lunes, 13 de febrero de 2023

VORAL EL RECLAMADOR (una historia de Warhammer 40.000). CAPÍTULO 1.

https://es.wikipedia.org/wiki/Warhammer_40_000 

Voral el Reclamador

"(...) Bienaventurados sean los hombres de la raza de Noé que construyeron

sus pequeñas arcas, que aunque frágiles y pobremente pertrechadas,

navegan atravesando vientos contrarios hacia un espectro,

el rumor de un puerto adivinado por la fe. (...)"

J.R.R. Tolkien, "Mitopoeia"


1. EL COMANDANTE DE LA NAVE

Voral terminó su meditación en medio de los gritos de los demonios y los susurros y voces de las almas perdidas de la Disformidad. Le gustaba pensar que esas voces eran las almas de aquellos a los que había condenado a algo peor que la muerte, sus criaturas, su colección. Abrió los ojos y allí los vió.

El antaño Kaudillo Orko Morg-Grak-Zagos, del Wagh de las Siete Lunas. El Teniente de los Astartes Ultramarines, Sernius Jove. El Comisario de los "Tozudos de Gersenia", Maxtor Estios, de la Guardia Imperial. El líder de un escuadrón de Marines de la Plaga, Xagar el Despiadado, embutido en su armadura de Exterminador del Caos. Y cómo olvidarse de la primera adhesión importante a su colección, la bella Shiranna, Exarca Aeldari del extinto Mundo Astronave Saur-Yan.

Sólo los líderes y comandantes de los ejércitos que había derrotado podían contarse entre las "Joyas" de su colección, pero había otras muchas fuerzas armadas a las que había combatido sin haber podido añadir ni uno solo de sus soldados a sus filas como no-muertos. Los Tiránidos y los Necrones no poseían alma y, por lo tanto, jamás podría reclamarlos para sus filas de zombis. Pues ése era su sobrenombre, el Reclamador, Comandante de sus Abyectos, quien si lograba matarte con su espada demoníaca, llamada Kuzuk la Reclamadora, podía reclamar tu alma y tu cuerpo para toda la eternidad.

Solo uno de los líderes de su colección había logrado vencer a sus tropas en combate, y ése no era otro que Sernius Jove, el Teniente de los Ultramarines. Éste le tomó por sorpresa con los Astartes que comandaba, cuando sus Abyectos habían desembarcado del Demonio Ensamblado al planeta agrícola imperial de Ensiris VIII, para tomar cautivos y reponer suministros.

No obstante, Sernius Jove era el Astarte leal al Emperador de más alto rango que había logrado matar directamente en combate cuerpo a cuerpo y, por lo tanto, merecía el honor de encontrase entre sus "Joyas".

Quien había supuesto mayor dificultad en "ser reclamada" había sido la Exarca Aeldari Shiranna, pues antes de matarla, Voral se vio obligado a destruir una a una las "joyas del alma" con las que la Comandante de la desaparecida Saur-Yan se vestía. Pues bien sabido es que, si un Aeldari muere en combate, su alma se deposita en una de estas "joyas de almas", para evitar ser consumida por Slaneesh, la Diosa del Exceso y la Depravación. Tal vez por eso, por la extraña rareza y exclusividad de poseer el alma de uno solo de los Aeldari, Shiranna podría ser su "Joya" favorita, aunque Voral nunca conseguía ponerse de acuerdo consigo mismo a éste respecto.

"Quiero más", escuchó la demoníaca voz de Kuzuk en su cabeza. "Si, lo sé, tú siempre quieres más", le respondió Voral. "Nunca puedo deleitarme con mis Joyas sin que me molesten tus ansias de matanza. Nunca puedo alegrarme por lo que hemos conseguido". "Nunca", pareció contestarle el alma demoníaca atrapada en su espada, aunque no pudo precisar si se trataba de una afirmación desinteresada a sus palabras o una burla capciosa.

Voral no había sido siempre el Campeón del Caos por derecho propio que ahora era, no. Antaño, hacía ya más de cinco mil años, en otra vida, en otro mundo, había sido Larov Heserus el Puño, de los Adeptus Astartes Salamandras, leales al falso Dios y, mal llamado, Emperador. En muchas ocasiones, su locura, o tal vez la maldición a través del control mental recíproco que tenía con su espada, le hacía volver a revivir los hechos de aquella vida, y sí, "revivir" es la palabra correcta, y no "recordar", pues se veía inmerso en las vivencias más angustiosas y perturbadoras de su antigua vida como Astarte leal y peón del Imperio de la Humanidad.

Aquella era una de las muchas penitencias que debía soportar por haber alcanzado la parodia de lo que, en su fuero interno, llamaba libertad. Frecuentemente se justificaba a sí mismo diciéndose que no había tenido elección, que las circunstancias de su vida, como instrumento de guerra, lo habían llevado a aquel desenlace. Pero sabía de sobra que aquellos pensamientos no eran toda la verdad, pues el Caos era un camino realmente duro y exigente, en el que sólo los más fuertes lograban prosperar, pero también, simplemente sobrevivir... y él no sólo había sobrevivido, no sólo había prosperado en el seno del Caos, también había renacido como un maldito, como un Campeón y un Comandante, ajeno a sus antiguos compromisos con la Humanidad y el Emperador, pero cargado con otros compromisos, con sus propias responsabilidades, con sus propias taras, con sus propias cargas, con sus propias locuras, con sus propias penitencias...

Nurgle deseaba su muerte, más que la de ningún otro Campeón del Caos, pues era el responsable de haber asesinado a una de sus sirvientas predilectas, la bruja Kuzuk, cuya alma había encerrado en la espada que tanto le había costado forjar, y cuyos poderes demoníacos ahora servían a los únicos intereses de Voral; Slaneesh deseaba que le sirviera sólo a ella, pues veía en su obsesión por coleccionar las almas de sus enemigos una razón de sobra para reclamar su derecho de adoración exclusiva; Tzeentch, por su parte, creía que Voral ya le estaba sirviendo, le gustase o no, directa o indirectamente, puesto que los actuales poderes del líder de los Abyectos debilitaban ya, en gran medida, el poder de su mayor antagonista, el Dios de la Plaga Nurgle.

Khorne, sin embargo, era totalmente indiferente hacia su persona, pues Voral no derramaba sangre en nombre del Dios de la Sangre, ni reclamaba cráneos para el Trono de Cráneos, así que, para lo que a Khorne le importaba, Voral era totalmente irrelevante e insignificante; tal vez, si acaso, era el objeto de un futuro sacrificio en su nombre, cuando uno de sus auténticos sirvientes lograra matar a Voral en combate singular y en nombre del Dios de la Guerra.

Pero Voral el Reclamador no adoraba a ninguno de estos dioses. Estaba totalmente convencido de que, hoy más que nunca, era libre, o tan libre como lo puede ser un arma diseñada y construida para matar. Estaba convencido de que, en su pasado siempre había servido a causas más grandes y nobles que él mismo, pero esas causas no eran las suyas, si no las de otros. Primero sirvió al Emperador, y la que entonces creyó como la causa más noble de todas: servir y proteger a la Humanidad, y esto cuando logró transformarse en un Marine Espacial, hacía tantos milenios ya, en el lejano Nocturne. A continuación sirvió a los fines de Abaddon el Saqueador y su causa: la de tomar por la fuerza el Imperio de la Humanidad, pues sus dirigentes no eran dignos de ostentar su gobierno, como tampoco era digna su falsa fe en su falso Dios. Esto ocurrió cuando fue aceptado en las filas de la Legión Negra, como un Marine Espacial renegado más, uno de tantos otros. 

Pero actualmente, Voral estaba convencido de estar sirviendo a quien podría convertirse en un quinto Dios del Caos, estaba sirviendo a Vashtorr el Arquífice, pues a él le debía Voral el haber forjado su espada maldita; a Vashtorr, y no a otra entidad, le debía Voral su actual estatus como líder de una nueva legión de Marines Espaciales del Caos: los Abyectos; y por último, pero no por ello menos importante, a Vashtorr era a quien le debía la nave insignia que Voral comandaba, el Demonio Ensamblado, que se trataba, nada más y nada menos, que de un Arca del Augurio.

Y sirviendo a Vashtorr servía también a sus propios intereses egoístas, algo que nunca creía haber hecho hasta éste momento, con lo que era consciente de estar sirviendo también a un Amo que lo estaba esclavizando poco a poco y, paradójicamente, se sentía ahora más a gusto con su cometido y más libre que nunca. Había nacido, crecido, vivido y sufrido por y para la Guerra; para matar en nombre de todas las causas a las que había servido, y ahora, por fin, había encontrado su verdadero ser, su verdadera forma. Pues nunca antes la libertad de matar por y para sí mismo le había sabido tan genuina, tan verdadera, tan propia de su mismo ser...

"Viene hacia ti", le dijo Kuzuk, su traicionera y omnipresente espada, de forma telepática y directa a su cabeza. "¿Quién?" preguntó él. Pero antes de que la espada pudiera responder, uno de los Marines del Caos de su guardia personal llamó a través del comunicador de la puerta.

