticos europeos se niegan a ver: EL DESEMPLEO.

Una persona ociosa no es sólo una persona que no va a "consumir", es un "enfermo" de la sociedad del bienestar al que hay que cuidar, NO EXCLUIR. Si no atajamos el desempleo en occidente, las comunidades que se sientan mínimamente rechazadas por sus propios países de origen se revolverán contra los mismos y percibirán su propia cultura como algo pernicioso que les obliga a delinquir.

Segunda medida a tomar debería ser establecer un auténtico plan de choque para atajar otra guerra encubierta que existe en occidente: LA EDUCACIÓN. La persona no educada es otro "enfermo" de la sociedad ¿por qué? ¿si alguien no está educado que le jodan, no? NO. Si concebimos nuestra cultura occidental de forma tan obtusamente individualista tendremos a vecinos que no sólo tendrán trabajos precarios, sino que además tendremos a "profesionales" precarios. Voy a explicarme mejor:

Cuando yo estoy enfermo o cuando mi lavadora se estropea voy a hablar con o ver al profesional en cuestión. ¿Qué me pasará si estoy enfermo y el médico está mal formado? No quiero ni imaginarlo. ¿Y si la sanidad está privatizada y resulta que no tengo sanidad pública ni dinero para pagar a un médico privado? Tienes una pandemia.

Por eso abogo por atajar estos dos grandes problemas y luchar contra éstas dos guerras (EDUCACIÓN y EMPLEO, repito) que no están instaladas en ningún país de Oriente Medio, están aquí, en nuestros hogares, les ocurren a nuestros vecinos, a nosotros mismos.

Pretendía explicar en éste artículo las características de la cultura occidental, que sirviera como un ejemplo de "occidentalización", pero ante la reciente cadena de atentados que ha ocurrido en París éste último viernes considero que eso puede esperar... Algo dentro de mí está herido y no tengo ganas de escribir más ni de ilustrar éste artículo con imagen alguna...

Sirva la ausencia de imágenes como protesta silenciosa ante la sinrazón de la violencia...


viernes, 30 de octubre de 2015

LOS SAMURAIS Y EL BUSHIDO (EL CAMINO DEL GUERRERO)



Si tienes prisa escoge el camino más largo

Dicho popular japonés




Geisha


Recuerdo muy bien el primer momento en el que mi inocente conciencia supo de la existencia de las culturas orientales. Era muy pequeño, un simple niño que vio un calendario con la imagen pictórica de una mujer oriental vestida de forma tradicional, aunque no sabría decir si era un motivo chino, japonés o un sincretismo de las dos culturas que antiguamente (fenómeno que afortunadamente hoy en día ha dejado de ser tan frecuente como antes) los occidentales creábamos.

Cuando pregunté a mis padres qué y quién era aquella extraña mujer que nunca había visto antes trataron de explicarme, como buenamente pudieron, que muy muy lejos de España, en el lejano oriente existían mujeres así y unas culturas que creaban imágenes como aquella.

Unos años más tarde, cuando estaba a punto de llegar a la adolescencia, conocí a mi inteligente amigo Elio, quien ya de pequeño siempre sintió cierta curiosidad e interés por la cultura japonesa, pues era del país nipón de donde procedían los videojuegos a los que desde siempre fue un gran aficionado. Recuerdo haber leído y ojeado muchas revistas de videojuegos que Elio compraba.

Una vez que empecé a estudiar en la universidad tuve el privilegio de ser alumno de la profesora de Historia del Arte Yayoi Kawamura, quien me impartió varias asignaturas y una de ellas fue la optativa "Historia del Arte del Medio y Extremo Oriente". Siempre me sorprendió que una mujer japonesa hubiera abandonado su país, su lenguaje, su cultura... para vivir en el diferentísimo occidente y más concretamente en la contradictoria España...


Samurái


A pesar de que muchos compañeros y compañeras de estudios se quejaban de lo mal que Yayoi pronunciaba en clase y de lo mucho que les costaba seguir sus lecciones yo pensaba en lo diferente que es el lenguaje castellano al japonés, admiraba (y sigo admirándola y siempre la seguiré admirando) lo bien que hablaba nuestro idioma para ser de Japón y cómo pronunciarían todos aquellos estudiantes quejicas y yo mismo el japonés si tuviéramos que impartir en Japón una clase de Historia del Arte a universitarios japoneses... ¡Tener a una profesora japonesa para mí no era un suplicio, era un privilegio!... y cómo ya he dicho lo sigue siendo.

Al mismo tiempo mis amigos (Elio entre ellos) y yo comenzamos a jugar a un juego de rol ambientado en un trasunto épico-fantástico del Japón feudal medieval llamado "La Leyenda de los Cinco Anillos", cuya segunda edición compró Javi y él fue nuestro director de juego. Me encantaba éste juego de rol y me sigue gustando muchísimo pero ésto no se debe tanto al propio juego en sí (que es muy bueno y revolucionó en su momento un tanto las reglas de dados de éste tipo de juegos) sino que fue debido también a las aventuras que Javi ambientaba... Javi fue en mi opinión el mejor director de juego de todos nuestros juegos de rol... aunque eso no quita que las campañas creadas por otros de mis amigos fueran muy entretenidas...

