viernes, 15 de febrero de 2019

LA FUENTE DE LA VIDA


(Aventura del D&D 5ª versión para personajes de nivel 4)
redactado y selección de imágenes por Pablo López Valledor.


Pueblo de Laneth

Los personajes siguieron su camino hacia el oeste. Atravesaron el paso de las montañas Hamgrim y llegaron al valle del Vidwine. Allí descubrieron una tierra próspera y fértil. El otoño estaba en plena ebullición. Hayas, robles, fresnos y abedules mostraban su hojarasca roja y ocre.

Laneth era un pueblo grande de renta alta, administrado por la Casa Cacyn. Las cosechas son abundantes, la lana de muy buena calidad y el mercado semanal dejaba cuantiosos ingresos en el pueblo. Un comerciante les consiguió un mapa de la zona.

Los personajes siguieron por el Camino Viejo con la intención de llegar hasta la posada El Enano Errante, próxima al cruce de caminos pero fueron sorprendidos por una fuerte tormenta en mitad del trayecto. Cruzaron el puente del Vidwine en medio del chaparrón mientras anochecía. El Enano Errante les estaba esperando al otro lado del río.

La posada "El Enano Errante"

Un delicioso aroma a sopa de repollo les dio la bienvenida al abrir la puerta de la posada. El Enano Errante era una posada vieja que había visto días mejores. La carpintería del interior estaba desgastada y las columnas de madera adornadas con grabados y escritura enana. Los muebles mostraban señales de uso intenso y cicatrices de alguna que otra tangana. Estaba tenuemente iluminada por varios candelabros y antorchas oxidadas.

Había un piso superior donde tres humanos jugaban a los dados en una mesa, molestando a cuatro soldados sentados en otra mesa. Abajo, tres músicos amenizaban el lugar con alegres jigas y tonadas sentados en una mesa llena de cervezas. El mostrador estaba al fondo, sobre el que colgaban expuestas varias perdices y liebres y ristras de ajos.


Un posadero calvo y gordo estaba al otro lado de la barra. Al lado del mostrador había una enorme chimenea de factura enana que calentaba el interior. Frente a ella, sentado en una banqueta, un semiorco tuerto apuraba una jarra de hidromiel mientras contemplaba las llamas, absorto en sus pensamientos. Dos guerreras conversaban apartadas en una mesa y dos mercaderes medianos saludaban y conversaban con todos los comensales.


La Casa de los Cacyn

Posadero
- Markoth Hasselpond, humano de mediana edad.

Camareras
- Imizael, joven humana morena.
- Thae, joven humana rubia.
- Meriel, joven humana pelirroja.

Cocina
- Roselyn Buenbarril, joven cocinera mediana.
- Ianster, ayudante humano adolescente.


ORTAL GRUK, semiorco NB

Es un guerrero veterano. Luce un parche y una coleta. Es taciturno y reservado y ahoga sus recuerdos en alcohol.

FUE 17 (+3), DES 14 (+2), CON 16 (+3), INT 10 (+0), SAB 14 (+2), CAR 10 (+0)

PG: 40 ; CA: 14 (armadura de pieles).

Habilidades: Historia +3, Supervivencia +3

Percepción pasiva 12

Ataque: Maza a dos manos, +5 a impactar, 2d6 +3 de daño contundente.


WELBY Y TRENT, medianos piesligeros LB

Todo el mundo los conoce. Son muy amables y hospitalarios y hacen amigos o negocios en cualquier lugar. Siempre están de buen humor.

FUE 8 (-1), DES 14 (+2), CON 10 (+0), INT 13 (+1), SAB 13 (+1), CAR 16 (+3)

PG: 10 ; CA: 12

Habilidades: Persuasión +4

Percepción pasiva 11


TIBEEM, SPERNIK Y ELLISON humanos CN

Molestos, juerguistas, camorristas, vagos y tramposos. Se les da bien cualquier método de conseguir dinero de forma rápida salvo que ello implique trabajo físico o ganarlo honradamente.

FUE 12 (+1), DES 14 (+2), CON 12 (+1), INT 11 (+0), SAB 10 (+0), CAR 10 (+0)

PG: 15 ; CA: 13 (armadura de cuero).

Habilidades: Juego de Manos +3, Engaño +2, Perspicacia +1, Sigilo +3, Herramientas de ladrón +1

Percepción pasiva 10

Ataque: Daga, +4 a impactar (20/60), 1d4 +2 de daño perforante.

Equipo: dados trucados, 2 dagas (cada uno) y 15 p.0 (entre los tres)


KERIA Y ARAVELLE mercenarias humanas NN

Vagan por la zona buscando gente dispuesta a pagar por sus espadas.

FUE 15 (+2), DES 14 (+2), CON 16 (+3), INT 12 (+1), SAB 12 (+1), CAR 14 (+2)

PG: 20 ; CA: 17 (camisa de mallas y escudo).

Habilidades: Intimidar +4

Percepción pasiva 11

Ataque: espada larga, +4 a impactar, 1d8 (1d10) +2 de daño cortante.


THOGAR, MENSAM, NEDON Y HALELF soldados de Rock Merie, humanos LB

Thogar es sargento y los demás pertenecen a su regimiento. Llevan una sobrevesta encima de la cota de malla con el emblema de Rock Merie: una montaña de plata sobre tres estrellas de plata sobre campo azur. Habían quedado con Lord Cacyn en la posada como punto de encuentro, pero llevan un día entero esperando. Parecen preocupados por el retraso de la comitiva de Vidsabeth y discuten si la mejor idea es ir a buscarles fuera, de noche en mitad de la tormenta.

FUE 15 (+2), DES 14 (+2), CON 12 (+1), INT 12 (+1), SAB 12 (+1), CAR 12 (+1)

PG: 25 ; CA: 18 (cota de malla y escudo).

Habilidades: Atletismo +3, Intimidación +2, Vehículos terrestres +2

Percepción pasiva 11

Ataque: Espada Larga, +4 a impactar, 1d8 (1d10) + 2 de daño cortante, Daga, +4 a impactar, (20/60) 1d4 +2 de daño perforante.


