viernes, 28 de abril de 2017

DRAUGOR, SEÑOR DE LOS HUARGOS



Notas previas:

Ésta es la continuación de la historia de un personaje que hice para una campaña del juego de rol "El Señor de los Anillos", que mi hermano hace años iba a ambientar en la Primera Edad de la Tierra Media que J. R. R. Tolkien narró en su libro "El Silmarillion" (en base a textos recopilados por su hijo, quien fue también responsable de su edición).

Tras un desengaño amoroso borré la historia del personaje que narraba los primeros siglos de vida de un Elfo Noldo que había nacido en Valinor con el nombre de Taralmië, que siguió a Fëanor a la Tierra Media y que fue prisionero de los siervos de Morgoth en su fortaleza de Angband. 

Estoy intentando reescribir la historia original pero me está costando más de lo que había creído. Tras ver impresionantes vídeos de la segunda parte del videojuego "Shadow of Mordor", llamada "Shadow of War", se me ha ocurrido ésta continuación de aquella historia y de su protagonista, el Elfo Noldo que, tras escapar de su cautiverio en Angband gracias al poder de un anillo mágico, abandona su antiguo nombre y adopta el de Draugor (en sindarin significa "temor de lobo").


Portada de "El Silmarillion"



La Tierra Media en la Primera Edad


Las Tierras de Maedhros y los Noldor durante la Primera Edad



II


Draugor espoleó a su lobo huargo para acercarse a Morlarak, el líder del clan de la Luna Pálida. Cuando llegó a su lado saltó del lobo y saludó al Orco, una criatura de baja estatura, de piel oscura, pelo largo, ralo y quebradizo de color blanco, larga nariz picuda, ojos pálidos y enormes orejas caídas. Tenía en la mejilla izquierda un tatuaje que representaba una tosca media luna de color gris y llevaba un atuendo muy similar al del Elfo, armadura de cuero negra y pieles del mismo color, pero mientras él portaba espada y arco élficos, el Orco tenía una aparatosa y gran cimitarra que descansaba en la vaina de su cinto y un arco negro sobresalía de su espalda.

- ¡Has regresado! Nuestro campeón élfico, Draugur. - Dijo Morlarak con una voz chillona y llamando al Elfo por el nombre con el que los Orcos lo conocían, Draugur, que en Orco significa "Fantasma". 

- Así es, Morlarak - dijo el Elfo albino - ¿ha ocurrido algo importante en el clan durante mi ausencia?

- No... O tal vez si... No lo sé... Los lobos de nuestros aliados, el clan de la Cabeza Deshuesada, han matado a varios de los nuestros... Parece ser que se han acabado las arañas en el bosque y tienen hambre... ¿Qué hacemos Draugur? ¿Los escarmentamos?

- No. Yo si tengo noticias muy muy importantes, Morlarak... Debemos levantar los campamentos y viajar hacia el oeste lejano... Todo el clan... Todos los clanes... Desde el Hierro en la Sombra al clan de la Rata Verde, todos debéis moveros hacia el oeste, hacia Tol Sirion, allí haremos la guerra a Sauron y tomaremos la fortaleza de Minas Tirith.

- ¿Qué? - Preguntó un sorprendido Morlarak mientras miraba perplejo a Draugor con sus ojos completamente blancos - ¿Y nuestros aliados del sur? La Cabeza Deshuesada vendrá y nos quitará nuestras tierras de caza si no nos mantenemos en los campamentos ¿Qué ocurrirá con las cuevas del clan del Hierro en la Sombra? ¿Te han ordenado los Elfos conquistar esa fortaleza? ¿O son ellos los que quieren tomar nuestras tierras?

- No exactamente... Sí y no... Ellos me lo han pedido y yo he aceptado, con una importante condición... Yo seré el nuevo Señor y comandante de Tol Sirion. El Señor de los Elfos del sur,  del que ya te he hablado muchas veces, Maedhros, quiere recuperar esa fortaleza y yo lo haré en su nombre, con vuestra ayuda, a cambio de su dominio y señorío.

- ¿Y nuestros lobos? ¿Dónde cazarán? Necesitamos mucho territorio, tenemos muchos lobos, Draugur...

- Sauron cría en aquellas tierras licántropos... - Draugor se detuvo para mirar un instante al Orco que tenía tanta pinta de saber lo que era un licántropo como de saber lo que era una ciudad construida por los Elfos. - ...Quiero decir... Cría bestias medio Elfos medio lobos... y si él cría a esos monstruos allí tiene que haber comida para los lobos, o la conseguiremos como sea. Ya sabes que yo cumplo lo que prometo, Morlarak, sabes que si tengo que saquear a los Elfos para dar de comer a lo lobos lo haré, que si tengo que matar a los míos no me temblará la mano.

- La mano... Si... La mano... - Dijo el Orco mirando al suelo mientras un escalofrío recorría su espalda. - Habrá guerreros de nuestro clan que sabes que se opondrán a ti, Draugur ¿tendrás piedad? ¿no nos mostrarás tu magia, verdad? ¿no nos harás sufrir? Somos tu clan, Draugur, tu familia... ¿Tendrás piedad?

Draugor miró al Orco con aire sombrío y el ceño fruncido.

- Yo no tengo familia, no digas que vosotros sois mi clan ¡Vosotros sois de mi propiedad, Orco y obedecerás, como obedeceréis todos si sabéis lo que os conviene! - Dijo el Elfo con aire iracundo mientras levantaba la mano zurda en un puño, allí donde llevaba el Anillo del Lobo, con el que había conseguido escapar de Angband y que durante un instante brilló con un fulgor plateado.

Morlarak, el líder de los Orcos, se arrodilló ante Draugor y agachó la cabeza todo lo que pudo.

- ¡Ten piedad, Amo! ¡Seré obediente! ¡No me castigues!