El caso es que el incipiente interés sobre Japón que Elio me transmitió añadido a mi gusto por La Leyenda de los Cinco Anillos, añadido a la posibilidad de estudiar, gracias a Yayoi, un poco sobre la historia, el arte y la cultura niponas me han convertido en un gran aficionado a la cultura japonesa, hasta el punto de pensar que occidente en general, y España en particular, tienen muchísimo que aprender, incorporar y copiar de la cultura nipona.


Portada de la segunda edición de "La Leyenda de los Cinco Anillos"

Portada de la tercera edición de "La Leyenda de los Cinco Anillos"

Portada de la cuarta edición de "La Leyenda de los Cinco Anillos"

La cultura tradicional japonesa se encontró desde sus inicios completamente influenciada por dos causas: 1) la proximidad de la importante y poderosa cultura China y 2) la importancia de la Naturaleza, de sus cambios y de las catástrofes naturales, muy comunes en las islas que componen el Estado de Japón.

De China tomó Japón la escritura ideogramática, los cultivos del arroz, del bambú, del té, la fabricación de la seda, el concepto del estado político confucianista y la religión budista, que ha convivido hasta hoy en perfecta armonía junto al shintoísmo, la religión animista nativa y propia de Japón.

Fue el siglo VII d. C. cuando la leyenda cuenta que el Estado de Japón fue creado por el legendario emperador Jinmu-Tenno, pero dejando de lado las leyendas se puede decir que el primer imperio que Japón creó se basó a todas luces en el imperio chino. La grandiosidad, prosperidad, complejidad y los avances tecnológicos y científicos de la China del momento fue el gran imán y espejo de cualquier país vecino que pretendiera crear un imperio propio, como fue el caso de Japón. Por eso me parece oportuno mencionar algunos rasgos fundamentales que crearon el complejo "gigante asiático".

Para comprender parte de la complejidad de la antigua China es fundamental saber que durante los muchos y oscuros siglos que precedieron a la creación de su imperio, lo que hoy en día forma la República Popular de China fue un conglomerado de países que se encontraban en perpetuas guerras y luchas intestinas por expandir su territorio y su poder. Ante tal caos político e inseguridad estatal y ciudadana surgieron dos filosofías, dos maneras de enfrentarse a, y entender, la vida cuando la misma no vale nada... o menos...


Yin y Yang



1) El Taoísmo. Fue creado, según la leyenda y la tradición, por Lao Tse en el siglo VI antes de nuestra era, a quien se le atribuye la escritura de su libro fundacional: el "Tao Te King", cuya difícil traducción en castellano (debido a sus muchísimas traducciones posibles) podría ser algo así como "El Camino del Vacío y su Virtud".

Según la observación del comportamiento de la Naturaleza el Taoísmo promulga que en el universo existe un principio básico y fundamental que está en continua transformación: el Tao o Vacío. Según el Taoísmo la Forma surge del Vacío y la Forma se destruye para volver al Vacío. Es decir, una persona cuando es engendrada toma forma del Vacío, se hace materia, se hace Forma, pero al morir esa misma persona regresa al principio que lo engendró, regresa al Vacío, y así ocurre continuamente en un ciclo perfecto y eterno. De aquí surgió el concepto de Yin y Yang (en todo lo "bueno" hay algo "malo" y en todo lo "malo" hay algo "bueno"...)...

Para el Taoísmo lo que deben hacer los seres humanos es ser uno con el Vacío, es decir "fluir" en consonancia con la Naturaleza y aceptar cualquier cambio que ésta depare. Es decir, ante el caos político y la inseguridad generada por las guerras el Taoísmo promulga una especie de "anarquismo". Si no hay Estado político estable ni es posible crearlo lo que debe hacer la humanidad es olvidarse del Estado, no hacer política y vivir en armonía con la Naturaleza sin preocuparse por los cambios que ésta depare, por el paso del tiempo, el hambre, la vejez, las catástrofes naturales, la propia muerte... Según el Taoísmo cuando no haya Estado y todo el mundo se preocupe por "ser uno con el Vacío" no habrá guerras, ni luchas, ni inseguridad... Habrá armonía, habrá perfección... No hay por qué ni de qué preocuparse, todo es un ciclo continuo en el que del Vacío surge la Forma y la Forma vuelve al Vacío...

Es una filosofía que se basa en una profunda comprensión y observación de la Naturaleza.



Confucio



Confucio


2) El Confucianismo. Fue creado según la tradición por Kong Fu Tzi, que fue traducido y conocido en Europa como Confucio. Su filosofía no se le debe sólo a él, pues sus discípulos continuaron escribiendo libros que recogían las enseñanzas de su maestro durante varios siglos tras su muerte, pero comenzó a extenderse más o menos al mismo tiempo que el Taoísmo, llegando incluso a incorporar a su filosofía parte de las enseñanzas de "El Camino del Vacío y su Virtud".

Pero en esencia el Confucianismo promulga algo completamente opuesto al Taoísmo, defiende que la humanidad sólo puede vivir bajo un gobierno central, fuerte, inamovible y completamente estable ... aunque no "dictatorial" ya que se basa en "el gobierno de los mejores". Según Confucio y sus seguidores la sociedad humana debe basarse en una jerarquía (en cuya cúspide se encontraría el Señor del Cielo), a pesar de que todos los seres humanos son iguales, pero unos deben prevalecer sobre otros, y deben existir los subordinados, por el bien común y el de toda la humanidad ya que sin ésta jerarquía el ser humano pierde su sentido como tal.