IGAN, LIEL Y TIRIL, músicos humanos NB

Son músicos viajeros que frecuentan el valle del Vidwine, alegrando corazones con su música y amenizando eventos, bailes y tabernas donde quiera que los contraten. Igan es el único varón y toca la flauta, Liel, una elfa gris que toca el arpa y canta y Tiril, una joven muchacha que toca el violín.

FUE 8 (-1), DES 12 (+1), CON 10 (+0), INT 14 (+2), SAB 12 (+1), CAR 16 (+3)

PG: 5 ; CA: 10

Habilidades: Interpretar +5, Persuasión +4


Percepción pasiva 11



Blog de Carlos López Valledor, Thae


Los personajes se mezclaron entre los parroquianos, disfrutaron del calor del fuego, de la buena cerveza y de la comida del lugar. Los soldados pertenecían a la guarnición de Rock Merie, el castillo de la Casa Hildihan, y estaban esperando la comitiva de Vidsabeth Cacyn, hija de Lord Cacyn, para escoltarla al castillo y casarla con el Barón Aldric Hildihan, pero se retrasaba.


Welby y Trent les advirtieron de lo peligroso que resultaba últimamente viajar por la zona. Ilmith, la malvada Reina de los Goblins, se escondía en algún lugar del Bosque de Roywin, comandando sus hordas contra los lugareños. La bruja Ilmith era una elfa silvana repudiada por los suyos cuando intentó usurpar el poder de su tribu. Los elfos la desterraron y vagó durante años por los bosques hasta que los goblins la alzaron como líder.



Ortal Gruk


Ortal meditaba acerca delos hechos acontecidos años antes cuando él y su grupo fueron contratados para salvar la vida del Barón Hildihan, padre de Aldric. Lord Hildihan había sido herido con una daga envenenada mientras mantenía a raya a los goblins de Ilmith. Una daga negra se clavó en su pecho. El arma estaba maldecida. La herida no parecía mortal pero el veneno que contenía lo debilitaba lentamente. Intentaron todos los remedios y hechizos posibles pero nada resultó. El Barón moriría si alguien no hacía algo pronto.

El grupo de Ortal fue contratado. Contaba la leyenda que al norte, en algún lugar perdido entre las Ciénagas había un manantial de agua sagrada capaz de sanar cualquier herida y cualquier mal. Sólo era una leyenda que nadie podía atestiguar pero era su única esperanza. Ortal y su grupo partieron con premura pero cayeron bajo una emboscada de goblins. Solo Ortal sobrevivió. Los que no murieron en combate estaban heridos por dagas similares a las que había envenenado al Barón.

Con más motivo aún, el semiorco cruzó los pantanos para buscar el templo. Días más tarde, después de luchar contra los estragos de la Ciénaga, Ortal encontró el templo. Descendió por las escaleras que se internaban bajo tierra hasta que encontró una puerta con la cara de una esfinge esculpida que no supo abrir. Intentó forzar la cerradura pero ésta estaba en el interior de la boca de la esfinge y cuando fracasó la boca se cerró y le partió el brazo. Ortal no se rindió fácilmente volviéndolo a intentar y la boca se cerraba de nuevo con su brazo dentro cada vez que no lo conseguía.

Una patrulla de hombres lagarto le descubrió. Incapaz de luchar contra ellos por el estado de sus brazos tuvo que huir y esconderse de ellos. Cuando dio la vuelta sus compañeros envenenados ya habían muerto. Regresó a Rock Merie para descubrir que el Barón también había muerto. Contó lo sucedido y por su fracaso se culpabilizaba de las muertes del Barón y de sus amigos. Desde entonces mataba sus penas con tragos y tragos de hidromiel.

De repente la puerta del Enano Errante se abrió de par en par. Entraron tres figuras encapuchadas y heridas, sosteniendo en brazos a una cuarta. Uno de ellos se descubrió. Era Sterich Cacyn, Señor de la Casa Cacyn, y pedía ayuda. Sostenía en brazos a su joven hija Vidsabeth, prometida de Lord Hildihan. Los otros dos eran, su guardaespaldas el norteño Leofric Stormwinter y la Dama de Vidsabeth, la semielfa Nedhiel Taelashim. Habían sido atacados por los goblins de la Bruja Elfa en las inmediaciones del Bosque de Roywin y eran los últimos supervivientes de la comitiva. Vidsabeth parecía gravemente herida.

Con sus conocimientos de medicina Errek Ulmu examinó a la doncella. En su hombro llevaba clavada una daga negra y flamígera semejante a la que había envenenado al Barón. Ortal palideció cuando vio el arma. No había más remedio que buscar esa fuente si querían salvarle la vida la vida a la muchacha. Lord Cacyn se mostró nervioso y desesperado y les prometió lo que hiciera falta si traían con ellos ese agua sagrada.



STERICH CACYN noble humano LB


Sterich Cacyn


Sterich Cacyn es un humano de media edad con barba y cabello largo entrecano, luce ropas acordes a su posición y el emblema de su Casa: una vid de gules sobre campo de plata, encima de la cota de malla. Querido y respetado por la gente, tiene fama de hombre justo y honrado. Gobierna desde las montañas Hamgrim al este, hasta el Puente de los Caminos al oeste y desde el Bosque de Roywin al norte hasta el Camino Viejo al sur. El pueblo de Laneth es el epicentro de sus dominios y no muy lejos se encuentra el Torreón y el Palacio Cacyn.

FUE 14 (+2), DES 14 (+2), CON 14 (+2), INT 14 (+2), SAB 14 (+2), CAR 16 (+3)

PG: 30 (-20 pg actualmente) ; CA: 18 (cota de malla y escudo).

Habilidades: Historia +4, Persuasión +4, Vehículos terrestres +3

Idiomas: común y élfico.

Ataque: Espada larga +5 a impactar, 1d8 (1d10) +2 de daño cortante; Daga +5 a impactar, 1d4 +2 de daño perforante.



LEOFRIC STORMWINTER guardaespaldas de Vidsabeth, humano NB

Leofric es un norteño enorme y corpulento. Luce barba y pelo largo y rojo. Aunque va encapuchado no luce ropas opulentas. Hace años su clan fue exterminado por los ogros. Perdido, alquiló su brazo al mejor postor hasta que Lord Cacyn le salvó de una muerte segura en La Batalla de los Páramos del Alba. Desde entonces sirve a la Casa Cacyn bajo juramento.