Pero varias horas después, cuando el Elfo y el Orco ordenaban al campamento marchar hacia el oeste a lomos de sus huargos, otros guerreros jóvenes, ignorantes e inexpertos, no fueron tan inteligentes y, como Morlarak hubiera predicho, sacaron sus armas con intención de hacerse con el liderazgo del clan matándoles. En ese instante, Draugor levantó la mano izquierda y repitió una y otra vez ésta letanía durante varios minutos agónicos, que a los Orcos y a los lobos les debieron parecer horas:

- "Obedecerás a tu Amo y Señor Melkor y a mí en su nombre... Obedecerás a tu Amo y Señor Melkor y a mí en su nombre..."

El Anillo del Lobo, en el índice zurdo del Elfo albino, brilló entonces con un gran fulgor plateado que llegó casi a impedir ver su figura, si es que alguno de los Orcos o de los lobos hubiera podido mirarle porque, durante los largos minutos que duró la letanía de Draugor, todos y cada uno de ellos, al mismo tiempo y en muchísimos kilómetros a la redonda, comenzaron a sentir un terrible dolor en la cabeza o en el rostro, allí donde él les había puesto la mano, y no paró aquella tortura hasta que de la cabeza o el rostro de cada uno ellos comenzó a manar la sangre negra, dejando ver la marca de una mano zurda de Elfo.

Cuando la letanía se detuvo, todos aquellos Orcos y lobos, los que habitaban en Ladros y en la cordillera oriental de las Ered Gorgoroth, se levantaron al unísono con la marca de una mano negra en los rostros o en sus cabezas. En aquel instante había nacido un nuevo clan de Orcos, el más grande y numeroso clan de Orcos que jamás se hubiera visto hasta entonces... Draugor les llamó el clan de la Mano Ensangrentada.

martes, 25 de abril de 2017

DRAUGOR, SEÑOR DE LOS HUARGOS



Notas previas:

Ésta es la continuación de la historia de un personaje que hice para una campaña del juego de rol "El Señor de los Anillos", que mi hermano hace años iba a ambientar en la Primera Edad de la Tierra Media que J. R. R. Tolkien narró en su libro "El Silmarillion" (en base a textos recopilados por su hijo, quien fue también responsable de su edición).

Tras un desengaño amoroso borré la historia del personaje que narraba los primeros siglos de vida de un Elfo Noldo que había nacido en Valinor con el nombre de Taralmië, que siguió a Fëanor a la Tierra Media y que fue prisionero de los siervos de Morgoth en su fortaleza de Angband. 

Estoy intentando reescribir la historia original pero me está costando más de lo que había creído. Tras ver impresionantes vídeos de la segunda parte del videojuego "Shadow of Mordor", llamada "Shadow of War", se me ha ocurrido ésta continuación de aquella historia y de su protagonista, el Elfo Noldo que, tras escapar de su cautiverio en Angband gracias al poder de un anillo mágico, abandona su antiguo nombre y adopta el de Draugor (en sindarin significa "temor de lobo").


Portada de "El Silmarillion"




La Tierra Media en la Primera Edad


Las Tierras de Maedhros y los Noldor durante la Primera Edad



I


Räegaryon se le acercó y no había ido solo, un Elfo Sinda iba con él.

- Hola, Draugor. - Dijo Räegaryon. - Te presento a Glîncalen, un amigo de los Noldor. Le he hablado de ti y desea conocerte.

- Te olvidas de que yo ya no soy un Noldo, ni amigo de los Sindar. - Dijo Draugor. - Y tampoco soy una atracción de feria. ¿Para qué has venido? ¿Qué noticias traes del sur? ¿Qué noticias hay de Himring y de las Tierras de Maedhros?

Glîncalen vio a un extraño Elfo, era albino, como le habían dicho, y su largo cabello blanco brillaba con fulgor a la luz del mediodía. Vestía armadura de cuero negro y pieles del mismo color, y éste atuendo y vestimenta parecía más de Orco que de Elfo. Llevaba la espada larga que Räegaryon le había regalado, un arco largo élfico y un carcaj lleno de flechas de Orco. Una docena de metros más atrás un enorme lobo huargo esperaba a quien debía ser su jinete, aquel que respondía al nombre de Draugor, Señor de los Lobos.

- Noticias de Himring no traigo, traigo noticias del oeste, Tol Sirion ha caído, Sauron la ha tomado y la ha convertido en su criadero personal de licántropos. - Explicó Räegaryon. - Hace unos seis meses de aquello.

- El bastardo de Gorthaur la ha llamado Tol-in-Gaurhoth, la Isla de los Licántropos. - Dijo Glîncalen.

- Una pena. - Dijo Draugor - Pero eso está muy lejos de Ladros y del Paso de Aglon. Además, y como tu ya sabes, mi guerra es con el Señor y no con el Siervo, mi guerra es contra Morgoth y no contra Sauron. Me vengaré por lo que les hizo a mis padres, me vengaré por lo que me hizo a mí.

- Como tu bien has dicho, yo ya sé todo eso. - Dijo Räegaryon - Pero también sé que sigues siendo leal a Maedhros, a pesar de lo que opinas de los Noldor, porque sufrió como tu por culpa de Morgoth y en el mismo lugar... Atrapado en el interior de Angband... Ambos tenéis cicatrices de esa estancia forzosa en la Fortaleza del Enemigo y son bien visibles... Pero debes comprender que no puedes matar a un Vala, ningún Elfo ha conseguido jamás tal proeza... Ni la conseguirá... Recuerda a Fingolfin y su duelo con Morgoth ¿Quieres acabar muerto como él? Gran suerte tuviste de ser acogido en Himring por Maedhros durante la Dagor Bragollach... Él también te recuerda con afecto, Draugor, él también recuerda quien fuiste cuando os marchasteis de Valinor, cuando llegasteis a la Tierra Media. Él no ha olvidado tu ayuda desde entonces y siempre te ha ayudado en recuerdo a esa amistad.