Entre las ideas que inspiraron el Confucianismo está la de "compórtate con los demás como querrías que se comportaran contigo" y gracias a sus ideas el Antiguo Imperio chino creó una serie de oposiciones para los funcionarios públicos, lo que ayudó sin duda a crear un gobierno dinámico, brillante, complejo, avanzado y asombroso.

El Japón Antiguo asumió éstas dos filosofías, tanto el Taoísmo como el Confucianismo, pero con el tiempo, y el aislamiento en el que el país se sumió durante muchísimos siglos tras su primer y casi único contacto con una civilización "exterior", dieron lugar a una idiosincrasia propia y singular.

En el Japón Antiguo el Taoísmo se fusionó con el Budismo para dar como resultado el Budismo Zen. Mientras que el Budismo como religión genérica proclama que todos los males del ser humano proceden del "deseo" y lo que debemos hacer para liberarnos de nuestros sufrimientos es "no desear", el Zen trata de atajar la fuente misma del "deseo", es decir, para alcanzar la iluminación, para alcanzar la sabiduría suprema y "ser uno con el Vacío" o "con el universo" todo lo que hay que hacer es "no pensar", puesto que "pensar" conduce a "desear", y, por lo tanto, a sufrir o a sentirse desgraciado.


Jardín zen


Jardín zen


Jardín zen


El Confucionismo en Japón, por su parte, no se adaptó como lo hizo en China, los antiguos japoneses tomaron la jerarquía celestial que promulgaba Confucio y sus seguidores como algo mucho más cerrado, mucho más hermético y asociado a la familia y las dinastías consanguíneas. Por lo que el "gobierno de los mejores" chino se transformó en el país nipón en un gobierno oligárquico copado por las familias nobles. Es en la versión que el Japón Antiguo adaptó del Confucionismo donde encajan los samuráis, en su sociedad y en su concepto de la política.

Las antiguas familias nobles japonesas, que con el tiempo fueron especializándose en la guerra y sus rudimentos para conquistar territorio, controlarlo y mantenerlo, crearon con el tiempo la casta conocida como "samurái", que apareció alrededor del siglo X de nuestra era, la casta formada por las familias nobles dedicadas a la guerra.

Para comenzar a analizar a los samuráis es importante saber que ésta palabra significa "sirviente" y es importante recordarlo porque lo primero y más importante que debía saber un samurái es que todo lo que poseía, incluso su propia vida, se lo debía a su señor. Éste concepto era fundamental para mantener lo más importante dentro de un ejército de personas dedicadas a la guerra: la disciplina.

La disciplina de los samuráis se basaba en su concepto del "honor". Para los samurái su honor era lo que los diferenciaba de las clases plebeyas, se suponía que habían dado la palabra a su señor de servirle, incluso entregando su vida literalmente por él. Para un samurái llegaba a ser un honor morir por su señor, si se daba el caso de que el samurái era derrotado y perdía la vida en batalla o en otra misión encaminada a servir a su señor o a protegerle, significaba que había cumplido con su palabra y que era una persona "honorable".

Este concepto llegaba al extremo en el ritual del "seppuku", el suicidio ritual que los samuráis practicaban para pagar por un error grave que habían cometido en su labor de "servicio" al señor, para evitar la vergüenza de ser derrotados, para evitar ser capturados por el enemigo, para seguir al señor en la muerte o como modo de protesta ante el mismo señor.

Akashi Gidayu se dispone a cometer seppuku


La palabra "harakiri", por la que en occidente conocemos a éste suicidio, en Japón se considera vulgar, significa literalmente "desgarramiento del vientre" pero la palabra seppuku hace referencia directamente al ritual por el que una persona (generalmente un samurái) recupera su honor perdido de la manera más extrema y última de la que dispone. De hecho en el Antiguo Japón el seppuku era un derecho que no poseía todo el mundo y que se asociaba al honor que poseían las familias nobles, no todo el mundo tenía derecho a cometer seppuku...

¿Por qué desgarrarse el vientre? Es una muerte muy dolorosa y demasiado lenta... ¿Por qué no escogieron un forma más rápida o indolora de suicidarse? Porque los antiguos japoneses creían que su alma estaba en el vientre y si lo desgarraban dejarían libre su alma. Pero como ya dije tiene la pega de ser una forma muy lenta de morir. Por eso existía la figura del "kaishaku" que significa "segundo", otro samurái que se colocaba detrás de aquel que realizaba seppuku y le "ayudaba" a morir cortándole la cabeza después de que el primero se hubiera rajado el vientre.

De hecho los samuráis tenían un arma específica que tenía éste posible destino o función: el (o la) wakizashi. Formaba parte de las armas básicas de todo samurái, junto a la katana componían el daisho, las armas que distinguían a los samuráis de los plebeyos. Todo aquel que portara daisho en público no sólo estaba ostentando su jerarquía como noble, sino que, además demostraba que estaba dispuesto a matar y a morir por su señor o por su honor en todo momento.

La katana, la espada "larga" del samurái, tenía como función luchar contra el enemigo "exterior", contra todos los demás... Pero la wakizashi, que era una espada gemela a la katana pero de menor tamaño, tenía como objetivo el luchar contra el enemigo "interior", es decir, contra el propio samurái que la portaba si éste se deshonraba cometiendo algún error en su labor de servicio al señor o si se deshonraba a sí mismo por cualquier otra circunstancia.