FUE 18 (+4), DES 12 (+1), CON 18 (+4), INT 10 (+0), SAB 10 (+0), CAR 10 (+0)

PG: 40 (-20 pg actualmente) ; CA: 15 (defensa sin armadura).

Habilidades: Supervivencia +4, Trato con animales +2

Percepción pasiva 10

Furia: 2 veces/día, +2 a daño, resistencia a daño contundente, cortante y perforante.

Ataque: Hacha a dos manos +6 a impactar, 1d12 +4 de daño cortante.


NEDHIEL TAELASHIM Dama de Vidsabeth, semielfa LB

Nedhiel es una medioelfa de cabellos castaños. Su padre fue un caballero elfo que servía a la Casa Hyness y que murió en combate siendo ella muy niña. Nedhiel creció y se educó en la Corte Hyness pero siempre fue tratada con desprecio por su linaje humano. Cuando cumplió la mayoría de edad abandonó la Casa y las tierras élficas y buscó fortuna en territorio humano donde esperaba no ser juzgada por su mezcla de sangre. Sin embargo por fortuna, no tardó en llegar al Valle del Vidwine. Al llegar a Laneth su educación élfica llamó la atención de la Casa Cacyn que enseguida la empleó como compañera y cuidadora de su hija Vidsabeth, cuando ésta apenas era una niña.

FUE 8 (-1), DES 12 (+1), CON 10 (+0), INT 14 (+2), SAB 12 (+1), CAR 16 (+3)

PG: 12 (-4 pg actualmente) ; CA: 11

Habilidades: Interpretación (voz) +5, Medicina +3, Historia +4, Persuasión +4, Perspicacia +4, Conocimiento Arcano +4, Herramientas de tejedor +3

Percepción pasiva 11

Idiomas: común, élfico, silvano e infracomún.

Ataque: Daga, +3 a impactar (20/60), 1d4+1 de daño perforante.

Inspiración bárdica 1d6

Conjuros:

Nivel 0: Amistad; Guardia de cuchillas.

Nivel 1: Detectar magia; Curar heridas.

CD salvación de conjuros 13, Ataque conjuros +5


Aptitud mágica: Carisma. 


VIDSABETH CACYN noble humana LB


Vidsabeth Cacyn


Famosa por su belleza. Vidsabeth es una muchacha de cabellos oscuros y profundos ojos azules. Creció rodeada de comodidades. Su padre siempre la protegió frente a pretendientes indecorosos y buscó lo mejor para ella y para la reputación de su Casa.
Vidsabeth tuvo una educación élfica por parte de Lady Nedhiel, quien también le enseñó las normas de la cortesía y la etiqueta. Está prometida con el Barón Aldric Hildihan, Señor de Rock Merie, de nueve años y a quien no conoce. Su matrimonio con Lord Hildihan fue concertado por su padre y por la Baronesa Riadoc, madre de Aldric, para unificar el valle del Vidwine bajo una única Casa. Vidsabeth no conoce mucho del mundo exterior, más allá del Valle, salvo los libros de geografía e historia que Lady Nedhiel le hizo leer de niña. Tampoco conoce otra vida que la comodidad y seguridad que su posición social le otorga.

FUE 8 (-1), DES 12 (+1), CON 10 (+0), INT 14 (+4), SAB 12 (+1), CAR 18 (+4)

PG: 10 (0 pg actualmente); CA: 11

Habilidades: Interpretación (voz) +5, Historia +3, Persuasión +8, Conocimiento Arcano +2, Herramientas de tejedor +2

Percepción pasiva 11

Idiomas: común, élfico y silvano.


Ataque: Daga +3 a impactar (20/60), 1d4 +1 de daño perforante.


Las Ciénagas


El grupo partió a la búsqueda, acompañados por Ortal por Keira y por Aravelle. Lúvatar y los soldados se quedaron para proteger la posada. El grupo tomó el Camino Perdido en medio del aguacero. El camino estaba en desuso por los peligros que atravesaba. Horas más tarde de salir del Enano Errante fueron emboscados por una patrulla de goblins y hobgoblins. Moldan disparó su ballesta contra unos goblins armados, para su sorpresa, con las dagas malditas. Reom y Ortal se enfrentaron a unos feroces hobgoblins y Áldagor descubrió a un chamán orco y acabó con él.

Siguieron su camino con alguna que otra herida encima y cuando llegaron al Túmulo ya había amanecido y la tormenta se había despejado. El Túmulo era un círculo de menhires cubiertos de niebla desde donde podían ver el bosque y a lo lejos los pantanos. Después de derrotar a una Bestia desplazadora que merodeaba el lugar encontraron un camino que bajaba hacia Las Ciénagas.


Ortal los guió hasta que encontraron un sendero con losas sobre el lodo. Era la antigua calzada que conducía al templo. Unos bullywugs los asaltaron pero lo pagaron con sus vidas, después siguieron la calzada hasta que llegaron a un montículo que se elevaba sobre el pantano.


El antiguo templo de Vedrelle


Las ruinas de lo que parecía un templo estaban en medio del montículo. Todo estaba lleno de columnas tiradas y estatuas cubiertas de hiedra y musgo. Ortal les indicó una gruta que se internaba debajo de la tierra. Unas escaleras descendentes se perdían en la oscuridad. Los personajes encendieron sus antorchas y continuaron su marcha entre las tinieblas. Todo estaba lleno de telarañas. Dentro, una vez abajo, descubrieron un lugar desolado. Todo estaba en ruinas, ratas y alimañas se arrastraban por el suelo. En las paredes, apartando la vegetación y musgo descubrieron unas palabras escritas en común antiguo.


Si el agua sagrada quieres probar

la esfinge primero te ha de observar

si no le muestras el sello de Vedrelle

del agua sagrada no podrás beber

El culto a Vedrelle era antiguo. Ella era la diosa del amor, de la fertilidad y de la vida.