- ¿Acaso yo no le he ayudado? - Respondió el Elfo albino - ¿Quién mantiene el Paso de Aglon seguro y vigilado? ¿Quién controla a todos los clanes de los Orcos en las llanuras de Ladros, en la cordillera oriental de las Ered Gorgoroth y en las laderas que bajan hasta las llanuras de Lothlann? Es mucho territorio el que Maedhros controla gracias a mí, son muchos los clanes de Orcos que domino para él y mucho a lo que he renunciado para llevar a cabo la guerra contra Morgoth... ¿Todo este territorio quieres perder? ¿Tanto vale una fortaleza que se encuentra en una frontera distante, más allá de las Ered Gorgoroth, más allá de Taur-nu-Fuin, más allá de Gondolin y de las Crissaegrim? Que se ocupe Turgon y sus Águilas de Sauron y sus licántropos. ¿O acaso el rey de Gondolin y sus protectores alados necesitan la ayuda de un Elfo extranjero que vive en el lejano oriente para mantener a salvo sus fronteras?

- Sabes tan bien como yo que Turgon se siente muy a salvo tras los muros de Gondolin y que jamás saldrá de la ciudad, y menos para hacer la guerra, aunque con ello acabase con el mismísimo Enemigo. - Respondió el Elfo Noldo. - Tu tienes el poder de dominar la mente de los siervos de Morgoth y de usarlos contra él. Nadie más en la Tierra Media ha conseguido tal proeza. Tal vez no puedas matar al Vala, pero sí puedes debilitar sus ejércitos, puedes hacerte con sus mismas armas y además usarlas contra él mismo. No queremos destruir Tol Sirion, hasta ahora nos había sido muy útil, queremos reconquistarla, y en Himring hemos pensado que no tenemos por qué matar a los licántropos siempre y cuando esos mismos licántropos nos sean útiles para destruir a Sauron y a su Señor.

Draugor agachó la cabeza pensativo mientras se acariciaba el pálido mentón durante unos instantes.

- Estaba más que claro que con esas noticias has venido a convencerme de convertirme en el Señor de esas nuevas criaturas que Sauron está criando. - Dijo sin cambiar el gesto - He oído que desde la torre de Tol Sirion se domina todo el valle y que se ve llegar a todos los enemigos con tiempo suficiente para organizar la defensa más eficaz. ¿Con qué demonios Sauron ha logrado conquistar esa fortaleza? ¿Cómo ha logrado eludir las defensas? ¿Con qué extraño poder o fuerza se ha hecho con la torre? Necesito que me des mucha más información si quiero conquistar la isla y una garantía de futuro. Quiero ser el Señor de Minas Tirith si la reconquisto, esta vez no renunciaré a ser el comandante de la isla si expulso a Sauron de la misma, esta vez no repetiré lo que hice con Himring.

- Debes saber que Orodreth no ha muerto, al ser expulsado de Minas Tirith se refugió en Nargothrond. - Dijo Räegaryon -. Si es reconquistada es muy posible que el Noldo exija volver a su puesto como Señor de Tol Sirion.

- Si Orodreth ha abandonado su señorío ya no puede reclamarlo si otro se hace por derecho con él. - Concluyó Draugor. - Pero antes de aceptar ésta misión quiero una declaración jurada por escrito de Maedhros y de todo aquel Señor de los Elfos que puedas convencer de que esas tierras me pertenecerán si soy capaz de conquistarlas. Y quiero reunirme con Maedhros en Himring para ser testigo de cómo el hijo de Fëanor en persona firma esa declaración un segundo antes de quedármela. No lograreis engañar a alguien que conoce al detalle las artimañas y mentiras de los Orcos. Entonces, y solo entonces, empezaré a moverme para cumplir la misión. No es negociable, cualquier otra oferta será rechazada y me conoces lo suficiente como para saber que no cambiaré de opinión. Si no aceptáis no habrá trato y seguiré siendo para siempre el Señor de los Orcos y los Lobos de la Cordillera Oriental de las Ered Gorgoroth, al norte de Himring y el Paso de Aglon.

El Elfo Sinda llamado Glîncalen, que hasta entonces se había mantenido apartado de la conversación, dio un paso al frente.

- Me han contado que una vez fuiste comandante de Himring y que renunciaste al puesto para convertirte en éste montaraz que vive en las montañas, en los bosques y en las cavernas. Me gustaría saber ¿por qué ahora si deseas tener un señorío?

Draugor lo miró con una mirada divertida en los ojos y una sonrisa en los labios.

- Ser el comandante de Himring no es lo mismo que ser el Señor de Himring, Sinda; esa fortaleza solo tiene un Señor y ése es Maedhros el Alto, su comandante solo es un subordinado. Yo quiero un señorío y aunque ser el Señor de los Lobos no es atractivo ni suena bien es algo mío y solo mío. Es preferible ser el Señor de Algo, por desagradable que esto sea, que ser un simple lacayo.

Draugor se volvió a Räegaryon para lanzar su última petición.

- Tienes una semana, Noldo, si no estás aquí con una respuesta dentro de una semana entenderé que no hay acuerdo y que todo sigue igual. Entonces tu seguirás siendo el lacayo de Maedhros y yo seguiré siendo su Señor de los Lobos y los Orcos... Al menos seguiré teniendo algo.

- Entendido. - Respondió Räegaryon - Vendré dentro de una semana con una respuesta de Maedhros, sea la que sea. - Y dicho esto se giró hacia Glîncalen para indicarle que ya podían regresar a tierras civilizadas y el Elfo Sinda montó en su caballo y cabalgó hacia Himring junto a su comandante.

viernes, 7 de abril de 2017

GHOST IN THE SHELL (EL ALMA DE LA MÁQUINA)


Cartel de la película


"Estos son los datos, suyas son las conclusiones"
Ana Pastor en "EL Objetivo" (programa televisivo de actualidad política en "la Sexta")


Tras haber leído alguna crítica bastante dura de la película "Ghost in the Shell (el alma de la máquina)", recientemente estrenada en los cines, me ha parecido oportuno escribir una breve crítica positiva acerca de la misma, puesto que no entiendo la dureza de estas críticas tras mi primer (y hasta el momento único) visionado de la película.

Recuerdo, hasta cierto punto, la expectación creada allá por mediados de los años noventa con la película de animación del cómic "manga" "Ghost in the Shell" y también recuerdo que aquella película me dejó bastante indiferente tras toda la expectación creada. No puedo opinar sobre los cómics, puesto que no he leído ninguno, y tampoco sobre la serie de animación basada en los mismos... no he visto ni un solo capítulo. Así que mi único precedente se basa en aquella película de animación que, a mi juicio, estaba y está muy sobrevalorada.