Daisho


Daisho


Daisho


El origen de la katana y su diseño, el arma emblemática de la antigua casta guerrera japonesa, se basa en un sable de caballería. De hecho éste era el papel original de un guerrero samurái en el ejército: en origen y en lo más básico como soldado el samurái era un miembro de la caballería ligera, es decir, un jinete guerrero armado con arco o, en su defecto, con lanza.

Las armas principales de cualquier soldado medieval (como venía ocurriendo desde la Edad Antigua), ya fuera en occidente o en oriente, eran el arco o la lanza. Cualquier otro arma se usaba por defecto o como último recurso. Es decir, la espada se llevaba por si alguna de las armas principales del soldado se rompía, si se quedaba sin flechas o si debía defenderse cuerpo a cuerpo sin ningún otro recurso.

El hecho de que la lucha con la espada exigía mucha pericia y que dotaba al acto bélico de cierto romanticismo, puesto que un guerrero armado con su "último recurso" enfrentado a otro guerrero armado con su "último recurso" ensalzaba a los más hábiles, rápidos y/o fuertes, hizo que la espada y la esgrima en general, como arma y como arte de lucha, adquirieran para la Historia general cierto prestigio, idealismo y romanticismo que no creo que exista en ninguna guerra real.

El caso es que el sable fue diseñado para ser usado desde un caballo a la carrera. La curva de su filo, añadido a la fuerza que otorga la velocidad del caballo a la carrera hace que el corte del sable sea el más limpio y profundo posible. Si a éste hecho le añadimos la circunstancia de que el mineral de hierro es muy pero que muy escaso en las islas que componen el Estado de Japón obtenemos a unos artesanos que trataron de crear las mejores espadas con los menores recursos posibles.

La katana como arma es el resultado de una cultura altamente disciplinada, que trataba de alcanzar la perfección en todo lo que hacía y que, debido a la escasez del mineral de hierro disponible creó la mejor espada posible. Una katana está hecha con finísimas láminas de metal plegadas y unidas entre sí, de hecho es un arma tan afilada que no puede afilarse, si una katana queda mellada se ha estropeado por completo, debe ser reforjada. Si uno trata de afilarla con una piedra para afilar otro tipo de hoja la estropeará y deberá ser reforjada.


Armadura de samurái


Si uno observa bien una armadura de samurái, o una katana mismamente enfundada en su saya (vaina), se dará cuenta de que la mayor parte de las piezas están hechas de madera lacada. Ante la escasez de hierro los japoneses usaron para defenderse lo que tenían en abundancia: madera. Se dieron cuenta de que una capa de laca sobre otra capa de laca, sobre más laca... acababa otorgando a la madera una dureza muy similar a la del metal, pero además la laca tenía una ventaja estética sobre el hierro ya que se le podía otorgar diferentes colores y además podía adquirir un elegante brillo.

Me gustaría en este punto cambiar el discurso y hablar de lo importante que resulta la Naturaleza y el clima en las islas que conforman Japón para la idiosincrasia de la cultura tradicional de sus gentes. Para empezar hay que saber que el clima en Japón es extremista, mientras en verano el ambiente es el propio de una jungla tropical, es decir, muy muy caluroso y húmedo, durante el invierno el clima es similar al de Siberia, es decir, son normales la caída de copiosas nevadas y el frío helador. Este extremismo puede tener un reflejo psicológico en el extremismo de la cultura tradicional japonesa. Pero también hay un aspecto de la Naturaleza propia de las islas japonesas que influyó y, aún hoy en día, sigue influyendo en los japoneses: las catástrofes naturales como los terremotos, tsunamis (palabra japonesa), erupciones volcánicas...

Las islas de Japón se encuentran en una zona de grandísima actividad sísmica, lo que garantiza la reproducción de numerosos terremotos de muy diferente intensidad a lo largo de todo el año, además de alguna que otra erupción volcánica de cuando en cuando. Y esto otorga a la consciencia colectiva japonesa de un estoicismo y resiliencia envidiable ante cualquier catástrofe natural. Para ellos las catástrofes naturales son normales, y ya sea de una forma más o menos religiosa o agnóstica lo aceptan nada más y nada menos que como lo que es, la confirmación de que vivimos en la Naturaleza, de que somos producto de ella y como tal podemos también ser destruidos por ella.


Castillo Himeji


Tal vez sea por mi fascinación hacia el Taoísmo o tal vez sea por lo chocante que me resulta esta actitud frente a la idiosincrasia occidental, pero es un aspecto cultural que me llama muchísimo la atención.

Es algo importante señalar que en un país donde los terremotos son frecuentes su arquitectura tradicional está completamente adaptada y pensada para hacer frente a estas catástrofes naturales y por supuesto basada en un material abundante para ellos y completamente funcional: la madera.

Ni que decir tiene que sería impensable que su arquitectura tradicional se basara en la piedra, como la occidental, puesto que el intentar construir una catedral gótica en Japón sería el colmo de la idiotez al ver como cada dos o tres años todos los avances hechos para construirla se vienen literalmente abajo. De esta manera, la arquitectura tradicional japonesa basada en la madera crea edificios sin clavos y con un sistema de complicadas junturas para ensamblar unas piezas con otras, lo cual convierte a sus edificaciones en estructuras de lo más flexible... y resistentes, tal vez no al paso del tiempo por lo efímero de la madera, pero sí a los continuos movimientos sísmicos.