- Mi Señor, el líder del Cónclave de Psíquicos quiere verle, dice que tiene información exclusiva para usted. - A pesar del tono metálico de la voz reconoció a Ioxus.

De tres zancadas, Voral llegó a la puerta y la abrió sin contemplaciones. De esta manera logró ponerse cara a cara con sus guardaespaldas. A un lado, una pequeña figura humanoide, cuya cabeza se encontraba en el interior de un enorme, desproporcionado y barroco yelmo que le daba el aspecto de un extraño insecto alienígena, dio un paso al frente.

- Bien, Ioxus, Baradok, seguid vigilando ésta puerta y que nadie se aproxime a ella sin autorización o sin una razón lo suficientemente buena. - Dijo el Comandante en jefe de los Abyectos.

Ioxus y Baradok asintieron mientras Voral cerraba la puerta tras hacer entrar a la diminuta figura humana con enorme yelmo insectoide.

- Decidme...- Quiso saber el Campeón del Caos.

- Estamos cerca, muy cerca de nuestro objetivo. Se trata de un pecio a la deriva, precisamente una nave que antaño perteneció al Adeptus Mechanicus de Marte, en el que trasladaban reliquias y otros objetos valiosos a su planeta capital, lo que el Mechanicum del Imperio llama "Arca". Entre esas reliquias se encuentra aquello que debemos enviar al Arquífice. La nave recibió en su día el nombre de Voluntad de Hierro y se perdió para siempre en la Disformidad, pero misteriosamente salió del Inmaterium hace más de dos milenios. Desde entonces la nave ha sido abordada en diferentes ocasiones por saqueadores Aeldari y piratas Orkos, pero lo que debemos recuperar sigue en el interior de ésa nave. Es todo lo que mis compañeros y yo hemos podido averiguar de nuestras visiones. Debemos salir de la Disformidad de inmediato. - Dijo la extraña voz, anormalmente distorsionada por el yelmo de grandes proporciones.

- Vayamos al puente y demos la orden entonces.

- No es necesario, mis compañeros ya están allí, puedo pedirles que le ordenen al Navegante, en vuestro nombre, por supuesto, detener nuestro viaje por el Inmaterium desde aquí mismo, gracias a mis poderes psíquicos. Se tardan unas dos horas en llegar al puente desde éste punto del Demonio Ensamblado, que es el tiempo que yo he estado caminando desde allí para llegar hasta vos. Estimo que podemos acabar demasiado lejos del Voluntad de Hierro si tardamos mucho más.

Tras escuchar la voz distorsionada por el yelmo insectoide, y pensar en lo poco que le gustaba lo muy independientes que eran aquellos servidores de Vashtorr, Voral asintió.

- Hacedlo entonces, tenéis mi permiso, todo sea por nuestra misión para el Arquífice.

El pequeño y peculiar psíquico inclinó la enorme cabeza de insecto un instante y al siguiente volvió a levantarla.

- Ya está hecho.

Un par de segundos más tarde, el rumor bajo, lejano y continuo del viaje a través de la Disformidad se detuvo. No cabía duda de que se encontraban por fin en el mundo físico y material.

- De todas maneras ahora sí debemos llegar al puente, desde allí he de asegurar nuestro abordaje a ésa Voluntad de Hierro y avisar de mis órdenes a mis Abyectos.

- Si, es cierto. - Asintió el psíquico.


El Demonio Ensamblado

Como éste había dicho, ambos tardaron unas dos horas caminando en llegar al corazón y el cerebro del vehículo espacial en el que viajaban. Dos horas de atravesar pasillos interminables de metal, cuyos enormes ventanales góticos dejaban ver una pléyade de lejanas estrellas y extrañas constelaciones. Dos horas de atravesar una multitud de enormes compuertas selladas y abiertos y bostezantes arcos apuntados. Dos horas de subir por varios elevadores de rechinante zumbido eléctrico. Dos horas de cruzarse con decenas y decenas de Marines Espaciales del Caos, la mayoría de los cuáles les seguían allí donde fueran, pues sabían que habían salido de la Disformidad y pronto su líder los convocaría para la batalla. Deseaban estar presentes cuando recibieran sus órdenes, y oírlas en directo y de viva voz de su impío Comandante.

Así fue cómo Voral llegó al puente. Observó por las cristaleras la enorme nave, antiguamente conocida como Voluntad de Hierro, y tras supervisar la aproximación y acople al pecio, convocó a sus soldados por los comunicadores conectados a lo largo y ancho del navío.

- Al habla el Comandante del Demonio Ensamblado y vuestro líder: Voral el Reclamador. Os informo de que acabamos de acoplarnos a un pecio que hace miles de años perteneció a la rama del Adeptus Mechanicus leal al maldito Emperador de la Humanidad. En aquel entonces ésa nave se llamaba Voluntad de Hierro, pero después de una eternidad vagando por la Disformidad ya no merece ése nombre.

    Nuestra misión es sencilla, pero no por ello menos peligrosa: se trata de llegar hasta la reliquia que Vashtorr el Arquífice nos ha ordenado extraer de ésa nave y traerla de vuelta al Demonio Ensamblado, nada más y nada menos. No toleraré saqueos innecesarios, no toleraré retrasos ni demoras injustificadas, todo aquel que incumpla estas órdenes sabe de sobra cuál será mi castigo por desobedecerlas.

    A partir de ahora mismo tenéis veinticuatro horas para reuniros conmigo delante de la puerta que lleva al Hangar de los Zombis, en la subcubierta C15-A-589-B. Dentro de veinticuatro horas exactas asaltaremos ésa nave. Sabéis de sobra cuál será la estrategia a seguir, ya la ejecutamos cuando tomamos por la fuerza ésta nave, la que hoy en día es nuestro buque insignia. Pero ésta vez no se trata de tomar por completo el pecio, se trata de entrar, recuperar y salir, una extracción en toda regla. Mandaremos a los zombis por delante de nosotros para que obstaculicen a cualquier enemigo y criatura hostil con los que nos pudiéramos encontrar. Justo por detrás iré yo mismo, acompañado de todo el que se digne a seguirme y del psíquico especialista que Vashtorr nos ha legado, quien me indicará cuál será el camino correcto a seguir dentro de los corredores de la nave.

    Una vez que eliminemos los obstáculos y nos hagamos con el artefacto, regresaremos exactamente por el mismo camino que hayamos tomado para entrar, sin desvíos, sin atajos, sin explorar innecesariamente ninguna otra zona del pecio. Estas son mis órdenes ¡Preparaos para la batalla, Abyectos de Voral! ¡Ya lo habéis hecho decenas de veces en el pasado, hacedlo una vez más! ¡Ganaos el título que llevamos por derecho propio y haced que me sienta orgulloso de nuevo! ¡Por Vashtorr! ¡Por el Caos! ¡Por la gloria!

Tras decir estas palabras, un tremendo desenfreno de vítores y hurras tronó por todo el puente del Demonio Ensamblado. Un centenar de Marines Espaciales del Caos, que llevaban en sus armaduras los colores de los Abyectos de Voral, se habían congregado allí y celebraban de esa manera el poder servir a sus señores oscuros una vez más.

Voral, por su parte, se acercó al líder del Cónclave de Psíquicos y le ordenó directamente que se reuniera con él dentro de veinticuatro horas, justo donde había convocado a sus soldados. Acto seguido, cargó su espada maldita al hombro y caminó hacia allí, donde esperaba comandar a sus tropas hacia una nueva victoria. El Comandante de los Abyectos había descansado durante ocho horas seguidas aquél mismo día y, siendo como era, un Marine Espacial, ya estaba listo para presentar batalla durante semanas o meses seguidos y sin descanso, si es que llegaba a ser preciso. Así que, tras seis horas de caminata por la nave que comandaba, llegó al lugar que todos habían convenido en llamar "el Hangar de los Zombis". Allí esperó de pie, apoyado en su inmensa espada, a que el tiempo que había dado a sus tropas para prepararse finalizara.

Aquella espada era como ninguna otra, de un solo filo y vagamente similar a un inmenso alfanje, tenía el tamaño perfecto para ser la espada corta de un terrible gigante. Su mango sobresalía muy por encima de la cabeza descubierta de casco de su portador, que ya era enorme de por sí al ser un Marine Espacial, con sus casi dos metros treinta de altura. Semejante tamaño hacía que, éste arma, no sólo fuera imposible de ser blandida por un hombre normal y corriente, por muy alto y fuerte que éste fuera, si no que también la hacía imposible de poder ser levantada. Tenía la guarda mecanizada de una espada sierra, pero muy modificada y con extraños tubos de inquietante apariencia orgánica que se unían de la guarda al filo. Muy cerca de la punta curva, incrustadas en la hoja, tenía a ambos lados del filo un par de pequeñas calaveras ornamentales, pero en cuyas cuencas vacías ardía continuamente el fulgor de una vida inhumana y antinatural. El arma no estaba diseñada para dañar de gravedad física a sus oponentes, si no que había sido construida, principalmente, para arrancar el alma a sus víctimas, alma que Voral usaba para animar de forma impía los cuerpos inertes de sus enemigos y convertirlos así en sus esclavos no-muertos.