Portada del cómic manga


Recuerdo también que en aquella película de animación su protagonista, conocida como "la Mayor", conocía su auténtico nombre desde el principio, así que era "la Mayor Kusanagi" y su compañero en la Sección 9, "Batou", tenía ojos cibernéticos desde un principio... Todo esto ha sido mejorado con mucho en la nueva versión.

La sinopsis del remake de la película de animación es el siguiente: en un futuro más o menos lejano los límites y fronteras entre humano y máquina cada vez son más confusas puesto que casi todos los humanos poseen mejoras cibernéticas instaladas en sus cuerpos. Durante el naufragio de un barco lleno de refugiados, una chica consigue a duras penas sobrevivir, pero su cuerpo biológico se muere y, para preservar la vida de ésta chica, se le extrae su cerebro vivo y se le inserta en un cuerpo completamente sintético. Ha nacido "la Mayor", el mejor y más letal miembro de la Sección 9, un grupo operativo de élite y, a su vez, el mejor cuerpo de seguridad del Estado.

Tras éste inicio, y tiempo más tarde, un misterioso terrorista, que luego descubriremos que responde al nombre de "Kuse", empieza a asesinar a importantes empleados y directivos de la empresa "Hanka Robotics", la empresa más importante que produce, gestiona y distribuye las mejoras cibernéticas para los humanos en ese mundo futuro, que tiene sede en la megaciudad protegida por la Sección 9 y que es la responsable de la creación de "la Mayor".


Fotograma de la película


En la película de animación original la ciudad en la que operaba la Sección 9 era un Tokyo futuro más gigantesco y opresivo de lo que ya lo es. En ésta nueva película no se contextualiza geográficamente esa gigantesca ciudad y, aunque la moda y mucho de su gentío es oriental, podría ser cualquier gran ciudad de los Estados Unidos en un futuro donde Japón es la primera potencia mundial y todo lo japonés no solo está de moda, sino que ya forma parte de la idiosincrasia mundial.

Uno de los grandes aciertos de la película es la plasmación estética cuidadísima de esa megaciudad futura y de su ambiente futurista, nihilista, individualista, despersonalizado, opresivo y frío. Así mismo ésta estética usa casi únicamente iluminación artificial, es la plasmación de un mundo donde la tecnología, tan brillante, tan engañosamente perfecta, lo domina (casi) todo.


Fotograma de la película


Es importante señalar que "la Mayor" no recuerda nada de su pasado y de su vida humana, salvo el accidente del naufragio, donde perdió a sus padres. Éste pasado es lo que vamos descubriendo a lo largo de la película, así como sus vínculos con el citado "Kuse".

Tal vez lo que no ha gustado a los críticos sea el transcurso de la narración en la que se despejan esas incógnitas y creo importante recordar que la narración en el cine oriental no se basa en los mismos términos que en la que se basa la narración de las películas en occidente. Voy a explicarme: mientras que en occidente las narraciones de las películas (salvo en poquísimas excepciones) son "dickensianas", es decir, donde el espectador tiene de antemano todas las claves para entender la película (como en las novelas de Charles Dickens, donde un narrador nos da siempre todas las claves para entender la novela), en oriente las narraciones no son así, no se dan todas las claves para entender una narración y casi todo hay que entenderlo por contexto.


Fotograma de la película


A mi modo de ver en "Ghost in the Shell (el alma de la máquina)" la falta de tiempo para explicar todo lo que sucede en la película se solventa usando la narración por contexto oriental por defecto. Es decir, "la Mayor", que dispone de piel sintética con un sistema para convertirse en invisible, es disparada en los primeros minutos de película por unos matones con ojos cibernéticos. No se nos dan todas las claves para entender ésta escena de acción, es decir, mientras que los matones tienen ojos cibernéticos que pueden detectar imágenes caloríficas para identificar a una persona oculta o en la más absoluta oscuridad, no pueden detectar a "la Mayor" básica y llanamente porque su cuerpo mecánico y sintético no emite calor ninguno. Por lo tanto las claves para entender completamente ésta escena no se nos explican y no creo que sea ni siquiera necesario.

Hay más ejemplos, como la escena en la que "la Mayor" se mantiene sumergida en el fondo de la bahía a los "pies" de la ciudad y una multitud de extrañas medusas nadan a su alrededor en un alarde de efectos especiales al servicio de la estética de la película. ¿De verdad es necesario explicar que los acuarios de medusas de diseño genético están de moda en ese mundo futuro (o estuvieron de moda en un tiempo pasado no muy lejano) y cuando sus dueños se cansan de ellas las tiran a la bahía? Este tipo de explicaciones sobran y no aportan absolutamente nada a la narración y, además, la falta de explicaciones narrativas generan aquí un interesante híbrido narrativo a medio camino entre la tradición narrativa occidental y la tradición narrativa oriental.


Fotograma de la película


Más allá de la forma en la que se narra, creo que las mayores críticas que ésta película recibió se basan en la falta de profundidad de sus planteamientos con respecto al despojar de un humano de su cuerpo y encerrarlo en una carcasa que, por muchas ventajas que tenga para el combate o para el "hackeo" informático, despoja al humano del vínculo con su cuerpo, así como lo insensibiliza y lo aleja de una vida plena y "normal", reduciéndola a todos los efectos a una herramienta, a un objeto, a un arma... a pesar de que éste nuevo "ser", éste ciborg con mente humana y cuerpo sintético y mecánico, posea su personalidad y noción de "identidad".

No creo que la película necesite ahondar en esos planteamientos más de lo que ya lo hace. Se trata de un remake y un homenaje a un cómic manga, a una película de animación y a una serie de animación... en todo caso si la propia película de animación no ahonda en éstos aspectos ¿por qué iba a hacerlo su remake?