Y alguien podría preguntar ¿y qué hacen con los edificios "históricos" de su patrimonio cultural? ¿acaso los edificios de madera no se pudren ni se carcomen con el paso de los siglos? Si, sus edificios se pudren y se estropean con el paso del tiempo (como los nuestros a pesar de ser de piedra)... Pero al contrario de lo que ocurre con nuestro concepto occidental de edificio "histórico" se reconstruyen cada treinta años, es decir, sus edificios "históricos" no están hechos con la misma madera con la que se construyeron en su inicio, pero son idénticos a los mismos.


Templo budista de Kiyomizu en Kyoto


Este concepto también me fascina puesto que nosotros, como occidentales, creemos que un edificio "histórico" es tal cual como se hizo en su construcción inicial... No hay mayor verdad a medias, por no decir mayor mentira sin más... Muy muy pocos edificios "históricos" occidentales (son raras las excepciones) siguen siendo tal cual como se construyeron en su inicio, puesto que están reconstruidos en otras épocas y estilos, han sido destruidos o han sido destruidos y luego "restaurados" o directamente han sido "inventados" por fantasiosas "restauraciones" poco ortodoxas realizadas por prestigiosos "restauradores" del siglo XIX muy pagados de sí mismos.

¿Y porqué reconstruir sus edificios históricos cada 30 años exactamente? Una madera bien tratada puede tardar siglos en deteriorarse pero para los japoneses 30 años suponen una generación, es lo que una generación tarda en aprender un oficio o un arte en concreto. Es decir, cuando se reconstruye un edificio histórico japonés no solo se está asegurando que éste edificio sea conservado para la generación siguiente sino que además supone una fiesta en la que los maestros arquitectos-carpinteros japoneses pasan el testigo a sus alumnos y les confirman como maestros de su arte.

Mientras que nuestra cultura occidental cree que cualquier aspecto de la realidad puede mantenerse indefinidamente como se hizo en origen ("...por los siglos de los siglos... amén..."), en Japón siempre han sido conscientes de que no hay NADA que dure y se mantenga para siempre y, a diferencia de lo que ocurre con nuestra cultura, son consecuentes con ello.



Arco torii


Arco torii


Mientras escribo todas estas cosas me he dado cuenta de que no he explicado lo que es el "Bushido", el código moral seguido por la mayoría de samuráis. Como el título del artículo muestra "bushido" significa literalmente "camino del guerrero" y hace referencia a una filosofía de vida no escrita. Aunque no hay un texto que ejemplifique este código ético o filosofía de vida puede decirse que el "Bushido" defiende varios aspectos por el que debería regirse el comportamiento de un samurái:

1) HONOR ("meyo"): el aspecto más importante de la vida de un samurái y del que ya he hablado. Subordinado al honor está:

  • DEBER ("chugo"). Un samurái se debe al servicio de su señor y a sus obligaciones como noble.

2) CORAJE ("yu"). Podría ser una subdivisión del Deber, el coraje es lo que un samurái debe poseer para desempeñar a la perfección su trabajo como guerrero, es decir, matar y morir por su señor (o también asumir riesgos y ser consecuente con los mismos, incluso en el caso de que impliquen la propia muerte).

3) COMPASIÓN ("jin"). Un guerrero que se ensaña provocando dolor o sufrimientos innecesarios a sus enemigos derrotados se ofende a sí mismo, ofende a su señor, a sus enemigos y al orden celestial, así como tratar de forma cruel o despótica a sus subordinados y sirvientes. Se debe ser firme pero magnánimo, rotundo pero piadoso con los demás...

4) CORTESÍA ("rei"). Un samurái debe respetar a los demás como muestra de respeto a sí mismo y ser siempre cortés, en la medida de sus posibilidades. Subordinadas a la cortesía están:

  • SINCERIDAD ("makoto") y HONESTIDAD ("gi"): Un samurái debe decir siempre la verdad, de esta manera demostrará siempre no tener nada que ocultar ni dedicarse a algo que no sea la defensa de su honor y el de su señor. La palabra de un samurái es ley y ésta no debe darse ni tomarse a la ligera.

De todas maneras los samuráis son el producto de una sociedad medieval feudal, al igual que las órdenes de caballería occidentales, y era inevitable que con el transcurrir de los tiempos su sentido, presencia y ética dejasen de tener cabida y sentido en el mundo contemporáneo. Hoy en día no hay señores ni siervos, todos somos iguales ante la ley e iguales como ciudadanos de nuestros diversos países. Además la guerra ha dejado de tener también el sentido que tenía en el mundo medieval, donde la continua lucha entre los señores feudales era una forma de vida en sí misma. Sin embargo el romanticismo de su estilo de vida nos sigue fascinando y gracias a juegos de rol como "La Leyenda de los Cinco Anillos" podemos rememorarlos y disfrutar de jugar a ser un samurái sin necesidad de luchar en ninguna guerra medieval y sin necesidad tampoco de esgrimir o poseer ningún arma.

