viernes, 9 de octubre de 2020

EL SER HUMANO Y LA EXPLORACIÓN DEL ESPACIO PROFUNDO, UNA VISIÓN PESIMISTA

 

"Si alguien no está de acuerdo contigo déjalo vivir. No encontrarás a nadie parecido en cien mil millones de galaxias".

Carl Sagan.

"Hemos hecho un trabajo tan pésimo en lo que respecta a administrar nuestro planeta que deberíamos tener mucho cuidado antes de intentar administrar otros".

Carl Sagan.

Carl Sagan


Crecí viendo la serie "Cosmos" de Carl Sagan y eso llenó mi imaginación de planetas distantes con posible vida alienígena esperando a ser descubiertos por el ser humano. Carl Sagan estaba convencido de que, como especie inteligente y exploradora que somos, algún día descubriríamos la manera de superar las barreras que nos impiden el viaje espacial y viajaríamos y descubriríamos alguno de esos muchos planetas que, según su pensamiento, están ahí, esperándonos para poder descubrirlos... Cuando uno es un niño y le cuentan una historia que parece tener visos de verosimilitud es fácil creerse cualquier cosa, pero cuando uno madura y observa y aprende, consigue discernir la realidad de la ficción.

Con estas palabras no estoy negando la posibilidad de que existan esos planetas que Carl Sagan solo podía imaginar, no, a lo que me refiero es que, el ser humano no está biológicamente preparado para el viaje al espacio profundo, en absoluto. Y con estas palabras no estoy negando que en un futuro más o menos próximo seres humanos consigan pisar planetas de nuestro propio sistema solar, como puede ser el caso de Marte, no, lo que estoy diciendo es que el ser humano, como tal, no podrá ir mucho más lejos sin, al menos, dejar de ser humano y convertirse en otra "cosa", una forma de vida inteligente que SI esté preparada para realizar el viaje espacial, pero que ya no podrá llamarse "humano", al menos como entendemos hoy en día ésta palabra que usamos para identificar a nuestra especie biológica y diferenciarla de los demás seres vivos del planeta que hemos llamado Tierra, nuestro hogar, el lugar del cosmos del que provenimos y el único que realmente podemos habitar.

Hay científicos que especulan con que la vida, algo que hace no mucho tiempo estimábamos como una rareza y una excepción del universo, no es tan rara ni tan excepcional como la creíamos. Punto número uno, eso es absolutamente irrelevante cuando carecemos de la forma de viajar a la velocidad de la luz (como mínimo) y cuando el ser humano no vive más allá de unos 100 años de nuestra querida (aunque no lo parezca) Tierra. Punto número dos, creo que esos científicos se olvidan de la rocambolesca carambola que tuvo que suceder en la Tierra para que ésta tuviera vida, algo que humildemente estimo como una excepción de lo más excepcional en el universo.


Planeta "ricitos de oro"


Para empezar, nuestro planeta es lo que los científicos han denominado un "ricitos de oro", es decir, un planeta sólido que se encuentra en relación a su (o sus) estrella (s) en el punto exacto para ser habitable y propicio a la vida. Es decir: si la Tierra estuviera demasiado cerca del Sol (nuestra estrella) el agua de su superficie se hubiera evaporado debido al calor y jamás hubiera habido vida en nuestro planeta. Por el contrario, si la Tierra estuviera demasiado lejos del Sol el agua de nuestros océanos se hubiera congelado, debido al frío, y tendríamos la misma conclusión, jamás hubiera habido vida en nuestro planeta. Las probabilidades de que existan planetas "ricitos de oro" fuera de nuestro sistema solar son abundantes, pero si unimos las escasas probabilidades de ser un "ricitos de oro" con tener en su superficie una masa de agua no congelada (y obviamente tampoco evaporada) lo suficientemente gigante como para generar una vida pluricelular como la nuestra, las probabilidades no son muchas.

Hace unos tres mil millones de años (en el Proterozoico), cuando la vida comenzaba a surgir en nuestros prehistóricos océanos (siendo ésta aún microscópica), y la Tierra aún carecía de la atmósfera que hoy en día tiene, unas bacterias llamadas cianobacterias comenzaron a usar la fotosíntesis como forma de alimentación, esto es: las bacterias se alimentaban de la luz del sol y expulsaban como excremento oxígeno. Si, estáis leyendo bien, el oxígeno, que es uno de los elementos esenciales para que nuestro planeta tenga una atmósfera estable y no acumule la nociva y perjudicial radiación espacial, es un excremento liberado durante millones de años (dos millones de años para ser exactos, y solo en éste periodo) por unas bacterias que, al carecer de depredadores masificaron los primitivos océanos y dejaron un aire en la superficie del planeta bien cargado de oxígeno.

La saturación de la vida microscópica de los océanos durante dos eones temporales (dos mil millones de años), unido a la barrera que ahora existía para detener la nociva radiación espacial (la atmósfera rica en oxígeno), generó que muchas de éstas células, que antes vivían de forma independiente, usaran el colágeno celular para unirse y obtener los beneficios de ser más grandes y vivir de forma simbiótica. De ésta manera comenzaron a surgir los seres pluricelulares dando como resultado la explosión de vida Cámbrica, seres pluricelulares de los que nosotros somos los últimos descendientes.

Supongamos ahora que llegamos a Marte (por cierto, un planeta más pequeño que el nuestro y, por lo tanto, con algo menos de gravedad) y tratamos de terraformar el planeta rojo para hacerlo habitable, no solo para los humanos, si no también para toda la vida, tal y como la conocemos. Habrá que tener en cuenta que podemos tardar unos mil millones de años (por ser optimista y dejarlo solo en la mitad del tiempo que tardó nuestra atmósfera en formarse), tenemos tiempo antes de convertir la Tierra en un planeta inhabitable, puesto que al Sol le quedan entre cinco mil y siete mil millones de años, pero para ser sincero (y pesimista), durante un millón de años la especie humana tiene muchas, muchísimas probabilidades de extinguirse, ya sea por enfermedades pandémicas, guerras o sobre-explotación y/o depredación de nuestro entorno.


Cámbrico

Cámbrico


Tratemos ahora de pensar en viajar al planeta más cercano fuera del Sistema Solar con probabilidades de ser un nuevo planeta Tierra, se trata de Teegarden b, está solo a doce años luz de nosotros. Esto quiere decir que si lográsemos alcanzar la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo) tardaríamos en llegar nada más y nada menos que 12 de nuestros años terráqueos. Teniendo en cuenta que las únicas moléculas capaces de moverse a esa velocidad lo consiguen porque carecen de masa (los fotones, que forman la luz), deberíamos conseguir fabricar un vehículo sin masa (y por lo tanto también sin peso) primero, lo cual no es posible, ni en éste planeta ni en ningún otro.

Y éste es un punto en el que me gustaría pararme y reflexionar acerca de otros posibles planetas fuera y muy lejanos al Sistema Solar, que hayan desarrollado una vida inteligente más o menos similar a la nuestra. Nuestra cultura y nuestra "mitología moderna" está plagada de especulaciones sobre "visitantes de otros planetas", alienígenas y los vehículos que usan para llegar desde sus remotos planetas a éste, nuestro planeta Tierra, con los más variopintos, peregrinos y peculiares motivos. 

Aunque no niego que puedan existir seres inteligentes y ajenos al planeta Tierra, fuera del Sistema Solar, incluso con civilizaciones y culturas completamente extrañas para nosotros, afirmo que, de existir, tendrán el mismo problema para conquistar el espacio que nosotros. Es decir, esos seres alienígenas inteligentes necesitarán un ambiente idéntico al de su planeta para sobrevivir, plagado del gas o el líquido que sea para poder respirar, gas o líquido que formarán parte de la atmósfera que ha de proteger su planeta de la radiación espacial. Esto, sumado a que tampoco serán capaces de crear un vehículo sin masa ni peso, pues que nosotros no hayamos logrado hacerlo (ni lograremos tal proeza nunca) no significa que seamos imbéciles, ni idiotas, ni que estemos "atrasados" tecnológicamente, significa que hay cosas (muchísimas) que están por encima de la capacidad del ser humano para transformar la Naturaleza. No somos dioses, y aunque podemos jugar a serlo en muchos aspectos, jugar a serlo no significa "ser" realmente un Dios. Es como si pretendiéramos transformar el plomo en oro, como los antiguos alquimistas, es un imposible, una quimera que solo se encuentra en nuestra imaginación, y puede que también en la de unas criaturas ajenas a la Humanidad en la otra punta del Universo, pero eso no significa que pueda hacerse realidad.