Fotograma de la película


Arriba del todo he escrito una frase que la periodista Ana Pastor dice siempre en su programa televisivo del canal "la Sexta": "estos son los datos, suyas son las conclusiones". Creo que es la mejor frase para definir éste problema. La película expone lo que le ocurre a "la Mayor" antes de saber cuál era realmente su identidad humana, no necesita más, en la película ésto se resume diciendo "nuestra memoria no nos convierte en quiénes somos, sólo nuestros actos definen quiénes somos". "La Mayor" hace el bien atrapando a criminales y salvando vidas inocentes en su trabajo dentro de la Sección 9, eso la convierte en una persona valiosa tanto funcional como moralmente hablando. El resto es una película impresionantemente hermosa, tanto estética como narrativamente hablando.

No me gustaría acabar ésta crítica sin hablar de la escena que más me ha gustado y que veo personalmente como una especie de clímax de los planteamientos antes citados. Se trata de cuando "la Mayor", o sea una máquina con alma (tiene identidad y objetivos personales), se encara a un humano literalmente sin alma, ya que su memoria cibernética ha sido "hackeada" por "Kuse" para llevar a cabo sus atentados terroristas y por ello le ha vaciado de todos sus recuerdos y le ha dado unos recuerdos falsos, descontextualizándolo de su identidad y de sus objetivos personales (es, a todos los efectos, una herramienta de "Kuse"). Repito: una máquina con alma ("la Mayor") frente a un humano sin alma ¿hace falta una mayor crítica con respecto a los riesgos de fusionar la tecnología con un ser humano sano? ¿hace falta criticar de otra forma el bien que puede hacer la tecnología a personas que realmente lo necesiten?

He disfrutado mucho con el visionado de "Ghost in the Shell (el alma de la máquina)" y no puedo decir lo mismo de la película original de animación.


Cartel de la película


martes, 24 de enero de 2017

EL CAMINO LUMINOSO (por Retell, maestro de Jedi)



Símbolo de los Jedi grises



PRESENTACIÓN

Durante más de dos mil años he sido maestro de Jedi, aunque hay quienes negarán tal hecho al enterarse de que soy uno de los Veinte Perdidos, que se exilió de la famosa Orden al poco tiempo de recibir mi título de "maestro Jedi", pero así es, aunque a ellos esto les pueda parecer una herejía.

El hecho de por qué aun no he muerto, debido a mi extrema vejez, es una incógnita incluso para mí mismo. Soy un Devlikk, una raza alienígena originaria del planeta Ord Radama, cuya longevidad natural máxima no suele sobrepasar los diez años. Mis plumas han envejecido hasta volverse completamente blancas, en vez de lo que debería ser su verde normal, color que se mantiene incluso durante la vejez de cualquier Devlikk, y mis huesos y articulaciones me duelen casi siempre y con todo gesto brusco que hago... pero no, no he muerto... todavía no...



Devlikk hembra


A muchos de aquellos que se hacen llamar "Jedis", y que imparten sus dogmáticas doctrinas canónicas, algunas cosas de todo lo que voy a escribir les parecerán osadas, inconcebibles o blasfemas, pero es la realidad de la Fuerza, por muy erróneo que a esos obtusos burócratas, chupatintas y "don importantes" que se hacen llamar "caballeros" les parezca.

Afortunadamente para la mayor parte de la galaxia, incluida para la propia Orden, ya hace mucho tiempo que he muerto de forma oficial, aunque abandoné Coruscant cuando contaba con cuarenta años de edad, algo de lo más sorprendente para un pequeño Devlikk como yo.

Me enorgullezco de todos los alumnos que he adiestrado, aunque me enorgullezco especialmente de aquellos jóvenes que profesaban la religión Sith y que encaucé hacia el lado luminoso de la Fuerza. Construir siempre es mucho más valioso que destruir y también mucho más difícil. Por eso cuando la confrontación es inevitable el resultado de la muerte de cualquiera de las dos partes es desalentadora, sin embargo, quien resulta en verdadero vencedor del conflicto es aquel que consigue un acuerdo, un pacto, o al menos, algún tipo de tregua. Quien consigue convencer a los demás en lugar de matarlos es siempre el mejor guerrero, o, como decía el juez Culoph de Tython: "la mejor espada es la que no se desenfunda".


Meditando en la Fuerza


UN POCO SOBRE MI

Ya cuando era un simple aprendiz de Jedi, o "padawan", como los llaman los de la Orden, predije la caída de la misma. Al principio ni yo mismo me lo creí pero las visiones se hicieron día a día más claras, urgentes y alarmantes. Nadie me creyó, ninguno de los "profetas Jedi" veía en el futuro lo que yo, así que me callé y continué con mi instrucción sufriendo espantosas visiones del futuro en silencio.

Nunca entendí por qué la sede de todos nuestros templos, y también nuestro templo más importante, estaba en la capital de la galaxia. Era una estupidez. Coruscant no era un buen planeta para aprender a ser Jedi. Es un planeta ruidoso, bullicioso, lleno de estímulos perjudiciales para los aprendices y está demasiado cerca de la política y de los políticos...


El antiguo Templo Jedi en Coruscant


Siempre fui contrario a que los Jedi sirvieran de cuerpo de seguridad de la política de la galaxia y siempre me opuse al excesivo, innecesario y perjudicial contacto que los Jedi teníamos con los políticos, la política y sus fuerzas militares. En mi humilde opinión, nuestra caída era algo que iba a pasar con toda claridad. Habíamos puesto una diana en nuestras espaldas y en la que debería ser nuestra casa, el templo de los templos. Nuestros enemigos solo tenían que disparar y acabar de una vez por todas con todos los Jedi. Eramos el blanco más fácil de la galaxia. Por eso no me muerdo la lengua al calificar a los antiguos y difuntos Jedis como lo que realmente eran: estúpidos, muy muy estúpidos...

Cuando me otorgaron el vacío título de "Caballero Jedi" me llamaron "Jedi Gris" por mis opiniones contrarias al Consejo... títulos estúpidos, nombres estúpidos... Les servirían a ellos para etiquetarme, para calificarme como a un miembro descontento con lo que debería ser la versión "oficial" de la Orden, pero a mí no me servían para nada...