Las paredes estaban adornadas con diferentes mosaicos mostrando escenas palaciegas. La diosa aparecía representada como una hermosa mujer de cabello rojo a quienes sus sacerdotisas ofrecían ofrendas. Las sacerdotisas también aparecían cuidando y atendiendo enfermos. En una escena aparecían ellas poniendo al cuello un colgante a gente débil y enferma. Luego formaban una cola que acababa delante de una esfinge. La esfinge parecía mirar el colgante y les dejaba pasar. Luego subían unas escaleras donde había una fuente. Después de beber de la fuente regresaban fuertes y sanos.


Los personajes inspeccionaron el lugar encontrando entre los escombros dos brillantes colgantes similares a los de los mosaicos. Después descubrieron los restos de lo que parecía un hospital donde atendían a los enfermos. Allí derrotaron a una araña enorme que había construido allí su telaraña. Más adelante había una enorme estatua de Vedrelle dentro de una piscina llena de lodo y maleza. Tras ella bajaban unas escaleras donde una puerta llena de engranajes y mecanismos les esperaba. La cara de una esfinge con la boca abierta estaba tallada. Dentro de la boca la cerradura y un mosaico desordenado con la imagen de Vedrelle. Sobre el dintel, escritas en común antiguo las mismas palabras que lucían las paredes. Moldan consiguió forzar la cerradura y completar el mosaico.


La esfinge protectora del agua sagrada


La puerta se abrió y tras ella descubrieron un lugar iluminado por una luz cegadora. Todo estaba rodeado por una neblina y era difícil establecer sus dimensiones. Un pasillo formado por pebeteros encendidos conducía hasta una impasible esfinge que custodiaba un manantial situado detrás de ella. El manantial estaba alto, encima de una sinuosa escalera tallada sobre un montículo. En lo alto había un estanque y en medio del estanque una roca, llena de flores y musgo, de la que brotaba agua por diferentes sitios.

Los personajes le mostraron a la esfinge los pequeños y brillantes colgantes que habían encontrado. Luego le pidieron permiso para llevarse un poco del agua sagrada. La esfinge lo concedió pero les advirtió del peligro inherente que suponía beber del Agua de Vedrelle, la cual podía llegar a ser sumamente adictiva ya que ésta era el néctar puro y la esencia misma de la vida. Los personajes se fueron, llenando dos odres con el agua sagrada y emprendieron el camino de vuelta.

Cuando llegaron al Enano Errante, Vidsabeth descansaba en una habitación. Su estado había empeorado y se temía por su vida. Sin embargo cuando los personajes le dieron de beber el agua, ésta enseguida recuperó la consciencia y los efectos del veneno mágico desaparecieron. Todos estaban en deuda con ellos, incluso Ortal el semiorco que gracias a ellos había logrado redimirse.

Los personajes entregaron uno de los odres a Lord Cacyn para salvar las vidas de aquellos que en un futuro se vean envenenados por las dagas de Ilmith. Errek hizo prometer a Sterich que vertiera la tercera parte del contenido del odre en la tierra corrompida por la Bruja para purificarla. Lord Cacyn les entregó un cofre con quinientas piezas de oro a cada uno. También les dio su palabra de que si en algún momento necesitaban ayuda de la Casa Cacyn ésta siempre estaría dispuesta a entregarla.


Fueron invitados a la boda entre Lord Aldric y Lady Vidsabeth, celebrada en la majestuosa fortaleza de Rock Merie, varios días después. Allí la Baronesa Riadoc Hildihan tuvo la ocasión de agradecerles personalmente la hazaña. Les comunicó que había ordenado a sus poetas escribir la gesta que habían llevado a cabo y les obsequió con otro cofre a cada uno con quinientas piezas de oro y un anillo a cada uno de la Casa Hildihan con el cual podían viajar bajo el amparo del Baronazgo.



Rock Merie

Sin embargo, Ilmith, la Reina de los Goblins, aún no había sido detenida... 


viernes, 7 de diciembre de 2018

UN APRENDIZ DE JEDI


El pobre caracol
vuelve atrás. Ya en la senda
un silencio ondulado
mana de la alameda.
Con un grupo de hormigas
encarnadas se encuentra.
Van muy alborotadas,
arrastrando tras ellas
a otra hormiga que tiene
tronchadas las antenas.
El caracol exclama:
Hormiguitas, paciencia.
¿Por qué así maltratáis
a vuestra compañera?
Contadme lo que ha hecho.
Yo juzgaré en conciencia.
Cuéntalo tú, hormiguita.

La hormiga medio muerta
dice muy tristemente:
Yo he visto las estrellas.
¿Qué son estrellas? dicen
las hormigas inquietas.
Y el caracol pregunta
pensativo: ¿estrellas?
Sí, repite la hormiga,
he visto las estrellas.
Subí al árbol más alto
que tiene la alameda
y vi miles de ojos
dentro de mis tinieblas.
El caracol pregunta:
¿Pero qué son estrellas?
Son luces que llevamos
sobre nuestra cabeza.
Nosotras no las vemos,
las hormigas comentan.
Y el caracol, mi vista
solo alcanza a las hierbas.
Las hormigas exclaman
moviendo sus antenas:
Te mataremos, eres
perezosa y perversa,
el trabajo es tu ley.

Yo he visto las estrellas,
dice la hormiga herida.
Y el caracol sentencia:
Dejadla que se vaya,
seguid vuestras faenas.
Es fácil que muy pronto
ya rendida se muera.

Por el aire dulzón
ha cruzado una abeja.
La hormiga agonizando
huele la tarde inmensa
y dice, es la que viene
a llevarme a una estrella.

Las demás hormiguitas
huyen al verla muerta.

El caracol suspira
y aturdido se aleja
lleno de confusión
por lo eterno. La senda
no tiene fin, exclama.
Acaso a las estrellas
se llegue por aquí.
Pero mi gran torpeza
me impedirá llegar.
No hay que pensar en ellas.


"Los Encuentros de un Caracol Aventurero", Federico García Lorca




Salamkora
Salamkora


Darth Ghul
Darth Ghul



LA GUARDIANA LUMINOSA

Darth Ghul sentía una poderosa energía de la Fuerza en aquel planeta, aunque no sabía exactamente de dónde emanaba ese tremendo poder. Se encontraba sobrevolando la superficie de Tylos, el planeta plagado de océanos totalmente alejado de cualquier ruta espacial transitada y, por lo tanto, alejado también de la política y de las culturas tecnológicamente avanzadas de la Galaxia.