Marine espacial

Marine espacial


Dicho esto, me gustaría ahora pensar en las opciones que tenemos para conquistar el espacio. Creo que he dejado bastante claro que, en mi opinión, la Humanidad no es, ni será capaz jamás, de conquistar un entorno que no es en absoluto habitable para nuestra especie como el espacio exterior. Ahora bien, si no podemos cambiar el exterior para hacerlo habitable ¿podemos cambiar nuestro interior para eliminar la última de todas las fronteras? ¿podemos modificar nuestra especie artificialmente para conquistar el espacio, ya sea con bioingeniería o con cibertecnología? El ser humano no está preparado biológicamente para sobrevivir "ahí fuera", pero ¿una evolución "mejorada" artificialmente de la Humanidad podría hacerlo? ¿Sería ético? ¿Dónde están los límites en la guerra de la supervivencia? ¿Y si llegamos a convertir a la Tierra en un planeta inhabitable, algo que vamos camino de conseguir? ¿Sería ése el punto de inflexión y el "final" de la Humanidad para transformarnos en otra "cosa"?

En el juego de wargame "Warhammer 40.000", ambientado en un oscuro futuro distópico, la Humanidad ha conseguido expandirse por gran parte del Universo recurriendo a modificar, tanto genética como biológica y cibernéticamente, a los soldados que son la punta de lanza de los mundos que conquistan por el espacio y que reciben el nombre de "marines espaciales". Estos "marines espaciales" son unos "humanos", si es que aún podemos considerarlos así, que han sido diseñados biológica y genéticamente para tener más de un solo corazón, mayor capacidad pulmonar y un esqueleto casi irrompible. Una vez que "maduran" a estas criaturas de diseño se les vuelve a "mejorar" sustituyendo ciertas partes de su cuerpo por una futurista armadura tecnológica (creo que en la narrativa del juego lo llaman "servoarmadura") resistente no solo a impactos de combate, si no también al vacío del espacio sideral y a sus radiaciones nocivas para un cuerpo orgánico, tal y como lo conocemos.

Es un ejemplo de lo que estaba diciendo. La única pega está en considerar narrativamente a estas criaturas como humanos. Bueno, es cierto que son la "evolución" lógica de los humanos, pero a diferencia de estos, estas criaturas están adaptadas a (y para) la conquista de un medio totalmente agresivo para nuestras vidas, como lo es el espacio exterior. Habrá que tener en cuenta, no obstante, que según estas premisas: 1) los "humanos" ya no nacen, si no que los "fabrican"; 2) estos "neohumanos" han cambiado biológicamente de forma radical y presentan serias diferencias orgánicas con respecto a los humanos que conocemos hoy en día; 3) para poder expandirse por el universo, estas criaturas evolucionadas de la Humanidad, han prescindido de buena parte de sus cuerpos orgánicos para transformarse en cíborgs, criaturas no totalmente orgánicas ni totalmente cibernéticas.


Marine espacial

Metal, carne y hueso para formar un nuevo ser inteligente capaz de conquistar nuestra última frontera. Es la única solución lógica que entiendo para sobrevivir más allá de nuestro planeta. Aunque vuelvo a hacer la pregunta ¿sería ético crear semejantes seres? Creo que la respuesta a ésta pregunta es obvia: NO. Pero... ¿qué circunstancias de desesperación podrían llevarnos a tratar de buscar un nuevo "hogar" fuera del único planeta que podemos habitar y que, repito, no podemos "replicar" en otro? Cada día estamos más cerca de averiguarlo ya que estamos rápidamente "desterraformando" el único planeta que conocemos (y al que podemos viajar) en el que podemos vivir en todo el universo.


miércoles, 15 de julio de 2020

UN APRENDIZ DE JEDI



"This is the end,
beautiful friend.
This is the end,
my only friend,
the end.
Of our elaborate plans,
the end.
Of everything that stands,
the end.
No safety or surprise,
the end.
I´ll never look into your eyes
again.
Can you picture what will be,
so limitless and free.
Desperately in need
of some stranger´s hand
in a desperate land."

The Doors "The End"



Sheir-Vrett
Sheir-Vrett

Acogedora
"Acogedora", la nave del Maestro Retell


LA DESTRUCCIÓN DE LA ESFERA DE MEDITACIÓN

Darth Ghul salió de la meditación que le permitía entrar en el hiperespacio y vio la superficie de Sheir-Vrett, un planeta desértico en el que no había absolutamente nada de valor y que hacía cientos de años que había servido a los Jedis como retiro espiritual. Allí, en algún lugar de ése planeta, estaba el joven aprendiz de Jedi llamado Jace Jukassa al que mataría y del que esperaba adquirir nuevos poderes y una fuerza que nunca antes había sentido.

De repente una nave salió rápidamente del hiperespacio muy muy cerca de la Esfera de Meditación. Se trataba de un Explorador de Largo Alcance Saltador Maestro SM-5000 que lejos de detenerse aceleró para estrellarse a gran velocidad contra el vehículo Sith que Darth Ghul pilotaba. Ambas naves acabaron saliendo despedidas rápidamente como dos grandes bolas de desechos que se incendiaron al entrar en la atmósfera de Sheir-Vrett. Aunque Ghul estaba luchando para dominar los restos de su nave con el poder de la Fuerza, algo extraño sucedía, no era capaz de invocarla, era como si hubiera perdido sus poderes, era como si alguien, o algo, estuviera interfiriendo con su capacidad de controlar la Esfera de Meditación. Sea como fuere, su vehículo caía descontrolado hacia el planeta envuelto en una bola de llamas y por primera vez en mucho mucho tiempo, sintió cómo él no podía hacer absolutamente nada por evitarlo.

El impacto fue tremendo y Ghul perdió la consciencia. Cuando volvió en sí descubrió que la Esfera de Meditación era ahora un amasijo inservible de roca, metal y cables. Se sorprendió al sentir de repente una presencia de la Fuerza tremendamente poderosa y constante que mantenía sujetos los restos de su vehículo destrozado al suelo del planeta y que había cortado toda unión mística que hasta hacía muy poco tiempo había tenido con la Esfera. Darth Ghul tuvo la certeza de que lo que había sido su vehículo Sith jamás volvería a surcar el cielo de ningún planeta, ni a atravesar el espacio de la Galaxia tampoco.

Se irguió y salió de los amasijos de roca que le aprisionaban para descubrir el cielo diáfano de Sheir-Vrett con varios soles en lo más alto que arrojaban una luz abrasadora y que indicaban que debía ser el medio día en ésa zona concreta del planeta. A lo lejos alguien le hizo señales de luz, tal vez con un espejo o un trozo de cristal. No sabía el código pero Ghul estaba completamente seguro de que las señales se las estaban haciendo llegar a él. "Una trampa", pensó, "en un planeta tan pobre deben abundar los carroñeros y canallas de todo tipo, tal vez tengan que ser los más despreciables de la Galaxia si sobreviven en un sitio como éste. Tendré cuidado y me gustará ver sus caras cuando se sorprendan al darse cuenta de que soy yo quien les está dando caza y no a la inversa." Se rió para sí mismo y caminó en sentido contrario a las señales luminosas.