A pesar de su gran tamaño, Voral blandía aquella arma con una sola mano, soliendo usar la otra para disparar su antiquísima pistola de plasma, que llevaba usando en combate desde sus días en los Salamandras, habiéndola adquirido durante las cruentas y lejanas Guerras de Thasintre, hacía ya casi cinco mil años.

Si uno viera, sin prestar demasiada atención, la figura inmóvil del líder de los Abyectos, ahí parado y apoyado en su enorme espada maldita, hubiera jurado que éste, embutido en su servoarmadura de Marine del Caos, no era más que un elemento decorativo del pasillo, sin vida ni conciencia. Pero al fijarse más detenidamente, uno hubiera descubierto las energías vivas y caóticas de la Disformidad bullendo por cada fibra de semejante semidiós blindado. Los demonios atrapados en su armadura habían logrado esculpir, con el tiempo, sus cornudas y grotescas caras gesticulantes en las hombreras; pinchos de diferentes tamaños y grosores sobresalían por cualquier parte, sin orden ni concierto, y por último, el aura que desprendía la figura de Voral el Reclamador estaba imbuida de una extraña energía palpitante e impía, lo que conseguía diferenciarlo totalmente de una armadura decorativa y desprovista de vida.


Voral el Reclamador

Algunos de los primeros soldados que llegaron para unirse a su vigilia fueron sus guardias de honor, sus capitanes y subordinados de mayor confianza, como el estratega inteligente de Ioxus, con su lanzallamas transmutado y corrompido por las energías caóticas de la Disformidad, lo que proveía al arma de promethium inagotable y transformándolo en un lanzallamas insustituible de vida útil infinita; el iracundo en la lucha, pero paciente a la llegada de la batalla, Baradok, con su enorme y temible hacha sierra y su fiable pistola de plasma; el loco, leal e implacable combatiente cuerpo a cuerpo llamado Segaros, con sus terribles cuchillas relámpago; y no podía faltar el siempre pendenciero Dolkreg, con su pistola bólter y su puño de combate, ansioso continuamente por probarse en combate y matar y destruir a todo y a todos los que se cruzaran en su camino.

Pasaron las horas y llegó el tiempo convenido. El líder del Cónclave de Psíquicos apareció y Voral le ordenó quedarse siempre lo más cerca posible de él mismo, para que le fuera informando en todo momento de a dónde dirigirse, una vez que penetraran en el pecio a la deriva.

Al abrir la gigantesca compuerta del hangar vieron una escena dantesca, pero esperada: cientos y cientos de zombis, la mayoría cubiertos total o parcialmente en llamas, que deambulaban por el inmenso espacio vacío destinado a enormes naves ausentes.

La razón de que la mayoría de los zombis creados por Voral estuvieran cubiertos de llamas que ardían continuamente sin agotarse, pero también sin consumir nunca ni un ápice a éstas criaturas, se encontraba precisamente en la extraña combinación de los poderes de la espada Kuzuk con los poderes de "Siempre Hambriento", el lanzallamas transmutado por el Caos de Ioxus. Resulta que los  poderes de reanimación de Kuzuk la Reclamadora incluían el regenerar continuamente las heridas hechas por cualquier fuente de daño, y esto servía también para el promethium mágico, eternamente inflamado e inagotable, de Siempre Hambriento. Por ésta razón, Voral no solía unir sus "Joyas" al resto de los zombis de "bajo rango" que mantenía siempre encerrados en éste hangar, al menos que las fuerzas de los Abyectos se encontraran desplegadas en un planeta o en plenas maniobras de invasión del mismo. Era por esto que, cuando Voral deseaba hacerse con el alma y el cuerpo de un combatiente específico, solía retar a sus enemigos a un duelo singular, ordenando a Ioxus que se abstuviera de ayudarle a ganar el combate, bajo ninguna circunstancia. Ya fuera por pura fuerza bruta o por los Poderes, siempre caprichosos, del Caos, Voral no había perdido aún uno de estos combates.

Al abrir la gigantesca compuerta opuesta del hangar que daba a los pasillos oscuros y fríos del Voluntad de Hierro, el Comandante del Demonio Ensamblado alzó su enorme y demoníaca espada por encima de la cabeza, ordenando con un grito a sus zombis avanzar hacia el pecio abandonado. Entonces, lo que antaño hubieran sido unos doscientos Orkos, unos cien Guardias Imperiales, treinta y dos Marines de la Plaga, veintiún Ultramarines y cinco Marines de la Legión Negra, se lanzaron hacia delante moviéndose como uno solo.





martes, 23 de noviembre de 2021

LOS ETERNOS DE MARVEL Y LA MITOLOGÍA MESOPOTÁMICA

 

Blog de Carlos López Valledor, cartel de la película

No logro entender por qué muchos aficionados, que presumiblemente adoran el Universo Cinematográfico Marvel (UCM a partir de ahora), odian los "Eternos", película estrenada recientemente y dirigida por Chloé Zao. Tal vez no lo entiendo porque esta circunstancia se debe a muchos factores a la vez o a muchos factores que están interconectados.

La cuestión es que, debido a las críticas que había leído y oído previamente, sumado a que debo de ser uno de esos raros estúpidos tipos a los que no le gustó en absoluto la oscarizada película "Nomadland" de la directora en cuestión, fui a ver los "Eternos" con mucho recelo y muy bajas expectativas.

Cual fue mi sorpresa al ver una hermosísima película de ciencia-ficción y una grandiosa y coherente película del Universo Marvel. Y quiero subrayar con esto que ME ENCANTÓ, en los dos sentidos que he mencionado.


Blog de Carlos López Valledor, fotograma de la película

Habiendo yo abominado absolutamente de la aburrida, insignificante, lejana y fría, aunque visualmente poderosa, "Nomadland", nos encontramos en Los Eternos con un producto que la autora a firmado con su personal lenguaje visual de paisajes infinitos e inabarcables, de naturaleza despiadada y fría, y de personajes complejos y distantes. Sin embargo, la historia de ciencia-ficción llena de proto-héroes con superpoderes, más que de superhéroes en sí, ha logrado elevar a algo muchísimo mejor la insignificante historia que la directora ya nombrada había retratado en Nomadland. Pues era Nomadland una película donde un personaje femenino, absoluto protagonista de la cinta, se encontraba aplastado frente a una naturaleza que, a pesar de dura y despiadada, ella aceptaba con toda su crudeza para, en una sucesión de decisiones que no logro entender y, por lo tanto, con las que no logro empatizar, se dejaba anular completamente por su pasado, por su presente y por la decisión consciente de negarse y olvidarse de su propio futuro. Si, es indiscutible que Nomadland no me gustó en absoluto, pues el ser humano queda empequeñecido y ninguneado por las estúpidas decisiones de una mujer que se deja aplastar por el porvenir, en lugar de luchar con uñas y dientes por su felicidad, lo cual hace de la película una extraña experiencia muy dura y muy difícil de asimilar (hay películas muy duras y muy difíciles de visualizar que son grandiosas obras de arte, pero para mí, desafortunadamente, este no es uno de esos casos).

Sin embargo, todo este corpus narrativo propio de la directora Chloé Zao, logra en Los Eternos contraponerse de alguna extraña manera, y al mismo tiempo superponerse y entrar en "diálogo", con unas criaturas inteligentes igual de duras y despiadadas, igual de frías y complejas, que la propia Naturaleza que el cine de Zao refleja. Estoy hablando, obviamente, de los Celestiales, los dioses primigenios del Universo Marvel que crearon la Materia y la Vida misma en este Universo de Superhéroes, los creadores directos de los Eternos y creadores por defecto de la misma Humanidad (en el Universo Marvel sí, al menos).

Yo, a diferencia de los Eternos, ya conocía a los Celestiales. El genial Jack Kirby los inventó en la década de los 70 (obviamente del siglo XX), precisamente para ser los progenitores de estos "astronautas alienígenas" (los Eternos) encargados de proteger y encauzar a la Humanidad por "el buen camino". Parece ser que la idea de los Eternos, exclusivamente como personajes del Universo de los cómics Marvel, no "cuajó", no tuvo éxito, pues, a pesar de haber leído personalmente muchos cómics de Spiderman, de Los Cuatro Fantásticos, de Daredevil y de la Patrulla X, yo jamás había leído una sola referencia a los Eternos... Sin embargo, sus progenitores, los Celestiales, sí que fueron "reciclados" para servir como dioses primigenios de todo el corpus mitológico marvelita y sí que se alude con cierta frecuencia a ellos en cómics de los Cuatro Fantásticos, de los Vengadores e incluso de los Inhumanos (es decir, de todos aquellos personajes Marvel que tienen aventuras e historias fuera de nuestro planeta Tierra, todos aquellos personajes de la editorial en cuestión a los que se podría poner la etiqueta de "cósmicos").