Varios de los pilotos rebeldes que había matado al salir del letargo conocían a un tal Jace Jukassa, alguien que, según los recuerdos de aquellos pilotos, había sido instruido muchos años atrás por un  anciano Caballero Jedi llamado Dúnawax Suu Quol y de quien había heredado su sable de luz al morir éste. Ya había matado varias veces a gente con potencial oculto para sentir y usar la Fuerza pero nunca, hasta ahora, había matado a un Jedi ni a ningún otro usuario del lado luminoso de la Fuerza entrenado. ¿Cómo sería ésa sensación? Debía averiguarlo, la energía de alguien así tal vez consiguiera duplicar su propio poder... además, el sable de luz de un antiguo Caballero Jedi sería una rara reliquia digna de coleccionar, uno de los objetos más escasos y valiosos de la Galaxia, más hoy en día, cuando el Imperio había acabado para siempre con casi todos los Jedis.

Según los recuerdos de aquellos pilotos, el tal Jukassa había desaparecido sin dejar rastro en aquel perdido planeta, mientras se encontraban realizando una misión de reconocimiento. Había algo extraño allí, no había duda, algo, o alguien, muy muy poderoso usaba una energía residual para ocultar su rastro, pero él lo encontraría... daría con aquel aprendiz de Jedi y con cualquier supuesto maestro suyo que allí se escondiese, se haría para siempre con sus poderes, con sus almas, con sus recuerdos y con sus sables láser.

Llevaba horas sobrevolando los cielos de Tylos como un águila en busca de una presa, cuando de repente sintió una poderosa presencia, una inmensa energía de la Fuerza lo llamaba para que acudiera a un punto del planeta en concreto. La energía era serena y firme, apacible y suave, en lugar de la energía de la Fuerza distorsionada por el lado oscuro de Darth Ghul, que era fuerte y poderosa sí, pero también llena de ansiedad, obsesión, impaciencia, prisa, ira y una profunda desazón, una comezón insana que vibraba llena de miedos mezclados con un extraño complejo de superioridad, muy propio y único de los Sith o de cualquier otro usuario entrenado en el lado oscuro...

Darth Ghul se apresuró guiado por su impaciencia hacia el lugar al que le estaban llamando, sobrevoló cientos de kilómetros a gran velocidad, para llegar a una alejada y pequeña isla rocosa tres horas después. Allí, en la colina que coronaba la pequeñísima isla se encontraba una extraña criatura alienígena, inmersa en lo que parecía una apacible meditación. Era como una mezcla entre una mujer humana, un grandísimo pez y una serpiente de enormes proporciones cuyas escamas eran de un azul intenso y brillante a la luz del atardecer. Darth Ghul sintió que el gran poder de la Fuerza que existía en el planeta procedía de aquella criatura, ella lo había convocado a su presencia.

Decidió probar suerte y lanzar una descarga de energía para tantear las defensas de la criatura, así que de la Esfera de Meditación surgió de repente un rayo carmesí irregular que acabó a varios metros de la alienígena, y se dispersó por el aire que la rodeaba para mostrar una barrera semiesférica invisible en cuyo centro se situaba la mismísima y poderosa usuaria de la Fuerza.

- Eso no te servirá. - Escuchó Ghul en su cabeza. - Si deseas acabar conmigo tendrás que bajar aquí y plantarme cara.

- ¿Quién eres? - Preguntó el Sith, pero no hubo ninguna respuesta.

Darth Ghul hizo aterrizar a su vehículo, del que no había salido en una eternidad y en el que, también, había recorrido el inmenso vacío espacial de una de las mitades de la Galaxia. Después de tanto tiempo se preguntó si podría volver a salir de su vehículo e incluso si podría volver a caminar, pero enseguida desechó tales dudas, él era un Lord de los Sith, la criatura más poderosa de la Galaxia, tales dudas eran un insulto a su poder...

Cuando la Esfera de Meditación aterrizó, suspendida de forma misteriosa sólo por uno de sus ángulos, y de paso desafiando todas las leyes de la física, dos de sus caras triangulares se abrieron a modo de compuertas. De la cara inferior comenzaron a formarse unas escaleras por las que un sorprendido y titubeante Darth Ghul comenzó a descender, lenta pero decididamente y sin aparentes problemas de equilibrio. Cuando las suelas de sus botas tocaron el suelo rocoso sacó al mismo tiempo sus sables de luz y los encendió con su característico sonido chisporroteante. Avanzó hacia la misteriosa alienígena y se detuvo donde sintió que no podía caminar más sin tropezar con aquella barrera que emanaba de la supuesta Jedi y que parecía tan invisible como sólida.

- A vosotros, los Sith, nunca lograré entenderos... - Dijo aquella criatura con aspecto femenino. - Ni siquiera sabes quién o qué soy, o lo que quiero o no quiero, pero has venido y aquí estás, más que convencido de que deseas matarme. No puedo dejar de preguntarme ¿Por qué? ¿De qué te serviría eso? No solo no comprendes nada, ni siquiera te importa entenderlo. No solo eres un estúpido ignorante, además te vanaglorias de ello. Me das pena. Todos los Sith me la dais. Ignorancia y rabia, ira, soberbia y estupidez, es todo lo que sois.

- Deja de hablar y defiéndete, vas a decirme quién es un tal Jace Jukassa al que estoy buscando y dónde está. Tú le has entrenado ¿no es así? por eso desertó de la rebelión, para convertirse en un Jedi contigo. Si no quieres no tienes por qué decírmelo, tienes un gran poder que pronto haré mío al consumir tu alma y luego sabré sin dificultad dónde está, le perseguiré y le mataré como estoy a punto de hacer contigo.

- Te equivocas y aciertas al mismo tiempo. Yo fui la maestra de Jedi de Jace Jukassa, sí. Él estuvo aquí y sí, abandonó la rebelión para convertirse en Jedi. Pero ya se fue, a dónde no lo sé ni me importa, tendrás que buscarlo y tengo entendido que la Galaxia es grande. Pero creo que al final os veréis, vuestros destinos están unidos, así que seguro que un día cruzarás tu espada con la suya. Y no, te equivocas al pensar que puedes apropiarte de mi alma y conocer todos mis recuerdos, estoy fuera de tu alcance para eso, aunque consigas matarme sigo siendo una con la Fuerza y mi esencia jamás te pertenecerá. Mi nombre es Salamkora, por cierto, soy una Jedi ¿y tu eres?