Para finalizar este artículo mencionaré que durante el transcurso de redactado del mismo mi amigo Javi regresó con su familia de donde estuvo viviendo los últimos años y la mayor parte de mis amigos y yo nos hemos vuelto a reunir, junto a nuestro fiel director de juego Javi, para comenzar de nuevo a jugar una nueva campaña de "La Leyenda de los Cinco Anillos".

martes, 9 de junio de 2015

SUPERHÉROES: ARQUETIPOS CONTRA TIPOS CON SUPERPODERES O VICEVERSA (O DC CONTRA MARVEL O VICEVERSA)



Hulk contra Superman o viceversa


Tras haber visto la película "El Hombre de Acero" dirigida por Zack Snyder en 2013, creo oportuno escribir acerca de una de mis aficiones: los cómics de superhéroes.

Me gustaría que quedase claro que todo lo que voy a exponer a continuación lo hago como simple aficionado a los cómics y desde mi posición como tal. Entiendo que cualquier otro aficionado pueda perfectamente no estar de acuerdo con lo que voy a escribir pero ésta es mi opinión.

Recuerdo que siendo yo un pequeño niño mi padre me compró un cómic, el año que aprendí a leer. Ése cómic era el primer número de "Hulk", que aquí en España se tradujo entonces como "La Masa". Tengo un bonito recuerdo de cuando le leía el cómic a mi hermano porque él iba un curso por detrás de mi y todavía no sabía leer.

Mi hermano a veces me interrumpía porque, aunque yo podía leerle las palabras escritas, éramos unos simples niños y no sabíamos el significado de todas palabras. Yo trataba de hacerme el interesante pero al final tenía que rendirme a la evidencia... Yo tampoco sabía el significado de muchas de las palabras que leía.


Cómic de "La Masa"


No sé qué pasó con aquel cómic, mi primer cómic... No sé si lo olvidé entre papeles que acabaron en la basura o si se convirtió en un amasijo de papel roto, inservible y arrugado que mis padres tiraron.

Ahora, después de muchos años, me gustaría poder conservar aquel cómic en el que el doctor Bruce Banner entraba por accidente en un camión habilitado para hacer sus experimentos con los rayos gamma y salía convertido en lo que entonces yo leí como "la Masa". Pero eso no es posible. Yo era un simple niño que no sabía cual era el valor de lo que tenía entre manos y tampoco sabía que, años más tarde, acabaría convirtiéndome en un gran aficionado de los cómics de superhéroes.

Aunque mi deseo inicial era el de escribir sobre los superhéroes exclusivamente en su faceta de historia de papel, creo oportuno volver a la película que ha provocado mi afán de tratar ahora éste tema: "El Hombre de Acero". Es ésta, en mi opinión, la mejor película que jamás se haya hecho sobre el personaje de Superman.


Fotograma de "El Hombre de Acero"
Fotograma de "El Hombre de Acero"

¿Por qué? A parte de por su guión trepidante, por sus espectaculares efectos especiales  y por el dramatismo de las interpretaciones (acertadas en ocasiones y menos acertadas en otros momentos), considero que es la mejor película que se haya hecho nunca de Superman fundamentalmente porque es la primera vez en mi vida que he visto un Superman creíble y atractivo (y siendo plenamente consciente del atractivo físico que posee el actor que lo interpreta, Henry Cavill, me refiero en concreto a su atractivo argumental como personaje de ficción).

¿Por qué a mi modo de ver Superman nunca ha sido un personaje atractivo? Porque es un personaje sin profundidad, sin defectos, sin lado oscuro (y ni siquiera oculto), sin nada que esconder, algo que no es en absoluto realista, es lisa, llana y claramente bueno, un arquetipo irreal, el arquetipo del superhombre, el arquetipo del super buen ciudadano imposible que hace las cosas que hace por puro altruismo y benevolencia... Sin más...

Nadie, absolutamente nadie en éste mundo es altruista porque sí... Yo puedo ser altruista con mi familia o con mis amigos porque son mi familia y mis amigos y los quiero; puedo ser altruista con un anciano o con una mujer embarazada en un autobús porque comprendo que, además de que soy joven, ésas personas pueden necesitar un asiento mucho más que yo... Pero no soy altruista con todo el mundo simplemente "porque sí"...


Visión más oscura e interesante del habitual y anodino Superman


Un caballero medieval, un samurái, o un hombre muy chapado a la antigua pueden ser altruistas porque así lo dictamina su código ético... Siguen un código moral adscrito a su condición o su manera de ver el mundo... Superman no es un caballero medieval, puede ser un tipo chapado a la antigua muy conservador pero, en los cómics y las películas que se habían hecho hasta ahora sobre él, nunca, nunca ha tenido auténticas y creíbles razones para hacer lo que hacía... Hasta ahora...

En "El Hombre de Acero" podemos ver a un Superman vulnerable... y no me refiero vulnerable en sus superpoderes, me refiero en cuanto a su personalidad... Desde pequeño crece con el estigma de ser un "bicho raro", un "friki", pero sus padres adoptivos terráqueos le enseñan que no es raro, que es diferente y que realmente tiene dones especiales, dones que no debe usar de forma egoísta o destructiva.

La película nos muestra que, en última instancia, el kryptoniano nacido con el nombre de Kal-El, rebautizado en la Tierra como Clark Kent, trata de agradar a su padre y ser merecedor así de su cariño y respeto. Ante la pronta y patente conciencia de ser adoptado, su personalidad trata de suplir la ausencia de un padre "real" siendo merecedor del único padre que conoce y seguir en todo momento su ejemplo.