Mucho me reí cuando colgué los hábitos y decidí seguir mi propio camino lejos del horrible Coruscant y del Consejo lleno de ancianos estúpidos. Entonces me llamaron "Perdido" ¡Perdido yo! ¡Un Devlikk! Los sentidos de los Devlikk nos mantienen siempre conectados con el norte magnético de cualquier planeta en el que nos encontramos... Otra prueba de lo obtusos que eran y de lo equivocados que estaban puesto que, ya por aquel entonces, mi sentido magnético comenzaba a englobar a toda la galaxia. Podía estar enfadado, contrariado, descontento, deprimido, pero no, no estaba perdido, nunca lo he estado y hasta donde yo sé soy el único Jedi que siempre he sabido donde estoy, lo que estoy haciendo y el por qué lo hago. Desde mi punto de vista ellos eran los que estaban "Perdidos" y, con toda la pena de mi corazón, esto acabó demostrándose...


El Antiguo Templo Jedi de Onderon


SOBRE LOS SABLES DE LUZ

Cuando por fin pude entrenar a un joven sensible a la Fuerza, lejos de las dogmáticas decisiones canónicas del Consejo Jedi, lo hice según unos criterios mucho más instructivos, educacionales y constructivos de lo que tenían por costumbre hacer aquellos que se hacían llamar "Jedis".

En mi opinión, en la instrucción canónica de la mayor parte de los aprendices se le daba demasiada importancia al combate con sable de luz, a su construcción y a su uso en general. Lo que a mi entender ocurría es que la mayor parte de los maestros no se daban cuenta de que el sable de luz era una herramienta para un fin mayor, no estaban mal éstas enseñanzas por sí solas, lo que estaba mal, a mi entender, era su enfoque. Gracias al sable de luz un aprendiz puede adquirir una primera disciplina mental y física para llegar a una concentración profunda con la Fuerza, pero hay que dejarles bien claro a los aprendices que mediante éstos ejercicios no deben canalizar sus emociones, deben aclarar su pensamiento para alcanzar su "yo" verdadero, para poder escuchar su propia voz dentro de la Fuerza y distinguirla de las demás voces.


Aprendiz de Jedi


Además los ejercicios con ésta arma deben servirle al aprendiz para que sea consciente de sus habilidades especiales, para que coja confianza en sí mismo, y también para hacerle entender que sus habilidades especiales, es decir, su especial conexión y sensibilidad con la Fuerza, pueden usarse de formas diferentes. Hay que enseñarles a los aprendices que ese objeto que sostienen es un arma, pero que si la quieren usar para herir, matar o destruir no están aprendiendo nada y no van a poder ser nunca Jedis, puesto que los Jedis usan las armas (el sable de luz, o cualquier otro arma) para defender, defenderse a uno mismo o a los demás, nunca para atacar. Todo acto o movimiento agresivo que se enseñe a los aprendices solo servirá para alimentar las filas del lado oscuro.

Otro interesante aprendizaje que los alumnos pueden obtener de los sables de luz es la forma en la que la Fuerza se conecta (y al mismo tiempo está conectada) con todo, incluido lo inorgánico. Una interesante prueba para los aprendices es darles los mandos de una nave espacial y decirles que tienen que encontrar el planeta sagrado de Ilum, allí donde encontrarán lo que yo llamo el "corazón de su espada". El alumno debe concentrarse profundamente en la Fuerza y encontrar primero el camino correcto hacia Ilum, una vez hecho esto el aprendiz está preparado para la siguiente prueba: encontrar en el interior del planeta un cristal de la Fuerza con el que construir su sable láser.


ILUM


Paisaje de ILUM


En Ilum el alumno obtendrá importantes e instructivas visiones mediante la meditación, solo mediante la correcta meditación el aprendiz será capaz de encontrar en la naturaleza un cristal de Fuerza con el que construir su arma. Me gusta decirles a los aprendices que el cristal les escoge a ellos y no a la inversa, aunque en realidad es como una relación simbiótica, es decir, el Jedi necesita una materia prima natural para construir su arma y el cristal de Fuerza "necesita" ser encontrado. Al principio tal vez los alumnos no se percaten pero con el tiempo se darán cuenta de que la intensidad y vibración de la Fuerza del cristal que han escogido es muy similar a la intensidad y vibración de su propia Fuerza interior. Es como una llamada, todo Jedi bien entrenado tiene la capacidad para encontrar el cristal que la naturaleza de la Fuerza ha creado para él y que siempre está esperando ser encontrado.

Una vez encontrada la materia prima el alumno debe alinearla, mediante la concentración absoluta en la Fuerza, entre una célula de energía, un ensamblaje de la lente y una matriz emisora, todo unido a un mango. Todas las piezas deben fundirse a nivel molecular mediante el uso de la Fuerza, lo cual es muy difícil y solo un Jedi correctamente entrenado logrará tal prodigio de la mecánica. Una prueba digna del valor de un auténtico Jedi.

Los Sith crean sus espadas láser de forma artificial y esto es una prueba de su egoísmo, su intolerancia, su ignorancia y su equivocación. En vez de buscar un cristal de forma natural, es decir, aceptar lo que la naturaleza nos depara, calientan elementos en estado puro en una forja de la progenie y, a través de la meditación en el lado oscuro, consiguen obtener un pequeño cristal sintético de color rojo que utilizan para crear sus horrendas y artificiales armas, capaces de sobrecargar la matriz de energía y "romper" la espada láser de un Jedi. Por eso hace mucho tiempo que yo uso el mío exclusivamente para adiestrar a futuros Jedis. La Fuerza es mi aliado y no temo las argucias y artimañas de los Sith, que siempre buscan la confrontación física, son igual de patéticos que un niño con una pataleta. Poseo mi largo bastón de madera imbuido en energía de la Fuerza, es la única herramienta física que necesito ya sea para apoyarme o para defenderme. Pero considero que los sables de luz son útiles... para los aprendices...


Construyendo un sable láser


SOBRE LA FUERZA

Durante los varios milenios en los que he podido vivir he observado que la Fuerza sigue un patrón en la galaxia. Me refiero a que la Fuerza siempre tiende hacia, y busca, un equilibrio entre el lado luminoso y el lado oscuro. Contrariamente a lo que los antiguos Jedis enseñaban, y lo que pueden seguir enseñando los que siguen las enseñanzas canónicas, la Fuerza luminosa no es la auténtica naturaleza de dicha energía. La Fuerza tiene también un lado negativo y, lejos de lo que buscaban los antiguos Jedis, éste lado negativo no se puede eliminar ni destruir, forma parte de la galaxia como la sombra que lógicamente produce la luz de toda estrella.