Blog de Carlos López Valledor, los Celestiales de Marvel cómics

Blog de Carlos López Valledor, Arishem en la película

Es por tanto que, sin entrar en spoilers, diré que yo no era totalmente "neófito" con respecto a la historia que en la película se narra, pero eso sí, no sabía absolutamente nada de los Eternos. Parece ser, por lo que he oído, que los personajes de la película no tienen apenas nada que ver con los de los cómics, pero, como ya he dicho, yo no tengo ni idea acerca de ello. Diré que en la película me he encontrado con unos personajes muy atractivos narrativamente, precisamente por su complejidad y por su lejano distanciamiento de lo heroico. Tal vez ésta sea una de las claves por las que a los aficionados del UCM (y digo esto extrañado, pues al gustarme los "Eternos" parece que yo no lo fuera) no les ha gustado la película.

COMIENZAN LOS SPOILERS, si no quieres que te estropee la película vete a verla antes de continuar leyendo, pues a continuación desgranaré mucha información que solo los que hayan visto los Eternos sabrán ya de antemano.

Es en la complejidad de los personajes y la complejidad de lo que se nos narra en la película, así como en el distanciamiento de los personajes a lo heroico, o a lo más puramente "bueno", donde precisamente los Eternos gana y logra elevarse como una película de ciencia-ficción muy buena y memorable. No estamos ya frente a los Vengadores, no estamos frente a los Guardianes de la Galaxia, no estamos frente a la Patrulla X, ni a ningún otro equipo de superhéroes netamente "buenos" del universo marvelita, no, no, no y no... Los Celestiales, en concreto "El" Celestial que ha enviado a los Eternos (sus creaciones) a "proteger" a la Humanidad en la Tierra, de nombre Arishem, tiene un plan, un plan sencillo pero moralmente complejo, al menos desde el punto de vista humano.


Blog de Carlos López Valledor, los Celestiales de Marvel cómics

Blog de Carlos López Valledor, un Celestial en la película crea un planeta

Arishem ha creado a los Eternos, criaturas humanoides indistinguibles a simple vista de los humanos, para proteger a la Humanidad de sus anteriores creaciones, los Desviantes, que eran la anterior versión imperfecta de los Eternos, y cuya misión primigenia era conseguir "discriminar" a las criaturas no-inteligentes de las inteligentes de un planeta con vida, "deshaciéndose" de las primeras. Los Desviantes han conseguido hacer su parte del "trabajo" en la Tierra, es decir, han depredado a las criaturas no inteligentes de la Tierra hasta que ha surgido una especie animal inteligente, en nuestro caso la Humanidad. Pero los Desviantes no tienen inteligencia y no logran distinguir a los humanos de otras criaturas de las que puedan alimentarse, es por eso que Arishem envía a sus Eternos, para que protejan a las incipientes culturas y civilizaciones humanas de sus anteriores creaciones, los Desviantes, depredadores demasiado poderosos como para que los humanos logren sobrevivirles, allá por el año 5.000 antes de Cristo, antes de Nuestra Era. Aterrizando concretamente los Eternos en la Antigua Mesopotamia.

Los Eternos son diez, Ajak, la líder, interpretada por Salma Hayek, Sersi (Gemma Chan), Ikaris (Richard Madden), Sprite (traducido en la película que he visto por "Duende" e interpretada por Lia McHugh), Phastos (Brian Tyree Henry), Makkari (Lauren Ridloff), Gilgamesh (Don Lee), Kingo (Kumail Nanjiani), Druig (Barry Keoghan) y Thena (Angelina Jolie). Hay muchísima información que no sabemos sobre ellos en un principio, pero según va avanzando la película vamos sabiendo que Ajak posee el poder de curación casi instantánea para los demás y para ella misma, Sersi posee el poder de transmutar la materia en casi cualquier "cosa", Ikaris puede volar y lanzar rayos de plasma o láser (no me acaba de quedar muy claro) por los ojos a voluntad, así como posee una fuerza sobrehumana, Makkari posee hipervelocidad, Druig puede influir en los pensamientos y las acciones de los humanos en masa, Kingo lanza rayos de plasma de las manos, Sprite posee una capacidad casi ilimitada para crear ilusiones, Phastos tiene amplios conocimientos sobre maquinaria, ingeniería y una capacidad limitada para mover objetos y modificarlos telequinéticamente, Gilgamesh posee una fuerza sobrehumana y Thena puede crear todo tipo de armas de combate cuerpo a cuerpo a voluntad, con las que lucha como si fueran una parte más de su cuerpo.


Blog de Carlos López Valledor, fotograma de la película

Al parecer Ajak es la única de los Eternos que tiene una conexión directa con su creador, el Celestial Arishem, y por lo tanto también parece ser la única que conoce la auténtica misión de los Eternos en el planeta Tierra. Toda la información que yo desgranaré ahora en varios párrafos, el espectador no la sabe de antemano, por lo que uno de los aciertos de la película, así como uno de los elementos que hacen de ésta película "buena", es el hecho de que la información va llegando gradualmente cuando es necesario para dar sentido al filme, ni antes ni después, lo cual considero que no es nada sencillo pero que Zao, junto al resto de guionistas, ha sabido construir con gran maestría e inteligencia.

Al parecer la auténtica misión de los Eternos en la Tierra es hacer crecer y multiplicarse a la Humanidad desde su mismo "inicio", pues en los planetas donde los Celestiales hacen surgir la Vida, tal y como la conocemos, en su mismo centro "plantan" la "semilla" de un Celestial, el cual solo madurará si en la superficie del planeta existe una raza de criaturas inteligentes que "nutran", por así decirlo, al embrión Celestial con su misma inteligencia, con su mismo desarrollo y avance tecnológico, científico, filosófico y artístico... Si la especie de criaturas del planeta en cuestión (en nuestro caso la Humanidad) tiene éxito y logra expandirse, crecer y avanzar lo suficiente, transcurridos unos cuantos milenios surgirá del planeta el embrión de Celestial plantado anteriormente, destruyendo este por completo el planeta al nacer y surgir de su interior. Para los Celestiales, por lo tanto, los humanos somos algo así como "comida" para sus retoños, en concreto para el Celestial que los Eternos tienen que ayudar a "dar a luz"... El nombre del Celestial que crece en el interior de la Tierra es, en concreto, el de Tiamut.


Blog de Carlos López Valledor, Makkari en la película

Blog de Carlos López Valledor, Kingo lucha contra un Desviante

El conocimiento de esto es un trago duro para aquellos Eternos que no sabían cual era su auténtica misión, pero es coherente con el resto del Universo Cinematográfico Marvel, pues, a pesar de poseer superpoderes, los Eternos tenían prohibido el interferir en la historia y el devenir de las muchas culturas humanas. Es por esto que, no solo no debían interferir en nuestras guerras, si no que tampoco debían interferir en las guerras que otros seres inteligentes "trajeran" a la Tierra, como fue este el caso de Thanos. Solo y exclusivamente podían intervenir si los Desviantes estaban implicados directamente.

Pero esto no es la única mala noticia para los Eternos que llevaban 7.000 años sobre nuestro planeta sin saber exactamente qué estaban haciendo, también es duro de "digerir" el enterarse de que en realidad no están "vivos", al menos no como los humanos, son en realidad algo así como complejísimas máquinas, inteligencia artificial creada por los Celestiales para perdurar eones y su historia realmente es mucho anterior a la que creen que han vivido, pues tras cada misión, a los Eternos se les borra la memoria y se les envía a otro planeta, para cuidar y vigilar el nacimiento de otro Celestial. Es por esto también que no envejecen jamás y que tampoco enferman, al menos no de la forma en la que los humanos lo hacemos.

La rebelión está servida, aunque no todos los Eternos se rebelan frente a su misión y su creador, como es el caso de Ikaris, el de Sprite (o Duende) y el de Kingo. Ajak acaba siendo asesinada indirectamente por Ikaris al enterarse éste de que su líder está planeando encabezar la rebelión para defender a la Humanidad del destino que le han otorgado los Celestiales. Thena tiene un "fallo" y está "enferma" por así decirlo, así que poco es lo que puede hacer para rebelarse o no. Gilgamesh se ha dedicado a cuidarla desde hace más de 500 años y este también muere al protegerla del Desviante que acabó matando a Ajak por mediación de Ikaris. Lo que nos deja a Sersi, Phastos, Makkari y Druig tratando de detener el nacimiento de Tiamut, el Celestial que debería surgir del planeta Tierra, destruyéndolo por completo.


Blog de Carlos López Valledor, un Desviante

Blog de Carlos López Valledor, Ikaris en la película

Las escenas de acción son estupendas y trepidantes, al más puro estilo Marvel Studios, y obviamente la grandiosidad de los efectos especiales no se queda atrás. También es por esto que no entiendo la animadversión de los fans hacia la película.

