sábado, 5 de abril de 2014

Arrojando luz sobre los seres de la oscuridad: vampiros

La oscuridad ampara terrores
La dificultad de detectar peligros en la oscuridad hace de ésta el ámbito de nuestros terrores ancestrales.

Antes de que Bram Stoker escribiera "Drácula" en 1897, incluso antes de que aparecieran los vampiros de las novelas de terror góticas, el vampiro era un mito eslavo asociado al del licántropo. De hecho en esas leyendas antiguas eslavas el vampiro era una especie de rey de los licántropos. Mientras que el licántropo era un ser maligno humanoide que podía cambiar su forma para transformarse en lobo y poder devorar así a niños indefensos, el vampiro era, en éstas leyendas, un licántropo con la capacidad de transformarse en una gran variedad de animales para llevar a cabo sus fechorías malignas.


Es bien cierto que en la mitología antigua eslava existía otra criatura con más semejanzas a nuestra idea contemporánea de vampiro: un fantasma o cadáver animado con el único objetivo de alimentarse de la fuerza vital de los vivos (no sólo de su sangre). Muy seguramente éste primer vampiro eslavo fuera una forma de explicar la enfermedad y su propagación en las poblaciones humanas antes de que la ciencia pudiera explicarla.

Pero la revisión que el romanticismo hizo de ésta criatura legendaria nos dio una visión que va más allá de la representación de la misma como ejemplo soterrado del lado salvaje y bestial del ser humano y de la representación pre-científica de la propagación de las enfermedades en poblaciones humanas insalubres. Y es que hoy en día (y gracias al romanticismo, repito) ésta criatura maligna representa los dos instintos más primitivos y animales que los humanos poseemos en perfecta fusión y de los que ya he hablado en otras entradas del blog: el instinto sexual y el instinto de muerte (tanto matar como morir).


miércoles, 22 de enero de 2014

La mujer fatal y otras obsesiones simbolistas y de la literatura decadentista del final del siglo XIX

"El arte es la mentira que nos permite comprender la realidad", Pablo Picasso. 


Medusa de Jean Delville
Medusa de Jean Delville


La mujer, entre tanto, de su boca de fresa
retorciéndose como una sierpe entre brasas
y amasando sus senos sobre el duro corsé,
decía estas palabras impregnadas de almizcle:
"son húmedos mis labios y la ciencia conozco
de perder en el fondo de un lecho la conciencia,
seco todas las lágrimas en mis senos triunfales.
Y hago reír a los viejos con infantiles risas.
Para quien me contempla desvelada y desnuda
reemplazo al sol, la luna, al cielo y las estrellas.
Yo soy, mi caro sabio, tan docta en los deleites,
cuando sofoco a un hombre en mis brazos temidos
o cuando a los mordiscos abandono mi busto,
tímida y libertina y frágil y robusta,
que en esos cobertores que de emoción se rinden,
impotentes los ángeles se perdieran por mí."
Cuando hubo succionado de mis huesos la médula
y muy lánguidamente me volvía hacia ella
a fin de devolverle un beso, sólo vi
rebosante de pus, un odre pegajoso.
Yo cerré los dos ojos con helado terror
y cuando quise abrirlos a aquella claridad,
a mi lado, en lugar del fuerte maniquí
que parecía haber hecho provisión de mi sangre,
en confusión chocaban pedazos de esqueleto
de los cuales se alzaban chirridos de veleta
o de cartel, al cabo de un vástago de hierro,
que balancea el viento en las noches de invierno.

"La metamorfosis del vampiro" de "Las Flores del Mal" de Charles Baudelaire


El pecado de Franz von Stuck
El pecado de Franz von Stuck

En mi anterior artículo Surrealismo/Simbolismo (se parecen pero no son lo mismo) no profundicé todo lo que hubiera querido sobre el simbolismo dado que solo pretendía resaltar las diferencias de éste movimiento artístico con respecto al surrealismo, al encontrarme obras de un artista simbolista en una importante exposición que se suponía que versaba sobre surrealismo.