Nilvaas Leernure
Nilvaas Leernure, el klatooiniano

Voso Teruna
Voso Teruna


EL COMBATE CONTRA EL SITH

Liliam Garcom observó a través de la mirilla telescópica de su fusil bláster al tipo de disfraz estrafalario que Jukassa les dijo que vendría con la intención de matarlos, a todos y a cada uno de ellos. Como Jace había predicho, el Sith se alejaría de la señal luminosa de Barrett Askellan.

Era sorprendente cómo el joven aprendiz de Jedi que era Jukassa había progresado, no sólo en su nivel, calidad y cantidad de poderes de la Fuerza, sino también en su madurez personal desde que hubiera desaparecido en el Templo Jedi. Él decía no recordar nada pero sólo Jukassa fue capaz de entrar en el Templo. Cuando estaban atravesando el túnel que conducía al mismo, Jace había cortado la cuerda que le unía a los demás con su sable de luz y luego había corrido para entrar solo mientras un repentino temblor sacudió toda la montaña y tuvieron que salir rápidamente del túnel para conservar la vida y para no quedarse atrapados, puesto que el túnel fue completamente sepultado por un derrumbe. Una semana después Jukassa apareció de forma súbita e inconsciente tirado en el suelo de uno de los túneles que habían excavado.

Él decía recordar cómo había entrado completamente solo al Templo, haber encontrado los valiosos cristales kyber que habían logrado vender en el mercado negro, y también parecía recordar cómo había construido su sable de luz gracias a varios volúmenes escritos por Jedis que versaban sobre ésta materia y que se almacenaban polvorientos y olvidados en el interior del Templo. Pero decía no recordar absolutamente nada de cómo había logrado entrar y parecía no recordar nada tampoco acerca de cómo había logrado salir... Se refería a estos hechos como "misterios de la Fuerza"...

También mencionó haber tenido unas visiones que le advertían de la presencia y la llegada de aquél Sith. Dijo que el Maestro Retell se le había aparecido y que le dio instrucciones precisas para derrotarlo... con la ayuda de todos. También dijo que el Maestro se había despedido de Jace y de todos los demás, pues éste Sith era muy fuerte y él en persona debía sacrificarse como parte del plan para derrotarlo. La "Acogedora", la nave de Retell hecha pedazos y estrellada en la superficie de Sheir-Vrett, daba testimonio de éste sacrificio. Ahora les tocaba a ellos, sería una lucha a vida o muerte y nada podía fallar para terminar con la no-vida de aquél ser que vestía de negro y que, según Jace, ya no sólo no era humano sino que, además, ni siquiera estaba vivo...

En su puesto de guardia, resguardada en su toldo de camuflaje, Liliam se dio la vuelta e hizo las señales luminosas acordadas a sus compañeros para avisarles de que el Sith se dirigía al lugar previsto y de que todo iba según lo planeado.

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Después de caminar durante tres o cuatro kilómetros, Darth Ghul empezó de repente a sentir vida, a sentir dos presencias poderosas en la Fuerza que le esperaban. Media hora más tarde llegó al lugar donde estaban aquellas personas que debían ser Jedis, o al menos debían tener un amplio entrenamiento en la Fuerza, y eso era más que evidente porque podía sentirlo.

Pudo ver a un klatooiniano con ropas de Jedi a un lado del camino que seguía, y al otro a un humano de piel negra que vestía también la ridícula toga con capa de los Jedi. Ambos esgrimían encendidos sus sables de luz de color azulado.

- Estáis locos si venís a enfrentaros a mí. - Dijo Ghul. - Pero supongo que debo sentirme afortunado, he venido a matar a un Jedi y me parece que voy a matar a tres. ¿Estáis aquí buscando el templo perdido de Sheir-Vrett?

- No vas a matar a nadie más, Sith. - Dijo el klatooiniano. - Estás a punto de encontrar tu final. No sabes nada, te crees muy poderoso pero no eres más que un ignorante... acerca de gran cantidad de cosas...

- Logramos encontrar el Templo de Sheir-Vrett, si... - Dijo Voso Teruna. - Y allí es donde hemos visto éste presente... y tu futuro... Prepárate para ser destruido, engendro de la Oscuridad.

Y diciendo esto los Jedis levantaron sus sables de luz a la vez... y retrocedieron.

Ghul sintió de repente peligro gracias a su conexión con la Fuerza, pero el peligro no procedía de quien blandía los sables de luz azulados sino que podía sentir cómo se acercaba a sus espaldas. Se movió rápido a un lado con lo que consiguió esquivar un fogonazo bláster que acabó en el suelo de roca y arena y que un francotirador le había disparado desde muy muy lejos.

Estaba más que claro que los Jedis pretendían tenderle una trampa, así que, en lugar de seguirles trató de localizar al francotirador y avanzó hacia su posición esquivando los disparos o deteniéndolos con sus sables de luz. Hasta que lo sintió... Peligro, de nuevo a su espalda. Se giró a tiempo para detener dos sables de luz. Eran azulados, pero ésta vez los blandía un tercer Jedi, un chico joven moreno y de tez clara.

- ¡Por fin! - Exclamó Ghul. - Jace Jukassa en persona.

- ¡El mismo! - Gritó el chico mientras sus dos compañeros Jedis se aproximaban para atacarle por los flancos. Al rodearle tantos Jedis los disparos del francotirador se detuvieron.

- ¡¡Jajajajaja!! Ni tres Jedis junto a un francotirador luchando codo con codo contra mí podréis derrotarme, es un combate muy desequilibrado, soy demasiado poderoso, soy demasiado fuerte para vosotros. - Se burló el Sith.

- Somos muchos más que cuatro. - Dijo Jace Jukassa para, a continuación, apagar sus sables de luz y cerrar sus ojos, concentrándose profundamente en la Fuerza.

Voso Teruna y Nilvaas Leernure supieron lo que tenían que hacer y se movieron para atacar al Sith. Éste bloqueó fácilmente los ataques y pareció divertirse con ello hasta que un sable de luz amarillo atravesó el pecho de Darth Ghul. A unos veinte metros de allí se encontraba Pria Jessex, quien extendió la mano y usó la Fuerza para recuperar su sable láser, que salió limpiamente del pecho del Sith y regresó con su dueña. Ahora lo veía claro. Jukassa se había concentrado en la Fuerza para enmascarar el ataque furtivo de la nueva Jedi que se había incorporado al combate. Pero, cuando el sable de luz amarillento salió del cuerpo de Ghul, éste volvió a reír, desafiante.

- ¿Pensáis que eso me ha herido? ¡¡Jajajajajajajajaja!! Hace mucho tiempo que he trascendido las necesidades y dolores de lo que fue mi cuerpo, ahora estoy totalmente por encima de la vida y de la muerte, del miedo y del dolor, de la carne y la materia... Ahora, nada ni nadie impedirá que más tarde o más temprano reclame vuestra esencia vital para alimentar la mía, para alimentar al lado oscuro...

- Oooohh, cállate ya. - Susurró Jace para volver a encender los sables de luz y atacarle.

Ésta vez, y como si recibieran órdenes mentales, Voso Teruna y Nilvaas Leernure se hicieron a un lado, para tomar un papel más pasivo en el combate, observando el baile de bloqueos y fintas de los dos sables de luz azules y los dos sables de luz rojos. Pronto Pria Jessex se unió al combate y Darth Ghul sintió la Fuerza extremadamente poderosa de aquella Jedi. Tanto es así que, cuando Pria llegó, Jace se hizo casi a un lado para dejar que ella llevara la iniciativa del combate. Pronto el Sith se descubrió a sí mismo retrocediendo, cediendo terreno y perdiendo el combate ante la Fuerza de cuatro Jedis unidos. Pero aún no estaba derrotado, Ghul aún tenía poder sobre los elementos.

En un segundo, el Sith se concentró en la Tierra que le rodeaba para dejar que le engullera y escapar así del combate que estaba a punto de perder. Allí podía sentir cavernas, grutas, tal vez fueran parte del antiguo templo Jedi que una vez existió en Sheir-Vrett, pero ahora le servirían para sorprender a sus enemigos, llevarles a un terreno que le fuera más favorable, dividirlos y asesinarlos uno a uno, ya que juntos habían demostrado ser demasiado poderosos...