Bien es cierto que la película tiene algún fallo y anacronismo historicista, como lo es el hecho de que durante la toma de la antigua Tenochtitlán mexicana por parte del antiguo Imperio español, no se vea más que a españoles combatiendo a los aztecas que vivían en la ciudad. Vamos a ver, señores productores de Marvel Studios, y también va por usted, Chloé Zao, ya que fue una de los guionistas de la película: los españoles que conquistaron TODA mesoamérica eran apenas 500 soldados... La conquista del Imperio azteca fue gracias a miles de indígenas (algunas estimaciones hablan de entre 8.000 y 10.000 nativos mesoamericanos) que aprovecharon la oportunidad de la conquista de los soldados españoles para levantarse en armas y rebelarse contra el Imperio azteca, que era quien les estaba machacando a impuestos sobre sus cultivos, quien les había estado esclavizando hasta entonces y quien, por si fuera poco, los convertía en el alimento de los sacrificios humanos en honor a sus dioses...

No me vengan ahora con revisionismos históricos ni con prejuicios imperialistas, no están los Estados Unidos para dar lecciones historicistas de respeto hacia los indígenas que vivían anteriormente en lo que ahora es su país... Al menos los jesuitas y los franciscanos españoles protegieron a los indígenas que la Corona de España tomó como súbditos, en lugar de apartarlos en "reservas" para que murieran de hambre. Es más, los franciscanos tradujeron a caracteres latinos idiomas indígenas como el quechua, con lo que contribuyeron no poco a la dignificación de los indios mesoamericanos y sudamericanos. La Corona del antiguo Imperio británico, y posteriormente las colonias independientes de ingleses americanos que más tarde crearían los Estados Unidos de América, no hicieron nada parecido por aquellos indígenas a los que marginaron, odiaron, asesinaron y finalmente destruyeron. Así que menos anti-lecciones de historia extranjera y más autocrítica constructiva, por favor.


Blog de Carlos López Valledor, fotograma de la película

El caso, y para seguir hablando de anti-lecciones de historia, es que me ha llamado la atención cómo la creación de los personajes de ésta película ha logrado captar la esencia de las rarunas teorías del escritor Erich von Däniken que tuvieron mucho éxito precisamente en la década de los 70, cuando fueron creados para el cómic los Eternos. Una de las principales teorías de éste escritor, es la de los antiguos astronautas, que argumenta que la Humanidad fue visitada en los albores de sus principales civilizaciones antiguas por astronautas de razas extraterrestres. En ésta película esa teoría entronca directamente con la mitología mesopotámica en la que existían dioses del cosmos que vivían "fuera" de la Tierra y cuyo principal dios era An (en sumerio) o Anu (en acadio), dios del cielo (entendido como el cosmos), quien había tenido hijos con su esposa, la diosa Ki y los cuales eran los auténticos dioses de la humanidad, los Anunnakis (los "Hijos de Anu" en acadio), como Enlil, dios del cielo (la atmósfera), Enki, dios del agua dulce y máximo protector de la Humanidad, Inanna (o Ishtar) diosa del amor o Irkalla, posteriormente conocida como Ereshkigal, diosa de la muerte y el Inframundo. 

Aunque para acercarse más a las disparatadas teorías de von Däniken y de los antiguos astronautas sería más evidente fijarse en la mitología de los Apkallu ("Barquero") o Abgal ("Gran hombre pez") mesopotámicos. Según ésta mitología el dios Enki (literalmente "Señor de la tierra") de los Anunnakis antes citados, y también conocido como Enkil o Ea, que fue nuestro mismo creador, creó también (antes del Diluvio universal ejecutado por su hermanastro Enlil para acabar con los "molestos" humanos) a unos seres mitad hombre mitad pez que emergían de las aguas de los enormes ríos Tigris y Éufrates cada amanecer para enseñarnos a los humanos, por orden de Enki, arquitectura, matemáticas, artesanía, ingeniería, escritura, leyes y códigos morales, para regresar a las profundidades de los ríos con la llegada del ocaso. Aunque según la mitología estos Apkallu fueron solo siete, no diez como los Eternos de la película.


Blog de Carlos López Valledor, Apkallu

Blog de Carlos López Valledor, Apkallu

Lo interesante de ésta teoría al asimilar a los Apkallu como "antiguos astronautas" es el hecho de que algunas de las representaciones que se hicieron de ellos en la Antigüedad eran como si fueran hombres que estaban "metidos" en unos enormes peces casi de su mismo tamaño. Es decir, un "flipao" como von Däniken, o cualquier otro que crea en la absurda teoría de los "antiguos astronautas", podría interpretar que precisamente esa fue la interpretación que las antiguas culturas mesopotámicas hicieron de los trajes espaciales de los astronautas, ya que, precisamente para ellos, eso era lo que podría haber sido un astronauta, un hombre metido en un extraño cuerpo de pez.

Vale, admito que sería coherente que si un astronauta humano pudiera viajar en el tiempo y comunicarse con las culturas mesopotámicas antiguas, lo lógico sería que no se quitara el traje para nada, ya que podría contagiar a aquellos a los que trataba de instruir con gérmenes y virus del futuro, para los que los humanos de la Antigüedad no tendrían defensa biológica ninguna. Esos supuestos astronautas, por lo tanto, podrían aniquilar por completo, y sin quererlo, a los humanos a los que pretenderían instruir, con lo que su supuesta "misión" resultaría ser un rotundo fracaso. La cuestión es que los defensores de ésta teoría solo pueden argumentar que estos fueron astronautas de civilizaciones extraterrestres, puesto que no tiene ningún sentido que los humanos del futuro regresaran en el tiempo para instruir a las incipientes culturas mesopotámicas.


Blog de Carlos López Valledor, Apkallu

Me resulta muy curioso que algunos nombres de los personajes de la película (y supongo que también de los cómics, aunque no puedo estar del todo seguro) se hayan copiado directamente de las mitologías sumeria y babilónica. Esto es del todo evidente en el caso de Gilgamesh, quien en la película es uno de los Eternos, pero que en realidad forma parte de la mitología sumeria y posiblemente también de la misma historia de la antigua ciudad sumeria de Uruk. El Gilgamesh sumerio, protagonista del Poema o Epopeya del mismo nombre, no tiene nada que ver con el personaje de la película. Supuestamente fue uno de los reyes de Uruk que se burló de hombres y de dioses, un embustero mitológico de manual que se hizo amigo fraternal de aquel que los dioses habían enviado para matarle, Enkidu, al cual castigaron por su desobediencia con la muerte. Gilgamesh, al tratar de resucitar por todos los medios a su amigo Enkidu, representa el miedo y la pesadumbre de la Humanidad ante el destino inevitable de la muerte.

Es menos evidente el caso de Kingo, nombre que es la forma muy poco cambiada de Kingu, un demonio que, según el mito de la creación del mundo babilónico, se convirtió en el segundo marido de la diosa marina Tiamat, y que murió a manos del héroe-dios babilónico Marduk. Este Kingu es un personaje secundario en la mitología babilónica, pero no así la diosa de los océanos Tiamat, a la cual evidentemente se le copió el nombre para renombrar al Celestial que se gesta en el interior del planeta Tierra, según la película: Tiamut.

Lo que me resulta interesante es que la historia creada por Marvel le da a la figura de Tiamut un papel muy similar al que tiene la Tiamat babilónica, pues era esta diosa una figura negativa, ya que los cultivos de todas las civilizaciones mesopotámicas dependían de la abundante agua dulce de los ríos Tigris y Éufrates, es por esto que, tanto el dios del clima Enlil (antes citado) como la diosa del agua salada Tiamat (el agua "mala" para todas las culturas mesopotámicas) eran figuras negativas y peligrosas para el ser humano.


Blog de Carlos López Valledor, Thena en la película

Blog de Carlos López Valledor, Druig en la película

Es en este punto donde me gustaría resaltar el paralelismo que la figura de Tiamat tiene con dioses ficticios del corpus mitológico del escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft, como pudieran ser Dagón o el propio Cthulhu... Simplemente voy a señalar tal hecho, pero tal vez en un futuro no muy lejano me dedique a hablar más en profundidad sobre la diversa inspiración que Lovecraft (escritor que me fascina) pudo llegar a obtener para sus relatos de horror cósmico...

Al hablar del Dagón ugarítico me resulta importante señalar que la historiografía tradicional cometió un terrible error al traducir "dagón" como "pececillo" que es lo que significaría en el antiguo hebreo. Al parecer el Dagon ugarítico era en realidad un dios de las cosechas y los cereales, no un dios marino, pero éste error fue recogido tal cual por H.P. Lovecraft, sin filtro alguno, para darle nombre al dios marino de su particular corpus mitológico...

Tal vez sea mejor dejar este tipo de cuestiones para otra entrada de mi blog, sí, creo que es mejor dejar el tema por ahora, ya que ya me he desviado mucho de lo que trataba de explicar: y es que la película Los Eternos de Marvel Studios me ha sorprendido para bien y en general me ha gustado mucho. La historia es típica de los cómics Marvel, el guión está muy bien escrito, la producción es correcta y la labor de los actores es espectacular, destacando sobre todo el grandioso trabajo de Richard Madden interpretando a Ikaris.

Hasta la próxima...


Blog de Carlos López Valledor, referencia a los Celestiales anterior

Referencia a los Celestiales que ya se hizo durante "Guardianes de la Galaxia, volumen 2"


martes, 21 de septiembre de 2021

DUNE EXPLICADO PARA PEREZOSOS Y LA PELÍCULA DE DENIS VILLENEUVE (2020)


 ¿Luchar contra los sueños?