Durante los diferentes periodos históricos de la galaxia el equilibrio entre el lado luminoso y el lado oscuro parece haberse roto en favor de uno u otro lado, pero yo no lo creo del todo así. Cuando uno se esmera en emitir más luz las sombras no desaparecen, pueden llegar a alejarse hasta que parecen no existir, o se desdibujan de manera que parece que ya no están ahí, pero siguen ahí, no han desaparecido y el que crea esto se autoengaña o es un estúpido. Donde hay luz hay sombra, donde hay sombra hay luz, es decir, mientras los Jedis sigan existiendo también lo harán los Sith y viceversa.


Tres señores de la extinta especie Sith


El que la galaxia disfrute de democracia y libertades no significa que deje de existir la injusticia y la esclavitud. Puede que haya épocas en las que éstas injusticias y esclavitudes sean más difíciles de encontrar, pero siguen existiendo. Es más que claro que los Jedis siempre buscamos el difundir la libertad, la democracia y el bienestar social a toda la galaxia, pero donde nosotros buscamos eso hay otros muchos que buscan todo lo contrario y no hablo necesariamente de los Sith. Siempre habrá todo tipo de criaturas e individuos que buscan enriquecerse a costa de los demás o explotar sus privilegios hasta límites inconcebibles, con lo que perjudican al resto de la galaxia.

Los Jedis somos finitos y tenemos límites, por mucho que luchemos por llevar la luz a todos los sitios debemos también descansar y habrá sitios a los que no lleguemos. Reconocer que existen las sombras, que siguen ahí, y que lo seguirán haciendo por mucho que luchemos en su contra, no significa rendirse, significa admitir la realidad y con ella también nuestros defectos y límites, es decir, por mucho que éstos no nos gusten y los neguemos no dejarán de existir.



Lord Sith y su aprendiz


RECLUTAMIENTO DE UN APRENDIZ DE JEDI

Hay otro gran error que los adeptos a la Orden Jedi canónica han cometido desde siempre y éste es el apartar a niños pequeños lejos de sus familias. Aunque éstos niños tengan habilidades innatas de la Fuerza, muy muy poco comunes, no se les puede separar de sus familias en nombre de la Fuerza, no, no y no...

Primero, nadie, excepto sus padres o tutores, deben decidir qué es lo mejor para ellos y donde serán mejor educados. Segundo, a nadie, incluyendo a los adultos, se le puede obligar a seguir un camino que no ha escogido. Tercero, no conviene forzar la voluntad de la Fuerza, si la Fuerza lo estima oportuno una persona con sensibilidad especial a la misma elegirá convertirse en Jedi, de lo contrario torceremos el destino de una persona que debe estar en un lugar determinado y hacer cosas que pueden gustarnos o no, pero que deben llevarse a cabo, es la voluntad de la Fuerza y por muy Jedis que seamos no tenemos por qué comprenderla, ningún Jedi y su voluntad está por encima de la Fuerza.


Maestra de Jedi y su aprendiz


Por lo tanto el reclutamiento de un nuevo aprendiz de Jedi debe surgir y no debe forzarse. Los destinos de maestro y aprendiz deben estar unidos. Podemos encontrar a un joven especialmente prometedor e intentar convencerlo para que aprenda los secretos de la Fuerza y se convierta en un Jedi pero no, no debemos elegir por él, él mismo debe tomar una decisión. Nuestra labor se basará en informar al joven, en orientarle y darle toda la información posible para que escoja libremente. Hasta que decida convertirse en nuestro aprendiz el joven debe decidir por sí mismo qué es lo mejor para él.

Si hubiéramos hecho las cosas así desde siempre la mayor parte de la población no nos hubiera olvidado con tanta facilidad tras las purgas del emperador Palpatine. Si hubiéramos hecho así las cosas el poder del lado oscuro estaría ahora difuminado en manos de unos pocos adeptos estúpidos, desinformados, equivocados e ignorantes. De ésta manera los pocos adeptos del lado oscuro que existieran serían fácilmente reconducidos hacia el lado luminoso, o, por lo menos, acallados y corregidos.

Otro error al ofrecer entrenamiento en las habilidades de la Fuerza es pensar que ese entrenamiento debe desembocar necesariamente en producir un Jedi completamente entrenado... no. Es posible que un humano anciano descubra a sus setenta años de edad que tiene especial sensibilidad con la Fuerza y que desee recibir cierto entrenamiento Jedi, aunque sepa que nunca se convertirá en uno de ellos. No debe haber ningún problema en prestarle ayuda en ésta labor, siempre que nos sea posible.


Meditando en la Fuerza


lunes, 23 de enero de 2017

JANE EYRE



Cartel de la película


"... pero la realidad es que las mujeres sienten igual que los hombres, que necesitan ejercitar sus facultades y desarrollar sus esfuerzos con sus hermanos masculinos..."

Charlotte Brontë, Jane Eyre (1847), capítulo XII.



Gracias a mi actual pareja he conocido, y podido admirar, la belleza de una gran película llamada "Jane Eyre", basada en la novela del mismo nombre escrita por Charlotte Brontë y dirigida en 2011 por Cary Joji Fukunaga.

Tras haber intentado leer, infructuosamente, la novela en la que se inspira y haberme sentido un poco decepcionado por la misma, he decidido escribir éste artículo prescindiendo de su lectura total y hablar de la película que Cary Joji Fukunaga, junto a su equipo de trabajo y demás colaboradores profesionales, realizó.