- Bien - dijo Jace Jukassa mientras cerraba los ojos. - Se dirige al Templo, como así debía ocurrir... Puedo sentirlo, ahora el combate depende de mí y de la Fuerza. Gracias, amigos, no lo habría conseguido sin vosotros.

- Jace ¿estás seguro de que podrás destruirlo? Parece muy poderoso. - Le preguntó Pria Jessex.

- En el Templo el Maestro Retell me ayudará, además de la Fuerza luminosa del lugar. Lo derrotaré, no os preocupéis, el Maestro así lo predijo.

- Jace. - Le dijo Voso Teruna. - Que la Fuerza te Acompañe.


Darth Ghul
Darth Ghul

Jace Jukassa
Jace Jukassa



miércoles, 1 de julio de 2020

DAREDEVIL, LA SERIE DE NETFLIX



"And if this going to be my destiny
I don't want to wait till it comes to me
I will work so hard, my hands will hurt
I will pay my sins if so in hell"
(Y si éste va a ser mi destino
no quiero esperar hasta que me alcance,
trabajaré muy duro, mis manos sufrirán,
pagaré mis pecados si así debe ser en el infierno)

"Serenade", de Dover


Cartel de la temporada 1

Cartel de la temporada 2

Cartel de la temporada 3



Como ya comenté en alguna entrada anterior de éste, mi blog, Daredevil ha sido desde bien temprano uno de mis superhéroes favoritos. Supongo que es por la contradicción de que se trate de una persona ciega, un supuesto minusválido, pero solo supuesto, porque sí, es realmente ciego, pero ésta limitación la suple con supersentidos mucho más desarrollados de lo normal y un sentido tipo "radar" que le hace sumamente consciente de todo lo que le rodea. Vale, no puede "ver" en un sentido estricto, pero a su manera "puede ver" mejor que nadie. Las contradicciones del personaje no acaban aquí puesto que, pese a ser un abogado de día, no tiene reparos en trabajar "al otro lado de la ley" de noche para hacer justicia allí donde su trabajo no llega. Otra contradicción, la más llamativa, es la de ser un personaje positivo y católico vestido de diablo...

Con su agudo sentido del oído es capaz de detectar si una persona miente o no por sus latidos del corazón. Con su agudo sentido del olfato es capaz de oler el perfume de un matón de la mafia rusa cuando acaba de entrar en un edificio donde él está, muchas plantas por encima. Y su sentido "radar" le hace consciente de todo lo que le rodea en 360 grados a la redonda. Puede detectar a malhechores al otro lado de una pared, o esquivar un golpe o un disparo dirigido a él sin ni siquiera poder ver a su agresor...


Sentido radar de Daredevil


Por lo demás Daredevil es un hombre del todo normal, no tiene superfuerza, no vuela, no lanza rayos ni tiene ningún tipo de invulnerabilidad a los golpes o las balas. Así que sí, en el caso de que fueras capaz de alcanzarle con un arma de fuego Daredevil moriría, como cualquier hijo de vecino.

Su auténtico nombre es Matthew Murdock (comúnmente llamado por sus conocidos y allegados como "Matt" Murdock) y su historia fue mejorada y detallada por Frank Miller, cuando éste se hizo cargo del personaje allá por los años 80, unos veinte años después de que el personaje hubiera nacido para el mundo del cómic.

El joven Matt Murdock, cuando aún veía, tuvo la suerte o la desgracia de salvar a un ciego (qué paradoja) de ser atropellado por un camión que transportaba material radioactivo y que acabó estrellándose allí mismo, con lo que parte del material radioactivo se derramó en la calle alcanzando la cara y los ojos del joven Murdock. Éste fue el accidente que le dejó ciego pero que también le otorgó sus superpoderes.


Daredevil


Más allá de ésta historia, Frank Miller la adornó y mejoró, dándole matices de género negro y unas dosis de violencia, sordidez criminal y urbana poco vistas en los cómics de superhéroes. Hasta que llegamos a la serie que ha producido Netflix, donde al guión de Frank Miller se le ha sacado punta de tal manera que han logrado crear una historia que va más allá de los simples cómics de superhéroes para convertirse en un drama lleno de personajes complicados que nos muestran lo mejor y lo peor de lo que son capaces y que, por lo tanto, consigue hacer mucho más humana y "realista" el conjunto de la propia historia de Daredevil en sí.

De esta manera, el icónico traje rojo del "Hombre Sin Miedo", que es la muestra de identidad del personaje en los cómics, puede pasar a un segundo, a un tercero e incluso a un cuarto plano en gran parte de las tres temporadas de la serie, y convertirse tan solo en lo que el propio Matt Murdock, interpretado genialmente por Charlie Cox, llega a definir como "un símbolo".


Daredevil con su traje casero


Daredevil con su traje casero


Durante sus primeras incursiones en "la cocina del infierno", ya fuera para recabar información, para proteger a los inocentes o para perseguir a algún confidente, Matt Murdock siempre lleva el primer traje casero que él mismo se hizo (todo negro, para ocultarse mejor en la oscuridad). Entonces los periódicos y la gente empiezan a llamar a éste justiciero enmascarado como "el demonio de la cocina del infierno". 

Tras un breve y brutal encuentro con su mayor enemigo, Wilson Fisk (más conocido como Kingpin en los cómics, aunque en la serie no recibirá éste nombre hasta la tercera temporada), interpretado magistralmente por Vincent D'Onofrio, Murdock se da cuenta de que pelea en desventaja contra él, puesto que Fisk viste un cómodo traje extrañamente blindado, muy flexible y que simula ser un traje normal y corriente. Para igualar las tornas Matt decide visitar al sastre de su enemigo, un tal Melvin Potter, que está trabajando para Fisk coaccionado bajo amenazas. Es el mismo Melvin Potter que pudimos ver en los cómics de Frank Miller, quien confecciona el traje de Daredevil, pero, a diferencia de los cómics, éste no sólo se trata de un disfraz, sino también de una armadura. Es entonces cuando Matt Murdock le pide a Melvin Potter que confeccione para él "un símbolo" y ya que es "el demonio de la cocina del infierno" decide disfrazarse como tal.


Daredevil en combate


Éste es tan sólo un pequeño ejemplo de cómo los guionistas de Netflix han conseguido cerrar la historia de Daredevil de una forma mucho más plausible y "realista" que en los cómics, donde Matt Murdock decide vestirse de demonio para vengarse de los mafiosos que mataron a su padre por haberles desobedecido y no dejarse ganar en un combate de boxeo amañado.

Como bien señala Santiago García en su epílogo de "Born Again", los superhéroes no son creíbles, así que ¿cómo iba Netflix a rodar la serie de un superhéroe clásico e intentar hacerla creíble? Sería un sinsentido si no fuera por las innovaciones que Frank Miller trajo al género del cómic de superhéroes. Creo que ése fue el problema fundamental que la película Daredevil de Ben Affleck no supo atajar. El superhéroe hace mucho tiempo que dejó de ser un personaje creíble  tal y como lo era en las viñetas del cómic clásico (solo hay que recordar lo desgastado que estaba éste concepto en la década de los 80). La propia idea de un tipo "por ahí" con capacidades especiales disfrazado y "haciendo el bien" es increíble.

Pero eso cambió con Alan Moore y con Frank Miller. El arte gráfico de Moore nos dice que el cómic se merece algo mejor que las historias acartonadas y caducas de los superhéroes, que éstos "han muerto" o "deben morir", al menos por y para el bien del arte del cómic. Sin embargo, los cómics de Daredevil de Miller, con los que crecí, nos demuestran que es al revés, los superhéroes pueden existir, porque realmente son personas, si, es posible que vistan un ridículo disfraz, pero es la persona debajo del disfraz quien crea al superhéroe y no el disfraz por sí mismo.