¿Batirse contra las sombras?

¿Caminar en las tinieblas de un sueño?

El tiempo ya ha pasado.

La vida os ha sido robada.

Perdida entre fruslerías,

Víctima de vuestra locura.

"Responso por Jamis en la Llanura Funeral, de Canciones de Muad'Dib, por la Princesa Irulan."


El concepto de progreso actúa como un mecanismo de protección destinado a defendernos de los terrores del futuro.

"De Frases escogidas de Muad'Dib, por la Princesa Irulan."


En las profundidades de nuestro inconsciente hay una obsesiva necesidad de un universo lógico y coherente. Pero el universo real se halla siempre un paso más allá de la lógica.

"De Los proverbios de Muad'Dib, por la Princesa Irulan."


Frank Herbert, Dune, 1965.


Cartel de la película

Han sido necesarios 55 de nuestros años terrestres para que el "sueño-novela" de Frank Herbert (1965) sobre un lejano futuro utópico para la Humanidad pudiese llevarse satisfactoriamente a la Gran Pantalla de cine. Me gustaría decir que ha merecido la pena y, en muchos sentidos, al menos en su mayoría artísticos, lo ha merecido, pero lamentablemente durante éste intervalo de tiempo la Humanidad no ha conseguido asumir ni incorporar las valiosísimas lecciones que nos enseña la novela ni a su conciencia ni a su consciencia colectiva.

Me refiero a que los humanos parecemos haber aprendido muy poco, o casi nada, sobre la importancia que tiene adaptarse al Ecosistema de ecosistemas que es el Planeta Tierra, y no a la inversa, como llevamos haciendo desde que el ser humano existe: adaptar el Planeta Tierra a nuestras necesidades. Sé que es fácil decir esto para una persona como yo, sin empleo, sin descendencia, sin futuro, pero las consecuencias de no hacer caso a ésta advertencia significa que el Ser Humano (la especie animal a la que tengo el honor y al mismo tiempo la vergüenza de pertenecer) no habrá aprendido nada del mayor ERROR que siempre ha cometido: creerse superior a la Naturaleza y, por lo tanto, procurar su propia extinción.

De no entender la llamada de Frank Herbert, de no hacer nuestra e incorporar la visión de Dune a nuestras muchas culturas, me temo que la Humanidad está abocada al fracaso, a morir de éxito, al fin, a la extinción, a no ver jamás ése futuro, que podríamos llegar a merecernos, con el que Herbert soñó.

Porque de éxito también se muere y eso es lo que nos está ocurriendo como Especie a los Seres Humanos. Esa es una de las advertencias que el genial escritor de Dune nos legó y que, hasta ahora, hemos ignorado, cuando no negado de plano a pesar de haberla entendido perfectamente.

La prueba del gom jabbar

Pero para comprender el mensaje de Dune habrá que seguir hablando sobre su genial historia; tergiversada, dulcificada e infantilizada en Star Wars para mayor gloria de un cineasta menor llamado George Lucas; frustrada en la mente y la carrera de Alejandro Jodorowsky; parodiada y defenestrada en la película de 1984 de David Lynch; llevada con valentía y con poquísimo presupuesto a la pequeña pantalla en 2000 gracias a una colaboración inaudita de pequeñas productoras de televisión y, por fin, adaptada en 2020 con sus luces y sombras, con gran presupuesto y no pequeñas dosis de valentía artística por parte del gran cineasta Denis Villeneuve. Es de ésta última película de la que voy a hablar más adelante, tras unas importantes explicaciones previas.

Para todos aquellos que quieran leer mi crítica acerca de la novela y la miniserie de televisión les sugiero que lean una anterior entrada de mi blog: https://carloslopezvalledor.blogspot.com/2014/10/?m=0

No cabe duda de que es una película que he disfrutado y que ansiaba ver realizada desde el mismísimo momento en el que supe que Villeneuve se estaba encargando del proyecto. Creo que es fundamental comentar que no es una película que pueda comprender todo el público, lamentablemente, y como debería ser lógico, es una película que solo puede entenderse si se ha leído la novela. Todo aquel que no haya leído la novela lo único que hará será asistir a un "blockbuster de autor", como ya se la ha calificado, y verá una "versión adulta" de Star Wars con bonitos (y caros) efectos especiales.

La Dama Jessica

Creo que la gran mayoría de críticas negativas que he leído se deben a personas que no se han leído la novela y, por lo tanto, desconocen la historia y el mundo en el que se narra... Siento decir para todos aquellos perezosos a los que les gusta ver las películas de las novelas, precisamente para opinar de las novelas, que no se van a enterar de nada y creo que tampoco van a disfrutar como debería disfrutarse de ésta película, con toda la información (y los Spoilers) sabida de antemano. La historia de los Atreides enfrentados eternamente a los Harkonnen en ése supuesto año 10.191 (después de la Cofradía Espacial) de la película puede ser fácil de entender, lo que en absoluto es fácil de comprender es el universo y la mitología en el que ése enfrentamiento tiene lugar. El objetivo de éste artículo, por lo tanto, también es el de explicar los aspectos más ignotos y FUNDAMENTALES que debe conocer un neófito para poder comprender la película en toda su complejidad.

Como he dicho, la película nos sitúa en un supuesto futuro lejano, el año 10.191 (después de la Cofradía Espacial). La Humanidad ha conquistado el Universo en gran medida. La sociedad está dividida en planetas gobernados y regidos por familias nobles al más puro estilo medieval. Cada familia noble gobierna en, por y para su (o sus) planeta (s) de origen. Bienvenidos al Imperio de la Humanidad, gobernado por el Emperador Padishah Shaddam IV, 81º de su dinastía (la Casa Corrino).

Paul despidiéndose de Caladan

Comienza la narración en el planeta Caladan, gobernado y regido por la Casa del Duque Atreides, cuyo Siridar (gobernador planetario) en esos momentos es Leto Atreides. Leto tiene una concubina, la Dama Jessica, no está casado con ella, pero es la única mujer a la que ama y su amor es más que correspondido. La Dama Jessica es una ex-Bene Gesserit... Las Bene Gesserit son las sacerdotisas de ése mundo futuro, cuyo génesis tuvo lugar durante la Yihad Butleriana.

La Yihad Butleriana (también traducida por Jihad Butleriano) fue la Gran Revolución, la Guerra de las Guerras que la Humanidad libró y ganó contra las "máquinas pensantes", los ordenadores y robots conscientes, iniciada en el 201 B.G. ("Before Guild", Antes de la Cofradía Espacial) y terminada en el 108 B.G. Durante ésta Guerra el Ser Humano tuvo que forzar sus límites físicos y mentales hasta más allá de su umbral y sobrepasarlos con creces ante la necesidad de sobrevivir a las máquinas. Por eso las Bene Gesserit se someten a un intensísimo entrenamiento por el cual son capaces de controlar todas y cada una de las células de su organismo y no sólo eso, también son capaces de usar "la Voz", una sutil pero poderosísima vibración de sus cuerdas vocales que, al hablar, permite "controlar" las acciones de un oyente.

Alguien podrá preguntarse ¿si son sacerdotisas en qué creen, en qué se basa su religión? Aunque es más complejo de explicar (pues debería entonces hablar de la Biblia Católica Naranja, cuyo génesis tuvo lugar mucho antes de la Yihad Butleriana) simplemente diré que creen en el "Kuisatz Haderach" ("El camino más corto"), el Mesías, el Elegido, un humano varón cuyos poderes orgánicos mentales podrán hacer de puente, de nexo, entre el espacio y el tiempo, y así conocer todo el pasado, el presente y el futuro de la Humanidad. Pero la diferencia de las Bene Gesserit de cualquier otro sacerdocio que exista a día de hoy es que no se mantienen sentadas esperando la llegada de ése mesías al que tanto ansían, no, no, ni mucho menos. Las Bene Gesserit están seguras de que pueden "crear" al Kuisatz Haderach, con un cuidadosísimo proyecto genético en el que llevan pacientemente trabajando durante miles de años son conscientes de que pueden hacer que el Elegido "nazca".

En los planes genéticos de las Bene Gesserit está previsto que la Dama Jessica tenga una hija del Duque Leto Atreides, el cual no sabe que ha escogido a Jessica como concubina por su sutil coacción (recordemos que son mujeres con la capacidad de ser obedecidas al hablar al usar "la Voz") y cree que ésta elección ha sido solo por voluntad suya. Peeeeeeero (y aquí viene el detalle que me resulta el más bonito de la historia) lo que no entraba en los planes genéticos de las Gesserit es que Jessica y Leto se enamoraran. El Duque ya se había casado una vez con anterioridad, pero tanto su mujer como el hijo que tuvieron en común murieron. Leto Atreides ha vivido desde entonces afligido por la pena de ver crecer al hijo que no pudo criar. Él quiere tener un hijo y es por el amor que Jessica le profesa que en lugar de dar a luz a una niña (como se le había ordenado, pues recordemos que las Bene Gesserit pueden controlar TODAS las células de su cuerpo), tiene a un niño, al que sus progenitores llaman Paul, el protagonista de la historia.