- Me llamo Darth Ghul y soy un Lord de los Sith, pero creo que tú eres la que está equivocada, no sabes nada de mí ni de lo que realmente quiero. ¿Piensas que lo único que me interesa es matarte? Quiero matarte, si, pero ése es un objetivo mucho menor con respecto a mis intereses reales. Tengo una misión, he visto lo que va a suceder dentro de mucho mucho tiempo, haré que ésa visión se convierta en realidad y estaré allí cuando suceda.

- Pobre iluso, puede que tu visión se haga realidad... ¿por qué no? pero no existirás cuando tenga lugar, nadie... incluso puede que nada de la Galaxia exista para entonces. El Cambio es una de las prioridades de la Fuerza, nadie puede vivir para siempre, ni siquiera tú con todo tu poder, aunque en tu arrogancia de Sith cometes el terrible error de creerte superior a la Fuerza. Tal vez si yo no puedo hacerte entender ésta gran verdad Jukassa sí lo consiga. Ponte en guardia, voy a enseñarte al menos una lección que no estás preparado para comprender.

Y diciendo esto Salamkora, la enorme alienígena Jedi, descolgó de su espalda el mango de un sable de luz demasiado alargado y no tardó en encenderlo, con lo que aparecieron dos filos láser de color verde, uno en cada extremo.

Darth Ghul sintió cómo la energía de la barrera invisible, que le separaba de la extraña Jedi, desaparecía y vio cómo el inmenso y sinuoso cuerpo de ésta se abalanzaba sobre él blandiendo el sable láser doble, girándolo por delante de ella. La Jedi aprovechó su mayor altura y envergadura para atacar a Ghul desde arriba y el Sith tuvo que emplearse a fondo para detener varias veces los filos láser verdes que trataban de llegar a su cuerpo, y que cambiaban rápidamente de posición para forzar al Sith a adoptar una estrategia defensiva.

Ghul se encontró muy pronto retrocediendo hasta el borde del islote donde se encontraban, así que se concentró para canalizar la Fuerza a través de él y formar una gran columna de agua que se levantó a su espalda y que giró a gran velocidad y con gran fuerza para golpear a la Jedi. Salamkora, que tuvo necesariamente que retroceder, se vio pronto atacada por una vorágine de sables de luz de color rojo que trataban al menos de herirla y, aunque trataba de desequilibrar a Ghul con la propia fuerza de sus ataques, ni lo uno ni lo otro ocurrió.

Salamkora puso en práctica entonces uno de sus planes "b" y, en el impás de un segundo entre los ataques a los que se veía obligada a defenderse, empujó con la Fuerza el cuerpo del Sith para intentar tirarlo al agua, su elemento, donde creía que tendría ventaja, y tuvo éxito. Aquel que hacía llamarse Darth Ghul fue empujado por la Fuerza hasta caer en el océano que rodeaba el islote, entonces Salamkora se impulsó rápidamente para sumergirse cerca de donde había caído el cuerpo de su enemigo.

Ghul estaba preparado y esperando a la Jedi, que cayó dos metros por delante de donde él estaba sumergido, volvió a concentrarse en los poderes de la Fuerza que le permitían controlar los elementos y volvió a crear una columna de agua, ésta vez la columna estaba destinada a expulsar a la alienígena del líquido elemento y volver a llevarla a la tierra del pequeño islote donde hacía un instante que ambos usuarios de la Fuerza se afanaban en lanzarse estocadas láser.

Unos poderosos y gruesos brazos de tierra esperaban al cuerpo de Salamkora en la pequeña isla que ella misma había elegido como lugar de batalla, se aferraron a ella e impidieron que se moviera. Sintió que era el momento, apagó el sable láser, cerró los ojos, se concentró en la Fuerza y esperó. Ghul no tardó en aparecer triunfante, impulsándose con la Fuerza cayó desde arriba sobre la inmóvil (y concentrada) Jedi para, con un grito de rabia y esfuerzo, cortarle el cuello con uno de sus sables de luz carmesíes... Y ocurrió lo que el Sith nunca hubiera imaginado... El cuerpo de la Jedi desapareció al instante y por completo. Todo aquello que portaba, su cinturón de fibra de alga, la gran concha que le servía de protector para el hombro derecho e incluso su sable de luz, cayó al suelo atraído por la simple, pero más que evidente, fuerza de la gravedad... Como si fueran objetos que de repente habían aparecido allí sin más, como si la Jedi con la que Ghul había estado luchando hacía tan sólo un segundo, hubiera sido solo el producto de su imaginación.

Pero lo más extraño de todo es que Darth Ghul no sintió energía alguna en su interior, su cuerpo y su espíritu no se habían alimentado en absoluto del alma de la Jedi... por primera vez en mucho mucho tiempo Ghul no había logrado apropiarse del alma de alguien a quien había matado de forma directa. Había escuchado historias cuando fue un Jedi, pero nunca había pensado demasiado en aquellos milagros que se suponen podían realizar algunos Jedis durante épocas y guerras pretéritas... Desaparecer por completo al morir... Desaparecer... aquella no era la palabra, puede que él no sintiera la energía de la Jedi, pero eso no quería decir que hubiera desaparecido, tal vez ella tuviera razón y había conseguido unir su espíritu a la Fuerza pero de lo que estaba seguro era de que la Jedi ya no sería un problema.

Habría otras muchas maneras de dar con aquel tal Jace Jukassa, pensó el Lord de los Sith mientras sonreía y recogía el sable de luz doble de la Jedi caída.



Veyl Korryn
Veyl Korryn


Toriyengu Morr
Toriyengu "Yengu" Morr


IG3-L6 "Guilles"
IG3-L6, también conocido como "Guilles"


Shardrash Kalek
Shardrash Kalek



LA EMBOSCADA

El "Puño del Gigante" no podía aterrizar donde los sensores indicaban que estaban las excavaciones, el terreno era demasiado escarpado e irregular, así que Veyl Korryn se vio obligada a aterrizar en la explanada más próxima.