Vincent D'Onofrio es Kingpin


En Netflix han seguido plenamente ésta premisa para hacer de Daredevil un superhéroe sin disfraz, ya que, durante las tres temporadas, Daredevil viste mucho más a menudo su primer traje casero negro que el icónico traje de demonio rojo. Es más, el aficionado a los cómics se llevará una desilusión como pretenda ver el Daredevil clásico reflejado en la pequeña pantalla, pues no verá más que a Matt Murdock enfrentándose al crimen sin traje de superhéroe y sin nombre de superhéroe, hasta el final de la primera temporada. Lejos de verlo como una traición, el aficionado a los cómics de Daredevil podrá respirar y ver reflejado en la pequeña pantalla el ambiente de los cómics como jamás se ha rodado. 

Es una historia que Miller pudo hacer cuando aún se podía innovar en los cómics de superhéroes. Ahora sería impensable leer en los cómics una historia tan violenta, cruda y "realista", a no ser en el cómic independiente, no en el de superhéroes, no, en el cómic de superhéroes ya no... Pero Netflix ha podido permitírselo y no ha desentonado en absoluto.


Deborah Ann Woll es Karen Page


Problema resuelto. Netflix ha conseguido hacer a un superhéroe creíble. Solo hay que esquivar hábilmente los elementos que no hacen creíble al superhéroe (su traje y sus superpoderes), postergando éstos elementos hasta conseguir que ellos mismos surjan como una evolución natural de la historia, para dar un respiro a los fans de toda la vida, aunque sea un respiro fugaz...

Bueno, muy bien, la serie de Daredevil de Netflix está muy pero que muy bien... ¿te queda algo más que decir sin hacer ningún spoiler, Carlos? Ya lo creo que sí. Los tiempos que vivimos para el arte audiovisual son tan contradictorios como una historia de Daredevil. No me estoy refiriendo al coronavirus y a las restricciones y medidas sanitarias que los gobiernos de casi todos los países han impuesto para evitar la expansión de la Covid-19, no, es algo que lleva ocurriendo desde mucho antes de que la pandemia estallase en el mundo...


Tensión sexual...


Durante mucho tiempo me he negado a pagar Netflix, a ver Netflix, y me baso en principios éticos que han volado por los aires para siempre (y más con el confinamiento obligatorio al que hemos tenido que someternos en España). Considero del todo injusto, abusivo y denigrante tener que pagar una cuota exclusiva para ver contenido audiovisual exclusivo. Sé que éste dinero Netflix lo ha invertido en contenido de gran calidad, pero, al final, no deja de ser el soborno que una mafia te pide por un servicio.

Mucho más insultante es saber que Netflix, aún ganando millones de euros en nuestro país (España) al año, tan sólo paga a la Hacienda pública española en impuestos totales poco más de 3.000 euros por todo el año. No solo es un soborno... es también un robo, un chantaje... y, tristemente, muchas más empresas se han sumado a, como yo las denomino, "las mafias de lo audiovisual"... Amazon, HBO, Disney +... Todas éstas mafias han venido para quedarse y, tristemente, hay que pagarles si quieres ver lo que ofrecen, pero no una entrada de cine o un DVD, no, un soborno en toda regla...

Esperemos que al menos empiecen pronto a pagar los impuestos que realmente les corresponde aportar a la Hacienda pública por lo que realmente ingresan durante todo el año en nuestro país... porque si no, como decimos en mi pueblo: "además de puta  seguiremos poniendo la cama"...


Élodie Yung es Elektra Natchios

jueves, 7 de mayo de 2020

DRAUGOR, EL EXILIADO


Notas previas:

Ésta es la continuación de la historia de un personaje que hice para una campaña del juego de rol "El Señor de los Anillos", que mi hermano hace años iba a ambientar en la Primera Edad de la Tierra Media que J. R. R. Tolkien narró en su libro "El Silmarillion" (en base a textos recopilados por su hijo, quien fue también responsable de su edición).

Tras un desengaño amoroso borré la historia del personaje que narraba los primeros siglos de vida de un Elfo Noldo que había nacido en Valinor con el nombre de Taralmië, que siguió a Fëanor a la Tierra Media y que fue prisionero de los siervos de Morgoth en su fortaleza de Angband. 

Tras haber tenido unos extraños sueños, se me ha ocurrido ésta continuación de aquella historia y de su protagonista, el Elfo Noldo que, tras escapar de su cautiverio en Angband gracias al poder de un anillo mágico, abandona su antiguo nombre y adopta el de Draugor (en sindarin significa "temor de lobo").


Portada de "El Silmarillion"




VI

Kelethil y Draugor entraron en "El Jabalí con Alas", una de las muchas posadas de Esgaroth, la Ciudad del Lago. Hacía mucho tiempo que no se daban un buen baño y que no probaban algo bien cocinado, un estofado, por ejemplo, con salsa y patatas... Así que estaban ansiosos por probar la cocina local (por muy mala que fuera) y descansar un par de días tras adecentar su cuerpo con agua caliente y algo de jabón.

Durante el viaje, Kelethil se había dado cuenta de que Draugor estaba muy lejos de ser un Elfo normal. No había conocido a ningún otro Noldo, pero por lo poco que sabía estaba convencida de que tampoco podía seguir con vida un Noldo como él. Era como si... hubiera dejado de ser Elfo. Sus modos y costumbres se asemejaban más a las de un humano que a cualquier otra raza de la Tierra Media, e incluso lo había sorprendido cazando al modo orco y hablando en éste idioma para burlarse de ella, o a veces como simple exclamación de asombro o pesar... Debía pensar que ella no le entendía en uno de los idiomas usados por los Enemigos, pero, aunque no hablaba el idioma con fluidez, entendía la mayor parte de las palabras o el sentido de las frases que surgían de la boca de aquel extraño Elfo, que no lo parecía.

Aquello no era lo más singular que había sucedido durante el viaje (pues Kelethil sabía que Draugor había vivido mucho tiempo junto a los orcos), lo más raro de todo era que ella notaba el peso de las muchas Edades y años que Draugor había vivido, como si estar junto al Noldo (que "ya no lo era") hacía que viajara más lenta, más pesada, como si se cansara del simple hecho de caminar, de vivir... Sus ropas, que jamás antes se habían manchado si quiera, comenzaban a oler a sudor y a tener rotos y descosidos... ¡Ropas élficas! ¡¿Cómo era aquello posible?!

Se dijo que debía ser por efecto de "la maldición de Mandos" o el "Hado de los Noldor", que aún pesaba sobre toda su raza, pues, tras el asesinato de los Teleri en las costas de Valinor para robarles sus barcos, se dice que Mandos los sentenció de ésta manera:

Lágrimas innumerables derramaréis; y los Valar cercarán Valinor contra vosotros, y os dejarán fuera, de modo que ni siquiera el eco de vuestro lamento pasará sobre las montañas.

Sobre la Casa de Fëanor la cólera de los Valar cae desde el Occidente hasta el extremo Oriente, y sobre todos los que los sigan caerá del mismo modo.

El juramento los impulsará, pero también los traicionará, e incluso llegará a arrebatarles los mismos tesoros que han jurado perseguir.

A mal fin llegará todo lo que empiecen bien; y esto acontecerá por la traición del hermano al hermano, y por el temor a la traición. Serán para siempre los Desposeídos.

Habéis vertido la sangre de vuestros parientes con injusticia y habéis manchado la tierra de Aman. Por la sangre devolveréis sangre y más allá de Aman moraréis a la sombra de la Muerte. Porque aunque Eru os destinó a no morir en Eä, y ninguna enfermedad puede alcanzaros, podéis ser asesinados, y asesinados seréis: por espada y por tormento y por dolor; y vuestro espíritu sin morada se presentará entonces ante Mandos.