Fotograma de "El Hombre de Acero"
Fotograma de "El Hombre de Acero"

Por lo tanto, no es bueno y altruista sin más, trata en todo momento de seguir el ejemplo del único padre que ha conocido y ser digno de su admiración, respeto y cariño. Y éste ejemplo se hace más fuerte en su personalidad al quedar huérfano por segunda vez. Así es como Clark Kent, Kal-El, Superman, siempre trata de ser digno de la memoria de su padre, en todas y cada una de las decisiones y acciones que toma y realiza, respectivamente.

¡¡¡Biiiieeeeen!!! ¡¡¡¡Ya era hora de que un superhéroe de DC cómics, más allá de Batman, adquiriera debilidades y rasgos propios de una persona real!!!!

Por eso siempre he preferido y me han gustado mucho más los superhéroes y personajes de la editorial Marvel cómics, porque son, como su propio lema dice, "supertipos con superproblemas".

Para terminar de analizar por qué los superhéroes propios del universo DC no me resultan nada interesantes (salvo la excepción de Batman) trataré de escribir sobre uno de los primeros superhéroes que fue creado para los cómics: Linterna Verde.



Linterna Verde



Para empezar a analizar el personaje en cuestión... ¿Linterna Verde? ¿Qué clase de nombre es ése para un superhéroe? Normalmente los superhéroes (o los personajes con superpoderes en general) tienen nombres que hacen alusión a sus superpoderes o tienen nombres de guerra que hacen temblar a sus enemigos... Es decir, el nombre de Spiderman hace referencia a sus superpoderes y a cómo los consiguió o Castigador hace referencia a la voluntad implacable del personaje...

Pero... ¿Linterna Verde? Si, de acuerdo, hace referencia a la fuente de su poder, la linterna donde se carga el anillo mágico que le otorga sus superpoderes... Pero no puede ser un nombre más anodino, por no decir ridículo, para un superhéroe (ni comparación con Tormenta, Cíclope, Fénix, Rondador Nocturno, Daredevil, Thor, Viuda Negra, Iron Man, Ojo de Halcón... por citar solo algunos).

Por si fuera poco el concepto del personaje es el de otro superpoderoso justiciero sin credibilidad, es un guardián de la galaxia de una "asociación" de guardianes galácticos alienígenas que reciben un anillo que otorga poderes... ¿Un superhéroe "guardián galáctico" armado con un anillo? Si, otro arquetipo sin interés... en fin... voy a callarme por respeto a todos aquéllos a los que les guste éste personaje.



Los "Vengadores" contra la "Liga de la Justicia" o viceversa


Para continuar mostrando mi admiración al universo de cómics Marvel, muy por encima al de DC cómics, voy a decir algo que ya he repetido en algún otro artículo de mi blog: una gran y buena historia es proporcionalmente buena a lo grande y bueno que sea su antagonista y ¿recuerda el público general algún antagonista del universo DC que no sea "Joker" u otro villano, con la mente perturbada, copiado directamente de él como pudiera ser "Dos Caras"? Mucho me temo que no.

Supongo que por eso es por lo que considero que Batman sí tiene valor como personaje de cómic, es un héroe oscuro (más que superhéroe porque no tiene superpoderes) con origen e intenciones oscuras (busca vengar a sus padres, asesinados por criminales, y evitar que algo parecido vuelva a suceder) y su antagonista es el mejor villano existente en el universo DC: Joker, un peligroso perturbado sin razones ni motivos más allá que los de hacerse con el control de la ciudad provocando el caos y el pánico en las calles de Gotham (la ciudad donde Batman y Joker luchan entre sí).


Batman


Además, los cómics de Batman también plantean un dilema moral con respecto a su misma entidad como héroe... Porque aunque Batman tenga buenas intenciones ¿es moral o ético que un ciudadano civil que no pertenece a ningún cuerpo de seguridad del Estado, por mucho dinero que tenga, se dedique a hacer el trabajo de la policía? ¿No es Batman otro criminal ya que no respeta las leyes para acabar con el crimen? Es en éste aspecto donde creo que es interesante el personaje más oscuro del universo DC.

Si el Joker resulta ser una excepción en DC cómics, en el universo Marvel los villanos, antagonistas o supervillanos, como se les quiera llamar, son personajes de lo más interesante creativamente hablando, hasta el punto de que alguno de ellos llegó incluso a tener serie propia de cómics o llegaron a hacer que cambiara de bando en más de una ocasión, resultando ser personajes que se salen de toda etiqueta como superhéroe o supervillano para ser, simplemente, personajes con superpoderes de moralidad ambigua que tienen sus propios motivos y razones para hacer lo que hacen.


Heath Ledger interpretando al mejor Joker de la historia
Fotograma de la película "El Caballero Oscuro" de Christopher Nolan, estrenada en 2008.


El ejemplo más claro de éstos personajes, que fueron pensados como supervillanos, que fue superhéroe en ocasiones y que posee serie de cómics propia es el de Magneto, el Amo del Magnetismo.

Se trata del principal enemigo de los X Men, más conocidos en España como la Patrulla X, el grupo de superhéroes mutantes conocidos por el gran público debido al éxito comercial de la serie de adaptaciones cinematográficas llevadas a cabo sobre sus cómics.