Los Atreides reciben al Heraldo del Emperador

Para cuando comienza la película en ése 10.191 futuro, Paul Atreides ha cumplido los 15 años de edad y, como todo el entrenado "a la manera" Bene Gesserit, le ha llegado la hora de probar su valía como SER HUMANO merecedor de "seguir viviendo". Es por esto que llega la Reverenda Madre de las Bene Gesserit, la propia maestra de Dama Jessica, la mismísima "Decidora de Verdad" del Emperador, Gaius Helen Mohiam, para probar al muchacho.

La Reverenda Madre ha oído que Paul tiene sueños que luego resultan hacerse realidad, es muy posible que Paul tenga la capacidad de soñar (y por lo tanto también de predecir) el futuro. Esto no significa nada más ni nada menos que tiene potencial para ser el Kuisatz Haderach, pero no es una prueba definitoria. Sea así o no, Paul Atreides debe probar que es totalmente un SER HUMANO y no "un animal". Los "animales" no son merecedores de aprender los secretos de las Bene Gesserit y por eso deben morir, nos referimos, por supuesto, a la capacidad del SER HUMANO para usar su intelecto muy por encima de sus sentimientos y sentidos físicos. Así que, como a cualquier otra "posible" Bene Gesserit, a Paul se le somete a la prueba del gom jabbar, es decir, la "posible" Bene Gesserit (o el posible Kuisatz Haderach) mete la mano en una caja inductora de dolor y no debe sacarla hasta que se le ordene, puesto que se le amenaza con una pequeña y fina aguja cargada de un poderosísimo veneno (el gom jabbar). La prueba es sencilla y terrible, si aquella (o aquel) que ha metido la mano en la caja sucumbe a su miedo, sucumbe al dolor físico, y saca la mano, habrá demostrado que su intelecto no rige sus acciones, que no es "humano" y por lo tanto morirá.

- ¿Por qué buscáis a los humanos?- preguntó.

- Para hacerlos libres.

- ¿Libres?

- Hubo un tiempo en que los hombres dedicaban su pensamiento a las máquinas, con la esperanza de que ellas les harían libres. Pero esto sólo permitió que otros hombres con máquinas les esclavizaran.

- "No construirás una máquina a semejanza de la mente del hombre" - citó Paul.

- Esto es lo que dicen el Jihad Butleriano y la Biblia Católica Naranja - dijo -. Pero en realidad la Biblia C.N. tendría que haber dicho: "No construirás una máquina que imite la mente humana" ¿Has estudiado al Mentat a tu servicio?

- He estudiado "con" Thufir Hawat.

- La Gran Revolución nos ha librado de nuestras muletas - dijo la vieja mujer -. Ha forzado a las mentes "humanas" a desarrollarse. Fueron fundadas escuelas para adiestrar los talentos "humanos".

- ¿Las escuelas Bene Gesserit?

Ella asintió.

Thufir Hawat es el Mentat asignado al servicio de la Casa Atreides. La orden o escuela de los Mentat es la creadora de los "ordenadores humanos" que son los propios Mentat, ya que ya no pueden crearse máquinas que hagan esas labores, está prohibido, las máquinas no pueden "pensar", puesto que las consecuencias de esto han demostrado ser evidentemente "peligrosas".

Los Atreides en Arrakis

Con la prueba del gom jabbar de Paul Atreides es como comienza la novela, pero la película comienza inteligentemente un tiempo antes, cuando el Heraldo del Emperador viaja a Caladan para transmitir la "petición" del propio Emperador de que los Atreides se encarguen a partir de entonces de la extracción de la "especia" o melange, en el planeta Arrakis, comúnmente conocido como Dune.

Antes del descubrimiento de la especia los viajes por el Espacio eran terriblemente lentos y peligrosos, pero los Navegantes de la Cofradía Espacial, gracias a ésta droga, son capaces de "modificar" "fácilmente" el tiempo y el espacio para hacer avanzar los vehículos del Imperio por todos los planetas del universo, y, al mismo tiempo, "encontrar" las mejores rutas para hacerlo, lo que convierte los viajes espaciales en rápidos y seguros.

Con el honor y la entereza que le caracteriza, el Duque Leto Atreides acepta, a pesar de que sabe que es un regalo envenenado. Las Grandes Casas del Landsraad, lo que vendría a ser el Gobierno de asesoramiento del Emperador (es el Alto Consejo del Gobierno del Imperio), están celosas y temerosas del poder y la influencia del honorable Leto Atreides y de su altísima fama y reputación, y han convencido al Emperador para "deshacerse" de él y de su familia, poniendo en la bandeja de sus acérrimos enemigos, los Harkonnen, la cabeza del Siridar Atreides, puesto que, hasta ahora, la extracción de la especia de Dune era un asunto en exclusiva suyo.

Sardaukar

Existe otro peligro terriblemente calculado para el Emperador en Dune. Se trata de que las durísimas condiciones de vida en el planeta han creado allí lo que podría ser la mejor sociedad humana guerrera. No hay que olvidar que el Emperador ejerce éste título y poder gracias a su fuerza militar, los Sardaukar, soldados fanáticos criados en las durísimas condiciones planetarias de Salusa Secundus. Últimamente la fama y popularidad de los Sardaukar, junto al cinismo de su religión guerrera, están en horas bajas, se les conoce como los "asesinos" Sardaukar. Además, si los rumores son ciertos y los habitantes de Arrakis, los Fremen, son tantos y tan fieros (o más) que los Sardaukar del Emperador, quien ejerza un liderazgo lo suficientemente poderoso como para comandar contra él a esos Fremen podría arrebatarle el trono, con todo lo que ello supone.

Es por todo esto que, no sólo se ha lavado las manos para dejar que Leto Atreides y todos los suyos mueran en la conspiración del Landsraad (que sabe que está encabezada por el Barón Vladimir Harkonnen), si no que espera que, de salir Leto con vida de ésa trampa mortal en la que le ha metido, consiga hacer más amable la vida en Arrakis (pues es consciente de que así es la naturaleza del Duque), y con ello suavizar la sociedad y la cultura Fremen hacia un mayor "pacifismo". Si, como todo apunta, los Harkonnen ayudados por los temibles Sardaukar del Emperador, consiguen eliminar a los Atreides, espera haber matado dos pájaros de un tiro, por un lado ganarse el favor del Landsraad y volver a acrecentar su figura de liderazgo ante el mismo y, por otra parte, afianzar la postura de los Harkonnen, que desprecian y matan a los Fremen por deporte, y quienes, tal vez, consigan tener éxito en el genocidio de los nativos de Arrakis, para así quitarle de en medio posibles opositores a su fuerza militar, la cual cree (y tiene la esperanza en) que sigue siendo la más poderosa del Imperio.

Sardaukar

Pero, desafortunadamente para el Emperador, Paul Atreides y la Dama Jessica (casi los últimos Atreides que quedan con vida) son criaturas con recursos y no mueren en la revuelta, como estaba previsto. Algo que no ha quedado del todo bien reflejado en la película es la necesidad que tiene el Barón Harkonnen de no mancharse directamente las manos de sangre durante la revuelta para destruir a los Atreides. En la película, la "Decidora de Verdad" del Emperador Gaius Helen Mohiam y el Barón Harkonnen se entrevistan, y es la primera la que le ruega que no mate a Paul ni a Jessica. Esto no ocurre así en la novela.

En la novela, el Barón Vladimir Harkonnen debe tener especial cuidado con no "mancharse las manos de sangre" porque,  debido a una posible conspiración del Landsraad contra él, o debido a que cualquier otro enemigo suyo desee explotar su "debilidad", el Emperador, por mediación de la "Decidora de Verdad", podría preguntarle en un Juicio si ha matado a tal o a cual persona y cuando éste respondiese "no" la Decidora de Verdad reconocería de inmediato la mentira en sus palabras. Puede quedar más orgánico para la película el explicar la huida de Paul y Jessica de aquella otra manera, pero en la miniserie de televisión queda muchísimo mejor explicado y es mucho más fiel a la novela.

Es debido a eso, y no a otro motivo, por lo que ha ordenado ordenar que contraten a unos mercenarios (a los que obviamente no conoce ni tiene contacto directo alguno con ellos) para que lleven a Jessica y a Paul al desierto sin destil-trajes ni ningún otro instrumento de supervivencia, para que mueran en él, ya sea engullidos por los gusanos de arena o deshidratados debido al intensísimo calor...

El Barón Harkonnen

Es también por esto que no me ha gustado que sea el propio Barón quien mate al traidor Wellington Yueh, que es quien ha facilitado la entrada de las tropas Harkonnen y las Sardaukar en la ciudad de Arrakeen para la revuelta y el exterminio de los Atreides. Según éste curso de los acontecimientos, en un posible Juicio de exoneración para los Harkonnen, acusados de actuar directamente en la revuelta, el Barón sería señalado como culpable de todo lo ocurrido, lo cual tendría consecuencias catastróficas para él y para su Casa. Aunque sea un bastardo traicionero y asesino, el Barón es también maquiavélicamente inteligente y no se dejaría "cazar" de forma tan fácil ante ninguna posible acusación directa o indirecta.