- Ya lo hemos hablado, Yengu, tú y "Guilles" os quedáis vigilando la nave, mientras Shardrash, Vaas y yo exploraremos la zona. - Ordenó la líder de los cazarrecompensas.

- Como siempre jefa, lo que tú digas. - Respondió el gran.

- Hoy mataremos a ése bastardo y a sus amigos, lo sé. - Comentó Veyl para sí misma antes de salir  de la nave seguida por dos de sus subordinados, el aqualish y el klatooiniano.

La noche había comenzado en Sheirr-Vrett, llenando todo el paraje de amenazantes sombras y  rincones oscuros donde un enemigo podía ocultarse fácilmente, así que la líder llevaba consigo un sensor portátil de gran potencia, pero bastante anticuado, y parecía que al bajarse de la nave empezaba a fallar intermitentemente.

- Maldito trasto. - Exclamó Veyl mientras sacudía el aparato. - Siempre ha funcionado bien, no sé qué le pasa... Bueno, ésta es la situación, si entramos por éste corredor seremos un blanco fácil, creo que lo mejor es rodear por detrás de ésta colina y subir por aquí. Con suerte estarán trabajando en las excavaciones y morirán cuando hagamos explotar los túneles. Y con muchísima suerte ése hijo de perra saldrá a mi encuentro y tendré la oportunidad de dispararle en la cara. Vamos.

Avanzaron un buen trecho pero cuando se disponían a rodear la colina que habían visto en el escáner una voz les dio el alto.

- ¡Ni se os ocurra dar un paso más! - Jace Jukassa apareció tras un montículo rocoso con el sable de luz de su antiguo maestro fallecido encendido. Se encontraba a unos quince metros de distancia. - ¡Un fusil bláster pesado os está apuntando ahora mismo! ¡Si os movéis seréis cazarrecompensas muertos!

Tanto el aqualish Kalek como Vaas el klatooiniano encendieron instintivamente sus sables de luz de filo azul, como lo era también el de Jace.

- Escuchadme. - Les dijo Veyl Korryn a los que la acompañaban. - Está ahí delante, solo tengo que pegarle un tiro y nos marcharemos de aquí, pero no sin antes haberlo matado. Cubridme, voy a disparar.

Diciendo esto la líder de los cazarrecompensas hincó su rodilla izquierda en tierra y apoyó la culata de su rifle bláster en el hombro mientras apuntaba con su ojo cibernético al aprendiz de Jedi que tanto tiempo llevaba persiguiendo. De repente la luz de un sable láser azul pasó por delante de donde Veyl Korryn miraba y partió el rifle bláster por la mitad. Elevó una mirada llena de sorpresa y observó a Nilvaas Leernure plantándole cara y apuntándole con el arma que éste empuñaba .

- ¡No! ¡Estoy harto de ésta venganza personal tuya! ¡Vete de aquí con el resto y no volváis! ¡Olvida a Jace Jukassa! ¡Olvida la venganza!

- ¡Maldito traidor! ¡¿Y qué hay de las recompensas?! ¡¿O te has olvidado de que el Imperio ofrece quince mil créditos por la cabeza de ése Jukassa?!

- ¡¿Solo quince mil?! - Gritó el aludido en la distancia. - ¡Me siento insultado! ¡"Butterhead" el Hutt paga veinticinco mil por Dhagg Nimerian! ¡Y el Sol Negro paga cuarenta y cinco mil por Barrett Askellan! ¡Quince mil! ¡Qué miseria!

Mientras Jace decía todo aquello Veyl se levantó, desenfundó su pistola bláster y apuntó a Nilvaas.

- Si no estás con nosotros eres uno de nuestros enemigos, Vaas, y si tengo que matarte para llegar a Jukassa vete despidiéndote.

- ¡No! - El aqualish llamado Shardrash Kalek se interpuso y empujó a un lado el bláster de Veyl con una de sus manos, mientras que con la otra cruzaba su sable láser con el de Vaas. - Yo me encargo de esto, Veyl, él es mi amigo, yo haré que entre en razón o lo mataré.

De repente, a unos diez metros de distancia a sus espaldas, aparecieron Pria Jessex, que les apuntaba con una de sus pistolas bláster, y Voso Teruna, con su sable de luz de color verde encendido.

- ¡Quietos! - Gritó la técnica y mecánica del "Ala Mortal".

En ése preciso instante Shradrash Kalek se lanzó hacia delante atacando a Vaas, su gran amigo, obligando a éste a detener una estocada tras otra.

Entonces, Veyl Korryn viéndose acorralada, pareció enloquecer definitivamente y por completo y comenzó a avanzar caminando hacia Jace Jukassa mientras disparaba una y otra vez su pistola bláster. El Jedi objetivo de los disparos se vio obligado a deflectar varios de los disparos con su sable de luz hasta que Pria Jessex disparó a Veyl, alcanzándola con un impacto bláster en la espalda. Un segundo después otro impacto bláster, surgido de la oscuridad de los asentamientos rocosos que se encontraban a una decena de metros por encima de ellos, impactó en el pecho de la líder de los cazarrecompensas. Ésta cayó al suelo, completamente inerte.

El aqualish llamado Shardrash Kalek, y que combatía con su sable de luz contra el de su amigo Nilvaas Leernure, al ver esto pareció olvidarse de su personal combate y se giró para gritar.

- ¡Veyl, Nooooooooo!

Su amigo el klatooiniano aprovechó la ventaja para desarmar a su oponente cortándole la mano en la que empuñaba su sable láser a la altura de la muñeca.

- Ríndete, Shardrash, habéis perdido, seguir luchando no tiene sentido, antaño fuiste mi mejor amigo y te sigo apreciando, no me obligues a hacerte más daño aún.

El aqualish agarró el muñón con la otra mano y sin darle más importancia a ésta herida corrió hasta llegar al cuerpo inerte de Veyl Korryn.

- ¡No! ¡No! ¡Veyl! ¡Amor mío! ¡¿Qué te han hecho?! - Murmuraba Kalek dirigiéndose a quien ya no podía oírle.