Allí moraréis durante un tiempo muy largo, y añoraréis vuestro cuerpo, y encontraréis escasa piedad, aunque todos los que habéis asesinado rueguen por vosotros. Y a aquellos que resistan en la Tierra Media y no comparezcan ante Mandos, el mundo los fatigará como si los agobiara un gran peso, y serán como sombras de arrepentimiento antes que aparezca la raza más joven.
Los Valar han hablado.


Kelethil había querido preguntarle en más de una ocasión cómo había sido el ataque a los Teleri en las Tierras de Aman, cómo se sentía, si es que sentía algo por aquel suceso que él mismo protagonizó durante la Primera Edad. Pero, aunque las preguntas habían surgido de forma clara en su mente, no se atrevió a verbalizarlas. Y una noche, cuando Draugor ya se había girado en su saco de dormir para descansar, le habló sin mirarla...

"Te lo diré, porque llevas unos días pensando en preguntármelo y no te atreves", dijo. "Es como una pesadilla, la peor de todas las pesadillas, pues ésta ocurrió de verdad. No pude evitarlo, nadie pudo evitarlo, Fëanor supo usarnos y nos dejamos dirigir inflamados por la ira del momento. Yo era muy muy joven, estúpido, ignorante, débil y vulnerable. He hecho cosas malvadas y horribles en el mundo durante todos los incontables años que he hollado la Tierra, pero solo me arrepiento de lo que hicimos aquélla noche, la noche que creímos que nunca cesaría... Nos equivocamos... de principio a fin, es un peso que nunca podré quitarme, un dolor que jamás sanará, una pesadilla con la que soñaré todas las noches... Ahora ya te lo he contado, mañana haremos como si no te he dicho nada, ya sabes lo que querías saber así que jamás vuelvas a pensar en preguntarme sobre ello, jamás mencionarás aquel suceso o me iré y no volverás a verme".


Cuando Kelethil hubo saciado su curiosidad decidió entonces seguir el consejo de Draugor y procuró abandonar éstas preguntas de su mente, al menos las preguntas referidas al "Hado de los Noldor" y la noche en la que asesinaron Teleri en las costas de Valinor.


"El Jabalí con Alas" estaba muy concurrido y animado aquella tarde, especialmente en unas mesas que había al fondo, donde las risas, los gritos y las exclamaciones destacaban entre las demás. Allí parecía estar teniendo suceso una competición de beber cerveza y una joven Enana, que parecía estar aún sobria, se encontraba en el medio de un montón de humanos en diferentes estados de embriaguez.


- ¡Maldita sea! ¡No puede ser! - exclamó uno de los hombres.

- ¡Ya me debes el doble! ¡Has dicho doble o nada, pardillo! - se burló la Enana.

La gente, al ver a los Elfos entrando en la posada, se quedó callada de repente y dejaron lo que estaban haciendo para observar a aquéllas dos extrañas figuras. El silencio llegó hasta el fondo de la sala, donde la Enana descubrió a los recién llegados.


- ¡Por fin están aquí! ¡Ya era hora! - exclamó.


Aquella Enana se acercó hasta los Elfos y se dirigió al posadero.


- ¡Eh, Gramier, dos cervezas para éstos dos...! ¡O lo que quieran beber! ¡Yo les invito! ¡Pero venid! - dijo dirigiéndose a los Elfos - ¡No seáis tímidos! ¡Éstos humanos no han visto un Elfo desde que Thranduil y su ejército abandonaron la Montaña Solitaria! ¡No pasa nada! Venid, sentaos...

- Un momento... ¿Acaso nos conocemos y te he olvidado por arte de magia? - preguntó Kelethil.
- No, no nos conocemos, eso es cierto, pero hace unas tres semanas os cruzasteis con unos comerciantes Enanos montados en carros tirados por bueyes: la comitiva de Rother "Sombrainquieta" y los suyos, mientras atravesabais el Viejo Camino del Bosque Negro. Es extraño que dos Elfos usen el Camino en lugar de atravesar el Bosque... Muy raro... Por eso Rother se paró a hablar con vosotros. Hace más de una semana que llegó y me contó que veníais hacia aquí. Sé a dónde vais, sé a qué vais y quiero apuntarme.
- Vamos a ver... - trató de razonar Kelethil - ¿Ni siquiera nos hemos presentado y quieres venir con nosotros?
- ¡Ay! ¡Tienes razón! ¡Qué maleducada! Mi nombre es Gala, Gala "Trenzaslargas", es por mi hermoso cabello pelirrojo ¿sabéis?
- Ya. - Respondió Kelethil. - Y supongo que te dedicas a desplumar a los pobres e ilusos humanos  bebiendo cerveza y apostando por ello, porque tienes el rostro de una niña, cuando en realidad eres una Enana y por lo tanto podrías tener cientos de años.
- Ciento cincuenta y siete, para ser exactos. Aunque lo de desplumar a los humanos es sólo un pasatiempo, en realidad. Soy guerrera. Y muy buena, si se me permite decirlo. Luché en la Batalla de los Cinco Ejércitos y no se me dio nada mal eso de matar trasgos. Estoy preparada para matar algo más grande como... ¿orcos? o tal vez ¿licántropos? Estoy deseando ver cómo mi hacha se desenvuelve en una lucha contra los licántropos.
- Vamos en busca de dos armas mágicas. - Intervino Draugor, ésta vez. - Es posible que no encontremos mucho tesoro que podamos repartirnos ¿sabes eso?
- No... lo cierto es que Rother no me contó ése detalle... Pero me da igual, no tengo ninguna razón para regresar a casa. Lo más interesante y útil que pueden hacer los míos es destacarme a un puesto de guardia y creedme cuando os digo que eso es lo más aburrido que un guerrero Enano puede hacer. Además, todos me subestiman por ser una chica, cuando posiblemente sea una de las mejores guerreras de toda mi raza.
- No te adelantes, eso está por ver. Siempre y cuando pague nuestro alojamiento aquí yo la acepto. - Replicó finalmente Draugor ante Kelethil.

La Elfa miró de soslayo a Draugor y luego se dirigió a la Enana con una sonrisa.

- Gala, querida, hay muchas más cosas de nuestro viaje que no sabes, como por ejemplo que necesitamos esas armas mágicas para acabar con una criatura que Morgoth creó hace mucho tiempo. Una criatura sumamente peligrosa y...
- ¡Me apunto! ¡Quiero ayudaros a matar a ésa criatura también! ¡Aceptadme, por favor!
- Kelethil, - dijo el Noldo - necesitamos más ayuda de la que sólo tú y yo podemos prestarnos. Nos enfrentamos a un mal cuyas habilidades y fortalezas desconocemos, por no hablar de su número. Necesitamos "más guerreros" y la ayuda de la Enana nos viene muy bien.
- Está bien, - suspiró finalmente Kelethil - pero como ha dicho Draugor, te unes a nuestro viaje y a nuestra misión con la condición de que pagues todos nuestros gastos en ésta posada.
- ¡Hecho! ¡No os arrepentiréis!



Gala "Trenzaslargas"
Gala "Trenzaslargas"

Gala "Trenzaslargas"
Gala "Trenzaslargas"





lunes, 16 de diciembre de 2019

DRAUGOR, EL EXILIADO



Notas previas:

Ésta es la continuación de la historia de un personaje que hice para una campaña del juego de rol "El Señor de los Anillos", que mi hermano hace años iba a ambientar en la Primera Edad de la Tierra Media que J. R. R. Tolkien narró en su libro "El Silmarillion" (en base a textos recopilados por su hijo, quien fue también responsable de su edición).

Tras un desengaño amoroso borré la historia del personaje que narraba los primeros siglos de vida de un Elfo Noldo que había nacido en Valinor con el nombre de Taralmië, que siguió a Fëanor a la Tierra Media y que fue prisionero de los siervos de Morgoth en su fortaleza de Angband. 