La muerte del enterrador de Carlos Schwabe
La muerte del enterrador de Carlos Schwabe

Me gusta éste movimiento artístico por las correspondencias que existen entre su vertiente pictórica y su vertiente literaria, me gusta por la estética que plasma y porque entre todos los movimientos artísticos de la historia de la humanidad es, a mi modo de ver, un arte eminentemente masculino en un sentido contemporáneo, elitista, culto, refinado pero también en un sentido masculinamente autodestructivo, decadentista (que no decadente) y absolutamente propio de dandis.


domingo, 5 de enero de 2014

Los orígenes del Señor de los Anillos: revisión de mitos germánicos.


El Anillo Único sobre el mapa de la Tierra Media
El Anillo único sobre el mapa de la Tierra Media

Al igual que Peter Jackson, buen aficionado al Señor de los Anillos, tiene su visión sobre la saga que plasmó en sus películas, yo, como historiador del arte también tengo mi peculiar visión sobre las novelas que escribió J.R.R. Tolkien.

En primer lugar es indudable lo que el mundo del Señor de los Anillos le debe al Cantar de los Nibelungos y a la mitología germánica en general. Para comprender ésta conexión hay que comprender la importancia del objeto mágico para las culturas germánicas antiguas. Las culturas germanas antiguas, las que para la antigua Roma eran pueblos bárbaros (aunque todos los bárbaros no eran sólo germánicos), eran pueblos nómadas, que no residían siempre en el mismo lugar. Para un romano antiguo la ciudad a la que pertenecía tenía mucha importancia, su lugar de procedencia, sus templos y los edificios del mismo, es decir la arquitectura conmemorativa o funcional tenía importancia, pero no así para un "bárbaro".

Los pueblos "bárbaros" entre los que se encontraban los pueblos germánicos, al ser nómadas, no le daban excesiva importancia a la arquitectura y a los objetos inmuebles. Por el contrario tenía importancia todo aquello que un nómada del mundo antiguo puede llevar consigo: espadas, capas, botas, bastones... Anillos...


Sauron con el Anillo único
Sauron posee el Anillo único


lunes, 23 de diciembre de 2013

Surrealismo / Simbolismo (se parecen pero no son lo mismo)

Me gusta el arte porque es subjetivo, usted puede tener una opinión distinta de la mía sobre la misma obra y no por eso es menos válida. Es un ejercicio de libertad, es un ejercicio de real democracia. Porque no sólo de pan vive el hombre sino de cualquier cosa que también alimente el espíritu.

El Templo de la Palabra de Leonora Carrington
El Templo de la palabra de Leonora Carrington.

Todo aquel que pueda tiene una cita en el Museo Thyssen – Bornemisza de Madrid hasta el 12 de Enero. En ésta exposición he redescubierto a Leonora Carrington, a Remedios Varo, a Dora Maar, a Dorothea Tanning, a Leonor Fini...

Fíjese que hablo de ellas, sí de ellas, porque cuando uno estudia arte es fácil acercarse y estudiar las obras de ellos, que también van a poder ver expuestas en ésta exposición, las de Max Ernst, André Breton, Giorgio de Chirico, Paul Delvaux, Salvador Dalí, Miró... Pero ellas me han sorprendido gratamente.

Fíjese en la siguiente obra de Leonora Carrington llamada “Y entonces vimos a la hija del minotauro”.

Y entonces vimos a la hija del minotauro de Leonora Carrington
Y entonces vimos a la hija del minotauro de Leonora Carrington.

Éste es un buen ejemplo de la exposición y de su tema: surrealismo y sueño. Ésta es una gran pintura surrealista, una gran obra surrealista profundamente onírica. 

Unos niños vestidos con capas negras en el centro de la composición parecen un tanto sorprendidos, expectantes, recelosos, como aquellos que conocen a unas personas por primera vez. No están sorprendidos por el extraño ambiente ni por el extraño lugar, ellos no son nuevos en éste mundo onírico, han estado en lugares semejantes otra vez y han conocido a personajes similares en otras ocasiones, pero conocen por primera vez a éstas extrañas figuras.

El ambiente está cargado de negros, como la oscuridad que el triple vano del fondo nos ofrece, es el mundo de la noche, el mundo de los sueños cuyos negros, a los que se abre la escena, penetran en la habitación y la imbuyen de su misterio onírico como testimonian las nubes que han entrado en la estancia.