Todos los que se encontraban cerca, Vaas, Jace, Pria y Voso Teruna, se acercaron hasta rodear al gimoteante aqualish, que parecía proteger con su cuerpo y presencia a la fallecida líder de los cazarrecompensas.

- Te lo he dicho muchas veces, amigo. - Dijo Vaas el klatooiniano. - Olvídala, nunca le has importado más que como un peón hábil por tus habilidades para el combate. Sabes que siempre te había visto como un bicho asqueroso y que jamás se habría enamorado de ti... Al menos no como tú lo estabas de ella.

- ¿Y se supone que yo era peor alumno del Maestro que tú? - Le preguntó Shardrash Kalek levantando la cabeza para mirarle. - Hay una lección Jedi que me parece que no aprendiste.

Y diciendo esto, el aqualish levantó la mano que le quedaba y empujó a todos los que le rodeaban con la Fuerza, quienes se vieron impulsados a un par de metros de donde él estaba. Un segundo después el sable de luz de Kalek voló, desde donde se encontraba tirado en el suelo a una decena de metros, hasta su única mano sana.

- No existe la muerte, está la Fuerza. - Fue lo que dijo antes de girar el sable láser contra su pecho, encenderlo después, y caer muerto al instante encima del cadáver de la mujer a la que había amado sin ser correspondido.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El androide IG3-L6, más conocido como "Guilles", se encontraba haciendo guardia a un par de metros de la rampa que conducía a la nave en la que ejercía como artillero, el "Puño del Gigante". Su torso giraba 360 grados, con la cadera mecánica como eje, mientras apuntaba a los alrededores con su fusil bláster pesado y sus sensores activados escudriñaban un radio de varias decenas de metros.

De repente detectó movimiento dentro del radio de su sensor y, antes de que pudiera reaccionar, comenzó a ser disparado sin acierto desde la oscuridad y la lejanía. Sin pensárselo dos veces, el androide comenzó a disparar a su vez hacia aquel sector desde el que recibía fuego enemigo. Pero sintió que algo no iba bien, sus sensores detectaron al momento a un humanoide que se aproximaba hacia su posición desde el ángulo opuesto al que estaban disparando. En un microsegundo su mente artificial catalogó la maniobra como una emboscada.

- Yengu. - Llamó el androide a su amo por el comunicador interno.

- ¿Qué es todo ese jaleo, Guilles? - Preguntó el gran desde el interior del vehículo espacial.

- Pon los motores en marcha y activa la rampa ¡Emboscada! ¡Embosca...

Antes de que pudiera finalizar la frase, Toriyengu Morr escuchó por el comunicador una explosión que tuvo un reflejo al instante, con un matiz mucho más real y vívido, fuera de la nave. El gran, que se encontraba siempre alerta, se sentó en la cabina de piloto y activó los protocolos de despegue... Pero era demasiado tarde. Unos polizones, dos figuras humanoides según los sensores, habían conseguido subir al "Puño del Gigante" y Yengu estaba seguro de que ninguno de los dos era Guilles.
Puso el piloto automático sublumínico atmosférico en marcha y se apresuró a acercarse a la entrada de la cabina.

- Bueno, bueno, bueno... A ver qué hacéis cuando lleguéis aquí. - Dijo el gran mientras se encerraba en la cabina de pilotaje y soldaba la puerta a toda prisa.

Una vez terminado éste trabajo desenfundó su pistola bláster y se atrincheró detrás de uno de los asientos mientras apuntaba a la puerta absolutamente sellada.

De pronto se escucharon unos ruidos metálicos detrás de la puerta. Los polizones habían llegado y estaban haciendo algo, no cabía duda. Yengu escuchó unos sonidos estridentes y chirriantes terminados en una especie de latigazos. Por último escuchó el ruido característico de unos detonadores térmicos activándose y luego solo hubo silencio durante unos diez segundos hasta que, con una tremenda explosión, la puerta salió despedida hasta quedar clavada en uno de los cristales de la cabina de pilotaje.

El gran atrincherado tras el asiento de piloto comenzó a disparar, pero debido al humo generado por la explosión no tenía ningún objetivo, solo eran disparos de cobertura para evitar el avance de cualquiera que osara entrar en la cabina para hacerle daño. De repente alguien tiró un pequeño objeto esférico dentro del habitáculo que Yengu se afanaba por defender. Solo tuvo un segundo para darse cuenta de que era una granada aturdidora antes de que ésta explotara, haciendo que su mente se sumergiera en la oscuridad de la inconsciencia...

- Vaya, mira eso, se suponía que la nave no debía sufrir daños. - Dijo Barrett Askellan.

- ¿Y cómo narices se supone que podíamos entrar si éste idiota tuvo la genial idea de soldar la puerta? - Le contestó Dhagg Nimerian. - Se reparará, no te preocupes, encontraremos esos cristales kyber y pronto tendremos créditos de sobra para repararlo antes de venderla.

- Espero que tengas razón. Jace no es consciente de lo mucho que hemos gastado en esas herramientas de prospección, no eran precisamente baratas y lo sabes, sabes tan bien como yo que necesitamos el dinero... Vaya, mira éste idiota sigue vivo...

- Pues claro que sigue vivo, Barrett, fue una granada aturdidora lo que le tiraste porque la nave no debía sufrir daños ¿recuerdas?

- Si, si, si, ya lo sé, pero ahora es una molestia ¿y si le pego un tiro? Podemos decir que se resistió, que tuvimos que matarlo en defensa propia...

- ¡Aaaaaayyyyy! - Dhagg Nimerian suspiró de forma profunda. - Mira, yo soy un soldado, no soy un asesino, haz lo que quieras y dime qué excusa debo dar ante los demás.

- Muy bien... Lo siento Yengu, no es nada personal, espero que lo entiendas, es que la nave empieza a pesar demasiado y tenemos que soltar lastre...



Nilvaas Leernure
Nilvaas "Vaas" Leernure

Liliam Garcom
Liliam Garcom

Jace Jukassa
Jace Jukassa

Voso Teruna
Voso Teruna

Dhagg Nimerian
Dhagg Nimerian

Barrett Askellan
Barrett Askellan

Pria Jessex
Pria Jessex