Tras haber tenido unos extraños sueños, se me ha ocurrido ésta continuación de aquella historia y de su protagonista, el Elfo Noldo que, tras escapar de su cautiverio en Angband gracias al poder de un anillo mágico, abandona su antiguo nombre y adopta el de Draugor (en sindarin significa "temor de lobo").


Portada de "El Silmarillion"


V

Kelethil entró en "El Pony Pisador" con bastante prisa. Al abrir la puerta todos los congregados en la planta baja de la posada, la más famosa de Bree, se giraron para observar a la extraña Elfa que había atravesado la entrada. Ella, deteniéndose sólo un instante para observar a los asistentes, se giró a continuación hacia el posadero, situado tras la barra.

- ¿Dónde está? ¿Dónde está "Él"?

- ¿Dónde está... quién? ¿Señorita... Elfa? ¡Un momento! ¡Una Elfa del Bosque Negro! ¡Hacía por lo menos...!

- Ahórreselo, sé que el común de las gentes apenas ha visto a los Elfos del Bosque Negro más allá de sus tierras, y mucho menos durante ésta Edad... ¿Donde está el Elfo albino, el Montaraz, el Exiliado... Aquel al que todos llaman Draugor?

- ¡Oh! Está allí al fondo, en la esquina, fumando su pipa. - dijo el posadero mientras señaló con un  brusco movimiento de cabeza y una leve mirada hacia el lugar indicado para, a continuación, seguir limpiando uno de sus vasos.

Kelethil se apresuró a acercarse al sitio donde vio a una figura alta masculina, vestida con capa negra y embozada en su capucha, que se encontraba rodeado por el denso humo del tabaco que estaba fumando.

- ¡Hola! Me llamo Kelethil, hija de Kelethor, del Bosque Negro, he oído hablar mucho de ti, bueno, y también he leído algunas historias que te mencionan, pero me estaba preguntando...

- ¡Hola, Kelethil hija de Kelethor de "me importa un bledo"! - Le interrumpió la figura de la capucha negra desde la profundidad de su sombra - Si has oído y leído sobre mí sabrás entonces que no soy precisamente "amigo" de los Elfos. Y cuando digo "Elfos" me refiero a todos y cada uno de ellos... Pero ¡mira por dónde! ¡Tú eres una Elfa! Así que, no sé por qué tienes tanto interés en buscar a un proscrito como yo pero este es el final de la conversación, vuelve por donde hayas venido y adiós...

- ¡No! No, quiero decir que no me importa que seas un proscrito y un exiliado por los Elfos, quiero decir que tengo algo importante que contarte ¡una misión! ¡Una que creo que te resultará de lo más interesante!

- Ajá, una misión... ¿Despedazar a alguien? ¿Cazar a alguien para luego despedazarle? ¿O sólo se trata de darle un buen susto para que te devuelva la deuda? Supongo que sabrás que es el negocio al que últimamente me dedico, así que antes de hablar del quién y del cómo hablemos de dinero... ¿Cuánto vas a pagarme?

- ¿Qué? ¡No! ¡No, no, no, no! Primero, no es ése tipo de misión, segundo no voy a pagarte, vas a hacerlo gratis y estoy convencida de ello porque tienes un interés especial en ésta misión, créeme...

- ¿Cómo? Ya veo... estás completamente loca. Los Elfos del Bosque Negro te han exiliado porque has perdido la poca cordura que te quedaba y ahora, en tu extraña locura, has decidido venir a molestarme porque yo soy otro exiliado de los Elfos ¿no es así? Te lo he dicho y te lo repito: adiós. Es mi última palabra como no empieces a hablarme de dinero y de lo que yo ganaré con ésta... "misión".

- ¡Bueno! ¿Quieres empezar por ahí? Yo pretendía empezar por el principio, que es como toda buena historia empieza, pero está bien, tú lo has querido, te estropearé la historia... Si no estoy mal informada Maedhros el Alto te quitó tanto "El Anillo del Lobo" mágico, con el que escapaste de Angband, como la espada y el arco hechos por los Noldor que te había regalado ¿verdad? Eso fue antes de encadenarte y mantenerte como prisionero en las mazmorras de Himring durante bastantes décadas ¿No es así? ¿Y si te dijera que cuando acabe ésta misión tendrás de nuevo una espada mágica legendaria forjada por los Noldor? ¿Tal vez fuese más interesante si te dijera que consiste en matar a alguien a quien todo el mundo da por muerto pero que, técnicamente, no lo está? Alguien de quien tú te quieres vengar, Draugor, alguien con quien tienes una cuenta pendiente.

- Está bien, está bien... Siéntate. Has captado mi atención, te escucho, cuéntame ésa historia tuya desde el principio. Pero no fue Maedhros el Alto quien me dio ésa espada y el arco de los que hablas, fue Räegaryon, Comandante de Himring y lugarteniente de Maedhros, él fue quien me hizo ésos regalos. Pero que los detalles no te distraigan, adelante, cuéntame ésa historia...

Kelethil se sentó y sacó un libro finamente encuadernado con tapas de cuero.

- ¿Qué es eso? - Preguntó Draugor.

- Mi libro de notas, no me interrumpas, por favor. Bien... ¿Qué recuerdas de la Caída de Gondolin?

- Pues que fue una auténtica matanza de Elfos (entre los que se encontraba Turgon) por parte de las tropas de Morgoth en las que estaban los Orcos, los Balrogs y los Dragones... Y que Tuor escapó junto a Idril, su esposa, y a Eärendil, su hijo... ¿Me olvido de algo?

- ¡Te olvidas de mucho! - Kelethil abrió su libro de notas. - Para empezar ¿recuerdas que el lugar exacto donde se encontraba Gondolin era uno de los mejores secretos de las Edades Pasadas, no? ¿Cómo supo Morgoth dónde estaba la ciudad para poder atacarla con precisión? ¿Acaso no recuerdas a Maeglin, Comandante de Gondolin, lugarteniente y mano derecha de Turgon, Rey de los Noldor? ¿No recuerdas que Maeglin, junto a sus soldados más cercanos y leales, fueron capturados por Morgoth? ¿Recuerdas acaso que éste los torturó a todos para sonsacarles cual era el lugar exacto de la ciudad y los sitios por donde entrar a ella?

- Bueno... No lo recordaba, no... - Admitió Draugor.

- Como supongo que tampoco recuerdas que, según las historias que se cuentan, Morgoth soltó a Maeglin, pues éste colaboró con Morgoth por los celos que sentía hacia Turgon y Tuor, ya que quería poseer a Idril Celebrindal, esposa de Tuor, el Atan. ¿Y si te dijera que he descubierto que puede que todo esto que nos han contado no sea del todo correcto? ¿Y si te dijera que Maeglin no colaboró con Morgoth tanto como nos lo pintan las historias y que el Señor Oscuro tuvo que recurrir a la magia negra para doblegar su voluntad y la de los suyos? ¿Y si te dijera que, a causa de ésa magia Maeglin aún sigue viviendo y no murió despeñado durante la batalla? ¿Acaso no recuerdas quién fue el Comandante de Gondolin que te impidió conquistar Tol Sirion, cuando ésta estaba tomada por Sauron? ¡Si! Estoy hablando de ése mismo Maeglin, no hay otro...

- Pero... ¿cómo? ¿dónde? No entiendo muy bien lo que me estás contando ni a dónde quieres llegar. De todas maneras eso pasó hace muchísimo tiempo y yo era diferente... Bueno, no pensaba con claridad, "El Anillo del Lobo" me estaba corrompiendo y yo no quería reconocerlo...

- Escucha, tengo pruebas de que Morgoth creó una nueva criatura en la profundidad de Angband de la que hasta ahora no teníamos noticias más que de forma indirecta, un parásito. Todavía no puedo saber exactamente cómo lo llamó Morgoth en origen, pero he conseguido manuscritos de Sauron hablando de éstas criaturas, él las llama "Moraumangajum", las "Arañas del Sueño", también usa el término "Vîz-bolvag" o "El Insecto de la Maldición". Es una alimaña, el cruce horripilante entre un cangrejo y una araña, inteligente y con voluntad propia, que se inserta en la espalda del sujeto y se adhiere a su columna vertebral, de ésta manera la criatura toma el control de su huésped, quien, a partir de entonces está condenado a ser una marioneta del Insecto en cuestión, o como quieras llamarlo...