Fotograma de "Jane Eyre"


Antes de haber visto la película "Jane Eyre", lo único que era consciente de conocer sobre su director era la realización que llevó a cabo sobre la interesante (y fascinante) serie televisiva "True Detective" (2014). En la primera temporada de True Detective (la única que he visto) el espectador se ve inmerso en un ambiente espeso, enigmático, ensoñador, perturbador, oscuro, pero al mismo tiempo poderosamente atractivo, cargado de referencias literarias que beben directamente de El Rey de Amarillo, obra escrita por Robert W. Chambers en 1895, y de las que comparten su estilo como Un habitante de Carcosa (1888) de Ambrose Bierce o toda la saga denominada del "Horror Cósmico" de Howard Philips Lovecraft, a la que soy un gran aficionado.

Pero lo bueno de la primera temporada de ésta serie no es sólo la historia y su ambiente, sino también los personajes y sus interpretaciones, personajes que luchan por moverse en ésta espesura narrativa utilizando sus fuertes personalidades como armas con las que abrirse paso hacia la verdad de los desconcertantes crímenes que deben investigar.

En "True Detective", Fukunaga hace un trabajo impecable y demuestra su maestría realizando un gran trabajo en la adaptación, para el mundo audiovisual, de la interesante historia creada por Nic Pizzolatto, de la que he decir que, a pesar de su brillante presentación y desarrollo tiene una conclusión no sólo confusa sino además totalmente insatisfactoria. Pero de todos éstos errores no tiene ninguna culpa su director, sino su guionista, Pizzolatto, y mucho me temo que también su productor y protagonista, el propio Matthew McConaughey.




Charlotte Brontë me "sonaba", antes de llegar a Jane Eyre, de haber sido la coescritora (junto a su hermana) de Cumbres Borrascosas (1847). Es decir, desde mi mayor ignorancia hacia la autora, la asociaba a lo peor de las historias melodramáticas románticas, llenas de clichés y llenas también de cosas totalmente accesorias a una auténtica historia digna de ser contada. Cual ha sido mi sorpresa al descubrir que también fue autora de Jane Eyre, en cuyas páginas dejó una visión propia sobre su condición, una visión llena de dignidad, sensibilidad y humanidad, una auténtica historia digna de ser contada.

Pero ésta historia literaria tiene aspectos propios de la época en la que está escrita, lo que la acerca a la literatura del romanticismo, lo que la aleja de la literatura contemporánea y lo que, también, hace que a mi mente le cueste mucho leerla con suficiente regularidad, interés y atención. Por esto prefiero quedarme con la adaptación cinematográfica que Fukunaga hizo sobre la novela ya que, en mi humilde opinión, se queda con lo esencial que hace buena a la historia que ideó Brontë y la "limpia" de episodios totalmente accesorios o demasiado insignificantes como para tener importancia en la historia.




Fotograma de "Jane Eyre"


Para empezar a criticar la película en su comparación con el libro, empieza mucho mejor, vemos como una mujer (interpretada por una genial e inmensa Mia Wasikowska) huye de una mansión y vaga desconsolada en medio de la campiña inglesa llena de una espesa niebla... Atravesando el hermoso paisaje cae la noche y llega muerta de frío, famélica y sin energías, a una casa humilde en donde la acogen y la ayudan a entrar en calor. Ésta misteriosa mujer resulta ser Jane Eyre, quien desea olvidar su pasado y no tener que responder a las preguntas de sus anfitriones, el pastor John Rivers y sus hermanas, quienes sienten una tremenda y muy normal curiosidad hacia ella.


El resto de la película es un flashback desarrollado hasta su tramo final, en el que Jane recuerda su vida y, concretamente, los hechos y circunstancias que la hicieron huir de Thornfield Hall, donde había sido contratada como institutriz por el rico y apuesto Edward Rochester (interpretado por un gran Michael Fassbender).




Fotograma de "Jane Eyre"


Más allá de ésta sinopsis podemos ser testigos de la fortaleza, valía y anhelos de una mujer humilde, aunque educada, en la Inglaterra de mediados del siglo XIX. La película, mucho mejor que la novela, nos hace partícipes de los dolores, sufrimientos, dudas, conquistas y satisfacciones de Jane hasta su desenlace (que no estropearé). Es más que evidente que el gran motor de la historia tiene un carácter autobiográfico, y me refiero a los propios anhelos (que no vivencias) de Charlotte Brontë, quien en una carta le decía a una amiga "Yo estoy segura de que nunca he alcanzado la verdadera contricción"... Pues bien... Jane Eyre es la contricción y contención puras y personificadas y muy bien reflejadas en la piel de Mia Wasikowska.


Brontë había recibido una dura y estricta educación metodista, en la que el ser humano nace manchado por el pecado y solo una vida de privaciones y contricción pueden salvar el alma a los ojos de Dios. Es más que comprensible que un director de ascendencia japonesa se sintiera atraído por ésta historia, en la que la contricción y contención son fundamentales (al igual que para comprender la sociedad japonesa) para comprender la mente y la figura de Charlotte Brontë y la de su alter ego Jane Eyre.



Fotograma de "Jane Eyre"

La gran dirección de Fukunaga consigue convertir el paisaje y la arquitectura (vistos como distintos aunque complementarios) en unos personajes más de la narración y el espacio que rodea a los personajes de carne y hueso comparte su protagonismo con planos largos o generales de lo más acertados y necesarios para el desarrollo de la historia.


La iluminación natural con la que está rodada la película no hicieron el trabajo de Fukunaga fácil pero fue éste un reto que resolvió con maestría y le otorgan a la misma un acabado formal que dota a la narración de verosimilitud y "realismo", un realismo en lucha con el tratamiento ominoso de la niebla y cierto carácter enigmático de la propia Eyre o, en éste caso, de Wasikowska.



Fotograma de "Jane Eyre"


Podríamos decir que la película se articula visualmente en un hermoso y fantástico diálogo, más que una confrontación, entre "lo natural" y "lo arquitectónico", entre "lo enigmático" y "lo real", entre Jane Eyre y Edward Rochester, entre "lo femenino" y "lo masculino"... Visto, claro está, desde el punto de vista femenino... pero un punto de vista totalmente comprensible, agradable (en ocasiones, no todas) y conmovedor para cualquiera.

Me despido ya volviendo a agradecer a mi pareja que me haya permitido conocer y disfrutar de ésta película... un auténtico lujazo de buen cine.



Cartel de la película