El caso es que la película no termina hasta que Paul y Jessica se encuentran con los Fremen, pero en dicho intervalo ocurre otro detalle que tiene ciertas diferencias con la novela y creo importante y necesario destacarlo. Cuando ambos se encuentran dentro de la destil-tienda, y Paul tiene un segundo contacto directo con la especia de Arrakis, comienza a tener visiones del futuro, como el posible Kuisatz Haderach que es. En éstas visiones Paul ve una cruzada religiosa que llevan a cabo los Fremen por todo el universo, matando a los humanos que no se unen a su guerra santa planeta por planeta, en el nombre de Muad'Dib (el nombre Fremen del propio Paul Atreides), en nombre del Mahdi (el Elegido), su nombre, mientras llevan el estandarte de la Casa Atreides, su estandarte. Es un futuro que Paul ve, en un momento tan crítico como ése en el que puede llegar a morir en el desierto, es el futuro que podría llegar a existir si Paul, una vez que se ha incorporado a la sociedad y la cultura Fremen, muriera antes de llegar a consumar su venganza contra los Harkonnen.

En la película el propio Paul Atreides asiste presencialmente a diferentes escenas de la guerra santa que ha previsto, pero en la novela esto no es posible, ése futuro solo se daría si él fracasara, si él muriera. Es interesante explorar e interpretar para la película que éste posible futuro podría suceder si Paul fracasara igualmente, si muriera su madre y la perdiera como guía, o si simplemente llegara a creerse su propia pretensión de "ser superior" como el Elegido, el Kuisatz Haderach... Podría ser una visión que llegase a ocurrir si Paul "cayera en el lado oscuro", por hacer una comparativa menos acertada, pero igualmente paralela, a la copia que la historia tiene en Star Wars.

Paul tiene una visión del futuro

Un detalle que sí es diferente con respecto a la novela y que me ha gustado mucho es el hecho de que, en muchas de esas visiones previas que tiene Paul en la película, ve a un hombre, un Fremen, que le da consejos y que le dice que le enseñará a sobrevivir en Arrakis. En alguna ocasión, éste hombre con el que tiene visiones Paul, toma las palabras de Pardot Kynes, el ecólogo imperial que se casa con una Fremen y tienen juntos un niño en la novela, quien terminará por ser el Doctor Liet Kynes. Pero no es hasta el final de la película que descubrimos que ése supuesto Pardot Kynes no lo es: ¡¡Es Jamis!! ¡¡Jamis!! ¡¡El primer hombre que mata Paul Atreides en su vida, justo antes de convertirse en Muad'Dib!! ¡¡El Fremen cuya muerte posibilitará el ingreso del propio Paul en la sociedad Fremen!! Sería bonito asistir en una segunda parte a más visiones de Paul con Jamis enseñándole los secretos de la vida en el desierto, sería muy bonito...

Otro cambio con respecto a la novela, que ha resultado sorprendente, pero que no ha tenido un impacto ni positivo ni negativo en la historia, es el cambio de sexo de Liet Kynes que, de ser el Doctor Kynes de la novela, ha pasado a ser la Doctora Liet Kynes. En un primer momento entré en cólera al conocer éste cambio, pero he de reconocer que me ha sorprendido gratamente el hecho de que el cambio de sexo de un personaje tan importante no ha influido en lo más mínimo en lo que se estaba contando. Creo que ha sido un cambio inteligente, y nada discreto, para darnos cuenta de la importancia de la igualdad de géneros en todos los aspectos de la vida. Una crítica al patriarcado, pues, la historia de Dune es la misma y no cambia un ápice, ya la pensemos en femenino o en masculino.

Dune en sí misma es una historia en la que subyacen muchos mensajes positivos y uno de estos muchos mensajes lo es la importancia de la igualdad de géneros desde su misma diferencia. Pues la historia de Dune siempre remarca que hay una visión femenina y una masculina de la sociedad, pero éstas dos visiones son necesariamente complementarias e indivisibles para conformar a toda la Humanidad en su conjunto... Pues las mujeres tienen genéticamente dominantes unas características que son absolutamente necesarias para los hombres, para su desarrollo, para su historia, para su futuro... y a la inversa...

Liet Kynes

Uno de los elementos importantes que me gustaría destacar, antes de concluir éste artículo, es hacer hincapié en la forma de lucha del universo de Dune, pues a alguien puede resultarle muy fantástico el hecho de que, en el lejano futuro los ejércitos combatan con armas de cuerpo a cuerpo en lugar de con los sofisticados láseres, o incluso con armas de proyectil más sofisticadas que las simples disparadoras de dardos envenenados.

Para explicar dicha forma de combatir es necesario recordar que la Humanidad ha alcanzado un refinamiento SUPERIOR en todas las cosas que le son propias, lo cual incluye también a la Guerra y es que durante la expansión del Ser Humano por el universo (y sobre todo desde que existen las Guerras de Asesinos: una guerra en la que los contendientes firman una declaración oficial en la que declaran a quienes está permitido matar y un número limitado de armas y venenos permitidos, a fin de reducir el número de víctimas) se llegó a crear el "generador de escudo". La tecnología del "escudo" (y el llamativo "efecto holtzman" que produce al repeler un supuesto objeto atacante) ha cambiado el combate humano desde su aparición, para siempre.

Gusano de arena

La aparición de la tecnología del "escudo" ha convertido en obsoletas las armas de fuego tal y como las conocemos hoy en día. Un guerrero medianamente adiestrado sería difícilmente alcanzado por una de nuestras armas de fuego contemporáneas pues, cuanta más velocidad lleve el objeto que impacta en el "escudo" más se ralentizará al entrar en contacto con él. Es por esto que, moviéndose hábilmente y dotado de ésta tecnología alguien medianamente entrenado esquivaría con relativa facilidad las balas.

No matarás a ningún enemigo armado con ésta tecnología a no ser que te acerques cuerpo a cuerpo y le ataques de forma "lenta" para traspasar el "escudo". Es por eso que las armas de cuerpo a cuerpo, especialmente las cortas como los cuchillos, son imprescindibles en el combate abierto de ese supuesto año 10.191. Por supuesto que existen las armas de proyectiles, especialmente las de dardos envenenados, estos son útiles para "blancos desprevenidos" que no puedan "esquivar" el proyectil, como le ocurre al Duque Leto Atreides al ser disparado por la espalda por Wellington Yueh en la película. También existen los láseres, estas armas, a pesar de ser sumamente destructivas, tienen un gran problema, pues al impactar con un "escudo" crean una gran explosión, pudiendo ésta llegar a ser de escala similar a la generada por una bomba atómica, dependiendo de la potencia del escudo y la del láser que le impacte, lo cual sería sumamente contraproducente para el atacante. Es por eso que para matar a un enemigo hay que acercarse a distancia del cuerpo a cuerpo en el universo de Dune.

Combate con escudo y cuchillo

Resumiendo mucho, y ya para acabar, diré que la película está absolutamente cuajada de guiños al espectador-conocedor de la obra de Frank Herbert, desde la escritura galach de inscripciones y textos en papel, a los destalles de los tatuajes (el "diamante" negro del Doctor Yueh o la mancha en el labio inferior de los Mentat, a modo de la mancha del "safo", la infusión que los Mentat beben para agudizar sus poderes mentales), los lenguajes de batalla, ya sean vocales o gestuales (los códigos y lenguajes que solo son conocidos entre interlocutores entrenados afines, con el objetivo de poder codificar mejor una comunicación no accesible a posibles "enemigos"),  o algo tan sencillo y complejo al mismo tiempo como "el tambor de arena" que está a punto de matar a Paul y a Jessica cuando al final de la película se acercan demasiado a un asentamiento sietch de los Fremen. El "tambor de arena" es una trampa preparada para que todo aquel que la pise en el desierto produzca una vibración rítmica que "llame" a un gigantesco gusano de arena, el cual atacará de forma homicida a aquello que "nota que se mueve" en la superficie del desierto y le perturba.

A día de hoy ésta aún no es la obra audiovisual definitiva sobre Dune, simplemente porque no está acabada. Aún queda por ver reflejado el final del libro de Muad'Dib y todo el libro de El Profeta (la novela de Dune está dividida, como tal, en: "libro primero", Dune; "libro segundo", Muad'Dib y "libro tercero", El Profeta). Sería más correcto decir que a día de hoy es la obra audiovisual definitiva sobre la mitad de Dune. Esperemos que los señores ejecutivos de Warner Bros produzcan la segunda parte que Denis Villenueve está ya preparado, listo y esperando a rodar, aunque supongo que eso dependerá del éxito que ésta película obtenga. Personalmente considero que ésta primera parte se merece ser terminada en una segunda parte que espero que sea, como mínimo, igual de fiel y respetuosa con la novela de lo que lo ha sido ésta película. Un auténtico sueño literario convertido en imágenes. Frank Herbert puede descansar satisfactoriamente, pues aún hay personas (y cineastas) que respetan su legado.

Paul, Stilgar y Jessica