Lo más interesante es que, en sus escritos, Sauron menciona que su "maestro" ya había probado éstas criaturas en Maeglin y otros. ¡Pero eso no es todo! Fueron descubiertos, pues algunos de los supervivientes de Gondolin recordaron haberse enfrentado a esas criaturas y fabricaron dos armas para combatirlas de forma eficaz. Un enorme arco al que llamaron "Anancacúaina" o "El Arco Sagrado de las Mandíbulas Largas", yo prefiero "Mandíbulas Largas", o "Ananca" simplemente, para abreviar... Y una larga espada que se blande a dos manos llamada "Daerist" o "Hendedora de Sombras".

La cuestión es que éste parásito, éste Insecto maldito, introduce a sus posibles víctimas y rivales en una peligrosa ensoñación, en una pesadilla, de la que es muy difícil salir vivo o sin ser infectado terrible e irreversiblemente por esas criaturas. Por lo tanto, hacen falta dos para combatir a esos bichos, uno que dispare las flechas de "Ananca" e inutilice al huésped y otro que blanda a "Daerist" y se enfrente a esas criaturas en su terreno, en su pesadilla inducida y pensada para matarte ¡Ése eres tú, Draugor! ¡Tú debes blandir a "Daerist"! Yo no soy mala arquera, podría inutilizar al huésped disparando flechas con "Ananca". Espera que ahora viene mi parte preferida, resulta que "Daerist" tiene engarzada una joya mágica, una esmeralda en realidad, en nuestro mundo la esmeralda mágica es verde pero en las pesadillas de los Insectos la esmeralda cambia de color y se vuelve azul, de ésta manera quien blande a "Daerist" no puede ser sorprendido y sabe en todo momento si lo que está viendo es real o no. ¿No me digas que no te gusta?

- Vale, bien... - Comenzó a balbucear Draugor, aturdido por toda la información y datos que acababa de recibir. - A ver si lo he entendido... ¿Quieres que recuperemos dos armas mágicas de a saber qué oscura mazmorra para que combatamos a Maeglin, que sigue vivo y que no tengo ni idea de en qué horrible antro se esconderá, para matar así también a la criatura que lo controla y que Morgoth colocó en él pocos años antes de morir en "La Guerra de la Cólera"?

- Si, eso es. - Dijo una sonriente Kelethil.

- ¡¡Jajajajajajajajajaja!! - Comenzó a retorcerse de risa el alto Elfo albino. - ¡Antes dije que estabas loca en plan broma pero ahora lo pienso de verdad! ¡¡Jajajajaja!! ¡Es el mejor y más desternillante chiste que he escuchado en muchos años, créeme, en muuuuchos años! ¡¡Jajajajajajajajajajajajajajajajaja!!

- Pues a mí no me hace gracia, he corrido demasiados peligros y recorrido incontables millas no sólo para averiguar todo esto, sino también para venir a verte. Deberías agradecerme que te haya brindado ésta oportunidad. No abundan los Elfos nacidos durante la Primera Edad, capaces de blandir una espada mágica forjada en aquella época y capaces también de usar su inmenso poder ¿sabes? Además, aún no te lo he contado todo... No sabes dónde están las armas ni dónde podremos encontrar a Maeglin, sirviendo aún hoy en día a fines malvados para su "nuevo" Señor Oscuro.

- Muy bien, cuéntame más anda, termina de alegrarme el día ilustrándome sobre la misión que quieres emprender conmigo y que hasta ahora parece una auténtica locura suicida.

- ¿Qué sabes de los licántropos de Sauron? Se cuenta que al caer Tol Sirion, el discípulo de Morgoth abandonó la práctica de la licantropía y su perniciosa magia, pero yo no estoy segura del todo, de hecho he oído de unas grutas en las montañas occidentales del Mar de Rhûn, y de los extraños espías y criaturas que allí moran por orden de Sauron, para mantener vigilados a los poquísimos Beórnidas que aún viven y, sobretodo, a los Elfos Teleri que aún moran en las costas del Mar Oriental. Dicen que para combatir eventualmente a los Beórnidas cambiaformas, Sauron desplegó allí a sus propios cambiaformas: los licántropos. Dicen que en esas grutas custodiadas por malsanas y malignas criaturas, el Señor Oscuro esconde de los Elfos y de los Hombres multitud de antiguos tesoros y armas de la antigua Gondolin, para que no puedan regresar a las manos de aquéllos que sí pueden empuñarlas. No tengo pruebas pero me jugaría lo que quieras a que encontraremos las armas que pueden destruir a esos Insectos Malditos en ésas grutas. - Explicó la Elfa del Bosque Negro.

- ¿El Mar de Rhûn? ¿Tienes idea de lo lejos que está? ¿Qué comeremos? ¿Tienes provisiones?

- ¿No se supone que eres un Montaraz? No sé... Cazaremos para comer... Supongo...

- Bueno... - suspiró Draugor - Pues teniendo en cuenta que hace mucho tiempo que no recibo encargos y que no tengo dinero ni para pagar una mísera pinta de cerveza más en ésta posada, supongo que no tengo mejor cosa que hacer que comprobar si esas grutas en el lejano oriente de las que hablas contienen realmente tesoros que valgan la pena ¿Cuándo quieres partir?

- ¿Que cuándo...? ¡Ahora mismo! - contestó Kelethil.

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Al anochecer un horrendo murciélago gigante descendió del cielo para posarse cerca de la entrada a la cueva. Allí, Horrac, el Vestido de Hierro, lo estaba esperando y sabía muy bien que no era un murciélago cualquiera. Antes de tocar el suelo la horrenda criatura voladora cambió, transformándose rápidamente en un alto Elfo con exquisita túnica blanca que llevaba un báculo de oro y tenía la mitad de la cabeza y el rostro cubiertos por una amplia máscara dorada. Al poner los pies en la tierra el Elfo cubrió su maltrecho rostro con la capucha blanca, avanzó majestuosamente y miró con altanería a los dos orcos que le estaban esperando. Entonces, Horrac y Vîtar, el Viejo, se adelantaron y ambos hincaron una rodilla para agachar la cabeza a continuación.

- Dejémonos de formalismos ¿queréis? levanta Horrac y dime ¿Qué ha visto Vogaumtar? ¿Qué es lo que ha percibido del Anillo?

- Puedo deciros, mi Señor, que ésta vez querréis oír lo que ha visto el Silencioso, buenas noticias, muy muy buenas noticias.

- Entonces que venga mi discípulo y que me lo diga en persona.

De la entrada en penumbra de la cueva, surgieron tres figuras, eran el propio Vogaumtar, Kûrr Môsh, el Mocoso de la Púa, y Zuzar, el licántropo, en su forma medio antropomorfa medio animal.

- Mi Señor... - susurró el orco que se encontraba en el medio de los tres, y que llevaba el atuendo y las pinturas de alto chamán del Clan de la Mano Ensangrentada. - Ya viene, lo he visto, el Anillo me lo ha mostrado. - Y mientras decía esto Vogaumtar, el Silencioso, levantó con ceremonia el Anillo del Lobo que antaño hubiera llevado puesto aquél que se hizo llamar Draugor.


Kelethil, hija de Kelethor
Kelethil

Aquel que Fue Maeglin
Aquel que Fue Maeglin

Horrac, el Vestido de Hierro
Horrac, el Vestido de Hierro

Vîtar, el Viejo
Vîtar, el Viejo

Vogaumtar, el Silencioso
Vogaumtar, el Silencioso

Kûrr Môsh, el Mocoso de la Púa
Kûrr Môsh, el Mocoso de la Púa

Zuzar, el Matón
Zuzar, el Matón