La verdadera identidad de Magneto es la de Erik Lehnsherr, un superviviente del holocausto judío, cometido por los nazis en los campos de concentración, que pretende proteger a los mutantes como él, aquellas personas que, en el universo Marvel, tienen en su ADN el gen X, que otorga capacidades especiales o superpoderes a quien lo posee.


Cómic de Magneto

Magneto


Mucho más interesante me parece el caso de "Venom", también conocido en España como "Veneno", que inicialmente fue un peligroso enemigo de Spiderman pero que, por circunstancias, queda en deuda con Spiderman y llega a aliarse con él, en alguna ocasión, para luchar contra enemigos comunes.

"Venom" o "Veneno" es en realidad la unión de dos seres: el periodista Eddie Brock y un simbionte alienígena cuyo primer cuerpo en poseer en la Tierra fue el del propio Spiderman. Antes de ser "Venom", Eddie Brock fue un renombrado periodista que publicó información falsa creyendo que era cierta. El periodista Peter Parker, que es la auténtica identidad de Spiderman, desvela el terrible error cometido por Brock y ésto acaba con su carrera y, finalmente, también con su matrimonio.

Primer cómic de Venom

Segundo cómic de Venom


Hundido y deprimido, la casualidad hace que Brock decida suicidarse tirándose del campanario de la misma iglesia donde Spiderman consiguió deshacerse del simbionte alienígena, el cual, sintiéndose atraído por las fuertes sensaciones del periodista, se fusiona con él.

La unión entre el odio que Eddie Brock siente por Spiderman, ya que le culpa de todos sus males, unido al odio que siente el simbionte por Spiderman, al sentirse rechazado por éste, crean a "Veneno", que siempre se refiere a sí mismo en plural, que posee todos los recuerdos de Peter Parker, y que, en un principio, intentará usar para destruirle...

Venom

Venom


"Veneno" creen ser unos justicieros, creen que Spiderman es maligno y que ellos son defensores del bien y la justicia... Poseen un peculiar sentido del deber, que sirve para hacer "el bien", pero es un monstruo mentalmente desequilibrado y difícil de controlar... Digamos que sí, lucha contra "los malos", pero para él "el fin justifica los medios", así que es difícil de controlar y no es consciente de los "daños colaterales"...

Para terminar de tratar el caso de mis personajes de cómic preferidos escribiré sobre uno de los mejores supervillanos jamás creados: "Doctor Doom", conocido en España como "Doctor Muerte". El Doctor Muerte es uno de esos personajes de naturaleza puramente antagonista, que siempre ha sido "villano" y que siempre ha sido el principal enemigo del grupo de superhéroes "Los 4 Fantásticos".

Víctor von Doom es su nombre real, traducido en España como Víctor von Muerte, natural del país ficticio Latveria, estudió magia negra y es la segunda persona más inteligente del universo Marvel, después de Reed Richards, también conocido como Sr. Fantástico, el carismático líder de Los 4 Fantásticos. 


Cómic de Los 4 Fantásticos contra el Doctor Muerte


De hecho Richards y Muerte estudiaron juntos cuando eran jóvenes, el segundo gracias a una beca que en los EE.UU. le otorgaron debido a que, siendo muy joven, ya consiguió hacerse famoso por su principal y mejor habilidad: su grandiosa inteligencia. 

Entre los dos estudiantes se generó desde el principio una gran rivalidad pero lo que hace a Richards más inteligente que Muerte es el hecho de que, Sr. Fantástico, es humilde y modesto mientras que Muerte es arrogante y orgulloso, lo que hace que use su inteligencia de forma egoísta, en vez de forma constructiva y altruista, como Richards.

Pero lo que me resulta más interesante del personaje del Doctor Muerte es el hecho de que, realmente no es maligno "porque sí". Es cierto que su arrogancia le lleva a pensar que el mundo estaría mejor gobernado por una dictadura con él como líder, ya que, según su propio criterio, es (casi) la persona más inteligente de la Tierra en el universo Marvel, pero lo cierto es que es un gran gobernante de Latveria y es realmente querido en su país por la prosperidad de la que gozan sus ciudadanos bajo su gobierno.

El Doctor Muerte


Pero es que además Muerte tiene un estricto código de honor... No busca destruir sin más a Los 4 Fantásticos, busca probar que es superior a ellos y, para ello, busca derrotarlos en igualdad de condiciones o, incluso, dándoles ventaja, pues de ésta manera se demostraría que él tiene razón y que debe ser el líder supremo de la Tierra.

Es un concepto brillante, porque esto significa que, si Los 4 Fantásticos estuvieran heridos, debilitados o en condiciones inferiores para luchar contra él, nunca los atacaría, el Doctor Muerte se tomaría a sí mismo esto como un acto de cobardía, debilidad e, incluso, un insulto a su inteligencia "superior".

No me gustaría acabar éste artículo sin mencionar a uno de mis superhéroes favoritos: Daredevil. Pero no hablaré de él, toda aquella persona que desee conocer algo sobre éste personaje tiene que leer sus cómics, porque, lamentablemente, la única película que han hecho sobre él es la PEOR película que haya visto NUNCA. Fueron las dos horas más perdidas de mi vida.

Daredevil

Daredevil


Señores productores, guionistas y directores de Hollywood, por favor, no destrocen las muchas buenas historias ni los muchos buenos personajes que existen en el mundo del cómic. Los aficionados se lo agradeceremos.


Daredevil